Muchas son las versiones de cómo Erick Cotoñeto Carmona llegó a Puebla. Casi todas las que he escuchado son inexactas. La versión real es una historia de éxito y de una inquebrantable lealtad.
En diciembre de 2003 Miguel Barbosa tenía hecho un caos al PRD poblano y en el partido se nombró como delegados del Comité Ejecutivo Nacional para Puebla a Guillermo Dorantes Yedra y Ramón Manríquez Gularte. Fue con Guillermo Dorantes como llegó Cotoñeto a Puebla. Lo invitó para estar a cargo de la intendencia de la casona de la Calle 13 Oriente 403 que es donde están las oficinas estatales de mi partido.
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En el transcurrir de esta dirigencia provisional se ganó la confianza de Barbosa al tenerlo informado de todo lo que ocurría en Puebla. En la dirigencia de María Elena Cruz ocupó la cartera de secretario de Organización y conmigo, cuando fui presidente estatal del PRD Puebla del 2007 al 2011, fue el secretario de Finanzas.
En estos cuatro años se ganó no solo mi confianza, sino que también mi afecto. Fuimos muy cercanos. Recuerdo en una ocasión que teníamos una reunión en algún municipio de la Sierra Norte y él se fue de avanzada; en el trayecto se le descompuso el viejo caribe azul que conducía. Yo llegué puntual y el “Gordo” Cotoñeto no llegaba. Esperaba en la entrada de la casa del compañero perredista anfitrión cuando veo un camión de verduras en el que venía el “Gordo”. Dejó encargado el viejo caribe azul con alguien en quien sabe dónde y pidió un aventón y llegó a la reunión. Así era Cotoñeto: no había obstáculo que le impidiera llegar a donde quería llegar.
Nos distanciamos en el 2012. Ya por instrucciones de Barbosa tenía que impedir a toda costa que yo obtuviera alguna posición política en ese año electoral y ahí conocí en carne propia la saña de Barbosa y la lealtad de Cotoñeto hacia él. Se que le costó mucho trabajo realizar acciones ruines en mi contra por la amistad que teníamos, pero era la instrucción de su jefe político y pudo más su lealtad que nuestro afecto mutuo.
Después de ese año vinieron las vacas gordas para Barbosa y Cotoñeto. El fallecido exgobernador de Puebla fiel a su estilo desconfiaba de todos y se sentía traicionado siempre y emprendía persecuciones de toda índole solo vistas en historias de terror. A mí me extrañó cuando entre los años 2021 y 2022 rompió con el único soldado leal que tuvo que fue Erick Cotoñeto y su aprehensión cuando fue detenido al filo de la medianoche de este viernes 20 de septiembre de 2022 en su bar llamado “La Imprudencia”, en las inmediaciones del pueblo mágico de Zacatlán, presuntamente por portación de arma y enervante, como lo dieron a conocer fuentes policiacas. Sin embargo, fue liberado. Algo que solo él podría explicar.
Resulta que reapareció la semana pasada en el municipio de Tepeaca en un evento del senador Alejandro Armenta quien al parecer ya lo sumó a sus filas. Yo creo que para él tiene la mitad de la lealtad que le tuvo a Barbosa. El ahora senador y aspirante a la gubernatura de Puebla tendrá un buen aliado, que sabe todo de todos los políticos que hoy ostentan el poder y eso no es poca cosa.