Martes, 19 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El “reacomodo” del calendario de la BUAP

Las “ocurrencias” de la SEP agravan los problemas estructurales de la educación pública

Guadalupe Grajales

Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.

Martes, Mayo 19, 2026

Ahora resulta que, como “siempre no” se cambia el calendario escolar de la Secretaría de Educación Pública, el verano o interperíodo de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla se organiza “al vapor”.

Veamos el lado amable. Los estudiantes podrán optar por los cursos que tenían planeado tomar y los(as) maestros(as), tanto definitivos, pero sobre todo los contratados por tiempo determinado, también dictarán las horas clase programadas desde el inicio del período escolar 2025-2026.

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Sin embargo, el lado no amable supera, y con mucho, el lado amable. ¿Por qué? Simplemente la incertidumbre laboral y académica cruza por todo el magisterio y el estudiantado. Me refiero a las medidas tomadas antes del anuncio de que siempre no. Por ejemplo, los maestros por asignatura definitivos tuvieron que inscribirse en cursos de la Vicerrectoría de Docencia, ¿cómo iban a estar “mano sobre mano”? Ahora que ya tienen su carga docente normal, ¿también van a tener que llevar estos cursos, cuando no tienen esta obligación pues están contratados exclusivamente por las horas clase que dictan?

Nosotros pensaríamos que la autonomía de la que goza la BUAP libraría a su comunidad de estos “albazos”.  El problema de estas incertidumbres es que se ven reflejadas en la calidad académica y en el debilitamiento de una sociedad democrática.

Los que vivimos el movimiento del 68’ no podemos sino comparar los momentos y sus rasgos en común. Cuando el país ha sido sede de eventos mundiales como los Juegos Olímpicos o ahora el Mundial de Futbol, se vuelve un escaparate. Y quienes tienen algo que decir, que protestar o reivindicar cuentan con una audiencia internacional.

Pero en las condiciones actuales cualquier movimiento organizado en torno a sus demandas es desarticulado desapareciendo la base de su relación cotidiana que es el trabajo y la educación.

Este recurso ha resultado muy efectivo para la administración de la BUAP. No sólo se instaló en definitiva la docencia virtual en el sistema escolarizado desde la pandemia en 2020 y hasta la fecha, sino que también se aprovechan las suspensiones y los “puentes” para convocar a elecciones de cualquier tipo.

Sin duda el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) así como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) son de tomarse en consideración ahora que se inaugura el mundial, y el incremento salarial anunciado para los docentes de educación básica, 8% retroactivo a enero más 1% a partir del mes de septiembre, lo certifica.

Felicitamos a las compañeras y compañeros maestros, un incremento claramente indispensable para mejorar los resultados de las pruebas estandarizadas a las que se han sometido los países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

De acuerdo con los Resultados PISA 2022, Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, “el estado global de la educación sufrió un retroceso significativo. A nivel mundial, el desempeño de los estudiantes tuvo una caída sin precedentes: cayó 15 puntos en Matemáticas y 10 puntos en Comprensión Lectora, en comparación con la edición anterior (2018).”

Esta información aparece en un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) aparecido el 5 de diciembre de 2023: “En la edición 2022, México se posicionó en el lugar 35 entre los 37 países miembros de la OCDE que fueron evaluados.”

Lo interesante son los datos que aporta este Instituto: “Mientras que el Marco de Acción Educación 2030 de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) propone que los países destinen al menos 4% de su PIB a educación, México destina únicamente 2.96%. Para alcanzar el mínimo recomendado, México tendría que aumentar su presupuesto educativo en 355.5 miles de millones de pesos, lo que equivale a aumentar el presupuesto promedio que se destina por alumno en 35% (10 mil 726 pesos)”.

Es claro que los resultados de la prueba PISA no hacen sino reflejar el rezago educativo provocado por la pandemia declarada en 2020; sin embargo, el porcentaje del PIB dedicado a la educación nos explica la precariedad salarial del magisterio en general y de las maestras y maestros que trabajan a destajo específicamente.

Ninguna universidad pública, incluidas las autónomas como la BUAP obviamente, podrá mejorar sus niveles de ingreso, egreso y abatir el abandono o deserción escolar mientras no se resuelvan los problemas estructurales que las agobian.

Pero tampoco se trata simplemente de incrementar los presupuestos, sino de distribuirlos de manera tal que la desigualdad prevaleciente desaparezca.

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