Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Basura y más basura, tiraderos, rellenos sanitarios

El asunto para nosotros es la omisión de la aplicación de la normatividad existente

Rafael Rodríguez Moreno

Licenciado en Derecho, maestro en Derecho Privado con estudios de Maestría en Educación Humanista; y Doctorado en Desarrollo, Medio Ambiente y Territorio, todos los estudios en la Ibero Puebla. Se ha desempeñado como servidor público en la PROFEPA y el Ayuntamiento de Puebla. 

Miércoles, Mayo 20, 2026

Todas las personas, aunque no lo queramos generamos basura; es imposible no hacerlo. Si comemos un simple plátano su cáscara ya lo sería, por lo que culturalmente hablando basura es cualquier cosa que se desecha, que ya no nos sirve o ya no es de utilidad.

En octubre del año 2003 fue publicada la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LEGEPIR), una nueva norma jurídica por la cual se cambiaba un paradigma, la palabra basura ya en el léxico legal mexicano dejaba de existir y daba paso a uno nuevo:  residuo.

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De conformidad con la LEGEPIR residuo es todo material o producto que se desecha y puede ser susceptible de ser valorizado o requiere sujetarse a tratamiento o disposición final, lo importante aquí es que cualquier cosa que ya no se le encuentre para una utilidad, para alguien más sí; es decir, si tengo cajas de cartón, desechos de metales o tan simple como comida inservible, para alguien más puede le puede servir, tiene valor.

Ahora bien, al día de hoy, 23 años después de la LEGEPIR y una generación completa, podemos arriesgarnos a afirmar que no ha pasado nada o casi nada, la palabra basura, el desecho sigue más que vigente, y ¿cuál es el problema? Lo que ha pasado en ciudades como Cuernavaca y en su momento hasta la propia CDMX, ¿a dónde van todos los residuos? A centros de disposición final llamados rellenos sanitarios.

Los rellenos sanitarios se crearon como una forma controlada de acaparar los residuos, de juntarlos con el fin no generar contaminación, antes de los rellenos había simplemente tiraderos donde la población y camiones llevaban su basura a un lugar determinado sin nada de control, se depositaban en la mayoría de las veces en una barranca (ojos que no ven, corazón que no siente), y así se combatía el problema, sin tomar en cuenta que las quemas frecuentes en los propios tiraderos, fauna nociva, la infiltración de lixiviados a mantos freáticos acababan por contaminar su propio entorno.

De esta manera desde finales del siglo pasado se fueron inaugurando rellenos sanitarios. Puebla no fue la excepción y la comunidad de Chiltepeque fue la elegida para establecer ahí el de la capital del estado. Cabe destacar que para la selección de sitio, construcción, operación y clausura de cualquier relleno existe la NOM-083-SEMARNAT-2003, por medio de la cual se establecen las reglas para todo su manejo.

Gracias un video de las redes sociales en días pasado se dio a conocer como lixiviados sin control estaban escurriendo fuera del relleno de Chiltepeque, realizando la representación en Puebla de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente una visita de inspección clausurando de forma parcial temporal, dejando así a los municipios conurbados que depositaban sus residuos sólidos urbanos sin lugar. Por supuesto es un gran problema, la población sigue generando residuos, el camión no pasará y se sacará a la calle, convirtiéndose en foco de infección contra la salud pública, esperando no pase.

El asunto para nosotros es la omisión de aplicación de la normatividad existente. La vida del relleno sanitario poblano se ha extendido y extendido, con la clausura popular y jurídica del relleno sanitario de Cholula. Dichos municipios no tuvieron alternativa de traer sus residuos a Puebla, dando como resultado lo que sucedió: literalmente se desbordó.

No sabemos si se está buscando la construcción de un nuevo relleno para los municipios de la zona de Cholula. En caso de que la respuesta fuere negativa, ¿por qué no?

El meollo del asunto son dos: por un lado, lo que buscaba la naturaleza y esencia de la LEGEPIR, valorizar los desechos, los residuos, con el fin precisamente que su destino final no fuera simplemente el confinamiento, sino que la mayoría pasara por un proceso y lo mínimo se llegara a depositar en los rellenos, lo cual sí ha sucedido, pero no como se requiere.

El otro lado es muy simple pero el más difícil de llevar a cabo: la no generación de residuos; a menor generación menor saturación de los rellenos. Como diría una amiga ambientóloga, tenemos todo para hacer composta y dar fertilizante para parques, jardines y agricultores, pero no se separan en orgánicos a pesar de estar en ley.

El obligar a empresas a disminuir el empaquetado de productos al mínimo, con tal de vender el mercadeo hace envoltorios vistosos, grandes, caja, cajita, resguardo de plástico y por fin se llega al producto, se necesita normar ello, no comprar basura literalmente.

Es un gran problema el de los rellenos, pero antes de hacer más y más (no decimos que no se hagan o se quiten) debemos repensarnos para la no generación de residuos y evitar el consumismo.

In omni amore et serve.

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