Calificación de elecciones en la BUAP “a ciegas”

Martes, Noviembre 23, 2021 - 08:48

Es necesario verla por impedir cualquier imposición o disposición que atente contra la autonomía

Licenciada en Filosofía por la UAP con mención honorífica. Realizó la Maestría en Filosofía por la UNAM y la Maestría en Ciencias del Lenguaje por la UAP. Es candidata a doctora en Filosofía por la UNAM. Se desempeñó como coordinadora del Colegio de Filosofía y del posgrado en Ciencias del Lenguaje en la BUAP, donde se ha desempeñado como docente en nivel licenciatura y posgrado. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.        

En realidad, ¿qué se podía esperar del consejo universitario saliente? Cerró con broche de oro. Por 167 votos en favor, cero votos en contra y cero abstenciones, o sea, por unanimidad, se aprobaron los resultados de las votaciones llevadas a cabo el martes 16 de noviembre. Así va a pasar a la historia, como el consejo unanimitorio.

Pero el hecho de que el consejo saliente no haya exigido la información detallada de las votaciones no implica que nosotros, los universitarios, no la demandemos. Queremos saber cuántas fórmulas integradas por quiénes se registraron para participar como candidatos(as) a consejeros(as) y cuántos votos obtuvieron, así como el número de votos anulados y el porcentaje de participación, no global, sino por cada sector de cada unidad académica.

También queremos saber, por qué en el caso del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades, dicen que “declinó” la fórmula encabezada por la Dra. Ana María Huerta Jaramillo, puesto que su fórmula empató con otra en número de votos, y los docentes que votaron por esa fórmula que “declinó” tienen derecho a saber qué fue lo que pasó.

Según la convocatoria, en caso de empate el consejo universitario resolvería el desempate ateniéndose a los criterios de “puntaje” y de antigüedad de los integrantes de las fórmulas. En fin, con tantas sospechas sobre la transparencia de las elecciones, no podemos menos que pedir la información completa y la aclaración de cualquier duda relativa al respeto al voto emitido por los universitarios. Lo mínimo que merecen los votantes es saber el resultado detallado de las elecciones.

Y mientras nosotros estábamos tan pendientes de la elección del consejo universitario, se emitieron nueve convocatorias para renovar las autoridades personales de sendas unidades académicas. Este jueves 25 son las votaciones y, con excepción de la Preparatoria “Enrique Cabrera Barroso” Urbana en la que se registraron dos candidatas, en el resto hay candidaturas únicas. No sabemos cuál va a ser el porcentaje de participación, pero ningún candidato por único que sea, se sentirá legítimamente electo si no obtiene una votación que muestre la aceptación entre el electorado, sobre todo estudiantil.

Por otra parte, creo que los consejeros universitarios recién electos deberían exigir, como su primera acción política esperada, el informe pormenorizado de su elección. Al menos eso es lo que pedimos los representados por ellos. Queremos que en sus acciones se muestre la actitud resuelta del máximo órgano de autoridad de la Universidad. El consejo universitario no tiene como función “apoyar” a nadie. Su función es la de discutir y tomar las decisiones tendientes a resolver los problemas más urgentes de los universitarios(as) y hacerlo en bien de ellos(as).

En la instalación del consejo se mencionó como una de las tareas centrales la revisión de los programas educativos, lo que llevará seguramente a la discusión del modelo educativo de la BUAP. El tema es nodal. ¿Su punto de partida será una evaluación diagnóstica del modelo Minerva aplicado en la Universidad desde 2007 hasta la fecha? ¿Estará capacitada la actual administración, integrada por los mismos elementos que impusieron el modelo Minerva, para proponer un nuevo modelo o simplemente van a simular un cambio?

Sin duda, catorce años de aplicación de este modelo son suficientes para saber si funcionó, porque si no funcionó por qué no se modificó antes y si efectivamente funcionó, entonces, ¿para qué cambiarlo?

También se anunció la modificación a la legislación. No sabemos qué se proponga la administración, pero estaremos muy pendientes para conjurar cualquier intento por disminuir los derechos de los universitarios(as) o por disminuir el carácter autonómico de nuestra Universidad.

¿No les parece a ustedes de la mayor importancia velar por impedir cualquier imposición, sea de un “nuevo” modelo educativo o de cualquier disposición que atente contra la autonomía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla?


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