En un estudio reciente de la Universidad de Columbia de los Estados Unidos de América realizado por los doctores David Sulzer y Dritan Agalliu, quienes han propuesto que los enfermos de Parkinson primero tienen afectación de las neuronas del aparato gastrointestinal.
Es por esto por lo que muchos años antes de manifestar el temblor, la rigidez del cuerpo y la imposibilidad para moverse, signos cardinales de esta enfermedad del sistema nervioso, los pacientes desarrollan un cuadro de constipación severa.
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Es por esto que los pacientes tienen cuadros de imposibilidad de defecar de manera regular (constipación), y no está claro la fecha a que se debe. Al parecer todo se produce por una reacción inflamatoria a nivel de los intestinos, lo que los hace perezosos y genera que disminuya el tránsito intestinal, esto es se mueven más lento. Lo que a su vez ocasiona una reacción inflamatoria y la activación del sistema de defensa del cuerpo y que después la parte inmunológica ataquen las neuronas de la sustancia negra, un área del cerebro que es la responsable de la enfermedad de Parkinson.
Esto implica que un proceso de inflamación intestinal sería fundamental para que varios años después se tenga está enfermedad cerebral, dado que ya existen estudios que muestran que en la composición de la flora intestinal, las bacterias que viven en nuestro intestino son fundamentales para digerir alimentos y obtener ciertos nutrientes. Ahora es clave investigar en los pacientes la constipación como un signo cardinal para saber sí se tiene un mayor riesgo de esta enfermedad, donde mueren neuronas.
Es claro entonces que ante cualquier cuadro de constipación crónica o recurrente se debe acudir al médico y hacerle patente de esta condición, para que a través de análisis de la flora intestinal se pueda determinar qué riesgo se tiene de desarrollar la enfermedad de Parkinson. La relación entre distintas partes del cuerpo debe ser objeto de valoraciones integrales en la clínica médica.