El 24 y 25 de marzo del año en curso, el Ayuntamiento de Puebla erogó “un monto de 2 millones 900 mil pesos” [1] en el evento Mujeres Imparables, mujeres que inspiran 2026, celebrado en el Auditorio del Complejo Cultural Universitario de la BUAP.
El evento consistió en cuatro ponencias y un concierto del grupo JNS ante 2 mil 600 mujeres. La cifra proviene del informe presentado en la Sesión Ordinaria de la Comisión de Igualdad Sustantiva y Diversidad Sexual del Cabildo de la capital poblana, del 8 de abril, donde también quedó documentado que “en el lugar se habilitó un área de hospitality dirigida a funcionarios o gente cercana al ‘poder’, tratando de manera desigual a la mayoría de mujeres que acudieron. ”[2]
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La titular de la Secretaría de las Mujeres, Zaira González Gómez, no acudió a ese informe por motivos desconocidos. Este 22 de abril, ante las críticas generadas, salió a defender el gasto argumentando que “el objetivo de estas acciones se basó en un ejercicio de justicia social […] muchas de las mujeres que asistieron no tendrían la posibilidad de pagar un concierto como el que se les llevó.” [3]
Esta declaración ilustra de manera ejemplar varias cosas; es la síntesis y esencia de las políticas públicas del Ayuntamiento de Puebla.
Llamar justicia social al acceso a un espectáculo de un grupo de pop noventero cuyo repertorio refuerza el amor romántico, es algo más que una pifia; es una afirmación clasista que supone que las mujeres de menos recursos merecen o aspiran a entretenimiento financiado por el Estado mientras la violencia estructural que padecen permanece intacta.
La justicia social no es llevar entretenimiento del más puro estilo de Televisa (con lo que eso implica) a quienes no puedan pagarlo; es transformar las condiciones estructurales que producen la imposibilidad de que estas mujeres accedan a una vida digna, y entre esas condiciones está precisamente la violencia que el Ayuntamiento, encabezado por el “expriista” José Chedraui Budib dice combatir con eventos de este tipo.
La comitiva que rindió el informe justificó el gasto argumentando que las actividades generan espacios de reflexión, redes de apoyo y convivencia comunitaria; lo que no se explica es cómo estos conceptos se articulan con un agrupación musical cuyo repertorio incluye por ejemplo, la canción "Enferma de amor”, cuya letra proclama de manera acrítica: “esta obsesión, que no comprendo me pone mal, estoy simplemente enferma de amor”. [4]
Este tipo de productos funcionan como apología del amor romántico, que los estudios sobre violencia de género identifican como punto de partida para la violencia.
El Observatorio de Violencia Social y de Género de la IBERO Puebla ha documentado que “en promedio, cada siete días se comete un feminicidio en la entidad” [5] y que los municipios del entorno metropolitano (Ocoyucan, Coronango y San Salvador el Verde) se ubican entre los veinte municipios del país con las tasas más altas de violencia de género.
JNS es el grupo pop femenino mexicano que en los noventa se llamaba Jeans y cuya vigencia comercial descansa casi íntegramente en aquel repertorio.
Que la Secretaría de las Mujeres del gobierno de Chedraui elija eso para celebrar el mes de la mujer no es casualidad; es el reflejo de una política pública hacia las mujeres tan superficial como el producto que contratan.
Referencias
[1] [2] Cuéllar, Manuel. “Ayuntamiento gastó 2.9 mdp en evento de mujeres donde estuvo JNS.” e-consulta, Puebla, 8 de abril de 2026.
[3] Juárez, Ricardo. “Fue para mujeres que no pueden pagar: justifican concierto de JNS en Puebla.” e-consulta, Puebla, 22 de abril de 2026.
[4] Jeans. “Enferma de amor.” ¿Por qué disimular? EMI, 1998.
[5] Gamboa Muñoz, Ana. “IBERO Puebla registra más de 240 probables feminicidios en Puebla de 2021-2025.” IBERO Puebla, Puebla, 30 de septiembre de 2025.