Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La paradoja de la participación política en la BUAP

La despolitización ha sido tal, que se ha “desaprendido” lo elemental del quehacer político

Guadalupe Grajales

Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.

Martes, Noviembre 16, 2021

Hoy, martes 16 de noviembre se está llevando a cabo la votación para elegir al nuevo consejo universitario. No es casual que se haya establecido precisamente este día, después de un “puente”, pues el objetivo es tener la menor participación posible de la comunidad universitaria.

Uno pensaría que la situación es contradictoria porque, por una parte, el día de la votación está muy alejado del cierre de campaña, que además ha sido virtual; y por la otra, es un día hábil y, por lo tanto, a los alumnos se les “acarrea” para votar. Pero, dirán ustedes, si ahora las votaciones son por sector, el estudiantil, el magisterial y el administrativo, ¿qué tienen que ver los docentes con las votaciones de los alumnos? Pues lo mismo pensaría uno, pero da la casualidad que los docentes también están haciendo campaña por las fórmulas “oficiales” de los estudiantes. La verdad es como si les dieran el beso del diablo. ¿Quién va a querer representantes que dependen de un sector que no es el suyo? ¿Representantes que no representan los intereses genuinamente estudiantiles?

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Quise ver nuevamente las fórmulas registradas por unidad académica, pero la administración ya eliminó esa información. Mientras menos informados estemos, mejor. Hay un mayor margen de manipulación. Sin embargo, parece que ha habido una buena participación estudiantil en algunas unidades académicas y se han registrado varias fórmulas. Si esto es así, ¿cómo votar cuando uno se encuentra ante un abanico de fórmulas, o sea, ante varias alternativas? Los trabajadores no académicos pueden votar sólo por una fórmula, pero los estudiantes y los docentes pueden votar hasta por dos fórmulas, puesto que tienen dos representantes sectoriales ante el consejo universitario. Ahora bien, si la fórmula de su elección es solamente una, tendría que votar sólo por ella y ninguna otra. De esta manera se asegura de que su voto por la segunda opción no vaya a darle, aleatoriamente, la ventaja a esa otra fórmula sobre la suya, aquélla con la que está identificado y que es su primera opción.

Es conveniente hacer esta clase de consideraciones probabilísticas porque lo que el votante quiere es que su voz llegue al consejo, y esta es la manera de asegurar la mayor certeza posible. Y ya que estamos considerando lo que podríamos llamar estrategias electorales, un recurso, por no llamarle trampa, empleado por las fórmulas “oficiales” fue el presentarse como planillas. Esto es, se registraron como fórmulas “amarradas”, como si tuvieras que votar por las dos fórmulas juntas, tratando de borrar la diferencia entre fórmula y planilla. Recordemos que la fórmula la integran el propietario y su suplente y no se registran planillas para consejeros universitarios. Se vota por fórmula.

Ustedes dirán, pues eso “todo mundo lo sabe”, pero desafortunadamente no es así. Hemos estado sujetos a tal despolitización en la universidad que hemos “desaprendido” lo más elemental del quehacer político. Ahora imagínense en un sistema electrónico de votación. Votar se ha convertido en una carrera de obstáculos. Y lo peor de todo es que tenemos la certeza de que no se va a respetar nuestro voto. El sistema está bajo el control absoluto de la administración y cuenta con todos los elementos para “confeccionar” un resultado a la medida.

Aunque parezca paradójico, esta es la razón por la que debemos participar con nuestro voto, no porque no puedan modificar los resultados, sino porque alterarlos significaría enfrentar la determinación de toda una comunidad decidida a hacer valer sus derechos. Una comunidad que participa no se somete.

Una comunidad que participa tampoco está dispuesta a que la sigan obligando a tomar sus decisiones políticas más importantes al ritmo que le marca la administración. Lo digo porque como ustedes saben, ya salieron las convocatorias para elegir las direcciones de nueve unidades académicas. Las campañas se iniciaron el viernes pasado y las elecciones son el jueves 25. Claro, aquí se repite la receta de las candidaturas únicas. No importa cuánta votación alcancen, con el simple registro tienen asegurada la dirección. ¿A quién le deben entonces el puesto? ¿A quién representan en realidad estas direcciones? A su unidad académica no, por supuesto, aunque así lo señale la legislación universitaria.

¿No les parece a ustedes de la mayor importancia alentar la participación política de la comunidad universitaria para socavar el mandarinato que ya ha durado por decenas de años para desgracia de la universidad?

 

 

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