El norovirus es actualmente una de las principales causas de enfermedad gastro-intestinal aguda del mundo. Este virus se caracteriza por provocar brotes explosivos de diarrea y vómito, especialmente en lugares donde grandes cantidades de personas conviven en espacios relativamente cerrados, como son los barcos crucero, aunque las mismas condiciones también pueden presentarse en asilos, hospitales, guarderías, hoteles y otros sitios colectivos.
Los cruceros representan un entorno ideal para la propagación del norovirus ya que albergan a miles de pasajeros compartiendo espacios como restaurantes, elevadores, piscinas, teatros y camarotes. Además, de que el virus posee una capacidad extraordinaria para sobrevivir en superficies como barandales, mesas, botones de elevador y manijas de puertas durante varios días.
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Otro aspecto para considerar es que el norovirus requiere una cantidad muy pequeña de partículas virales para infectar a una persona. La transmisión ocurre principalmente por la vía fecal-oral, en superficies o alimentos y agua contaminadas, e incluso por los aerosoles generados cuando se vomita.
La prevención de los brotes de norovirus depende principalmente de las medidas de higiene. El lavado frecuente de manos con agua y jabón continúa siendo la estrategia más eficaz, ya que algunas soluciones de alcohol-gel no eliminan completamente el virus.
También es fundamental desinfectar superficies con soluciones que contengan cloro y se deberá aislar temporalmente a las personas enfermas y sobre todo evitar que individuos con síntomas manipulen alimentos.