He dicho que en mi formación académica existe un antes y un después de haber sido estudiante del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). En especial, hay un antes y un después luego de haber tenido clases con el doctor Alejandro Madrazo Lajous.
El CIDE es un centro público de investigación en Ciencias Sociales, perteneciente al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), que a un buen número de personas nos ha dado la posibilidad de acceder a una formación académica de excelencia. El CIDE es un ejemplo de cómo una institución pública manejada adecuadamente, puede ser una institución de gran calidad.
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En una ocasión, el profesor Madrazo (“el profe Madrazo” como le llamo con gran gratitud y afecto) comentó en Twitter que las instituciones son muchas cosas; entre ellas, destacó que las instituciones son lo que son, en parte, por las personas que las hacen funcionar. El CIDE, el CONACYT y ninguna institución pública o privada, está exenta de ello. El CIDE es lo que es, en parte, debido al destacable trabajo de docencia e investigación de académicas y académicos ejemplares como el profe Madrazo.
Recientemente, el doctor Alejandro Madrazo había asumido la dirección de la sede Región Centro del CIDE en Aguascalientes, cargo para el cual era absolutamente competente: cuenta con una formación académica admirable, con una experiencia en el ejercicio profesional de la abogacía también ejemplar y con una trayectoria sólida como académico e investigador.
Licenciado en Derecho titulado por el Instituto Tecnológico Autónomo de México, inició sus estudios en la Universidad Nacional Autónoma de México, así como maestro (Master in Laws) y doctor (Doctor of the Science of Law) en Derecho por la Universidad de Yale, "[h]a litigado casos de interés público ante la Suprema Corte, entre los que se encuentran la impugnación de la Ley Televisa resuelto en 2007; la defensa de la despenalización de la interrupción del embarazo, resuelto en 2008; la defensa de Ley para la Protección de los no Fumadores en el Distrito Federal resuelto en 2009; y el matrimonio igualitario, resuelto 2010" (CIDE, 2020).
Hace un par de semana, el profe Madrazo emitió un mensaje expresando su “solidaridad y agradecimiento con los colegas Cátedra CONACYT que laboran en el CIDE”, resaltando “la calidad, la frescura, la pluralidad y el empeño y el compromiso que han traído a nuestra institución”. Madrazo señaló que “la complejidad de los problemas nacionales sólo se puede enfrentar desde una perspectiva multidisciplinaria, en la que seamos distintas personas con distintos enfoques que tratemos de entender los mismos problemas”.
Asimismo, mencionó que la estabilidad laboral, además de ser un derecho fundamental constitucional, en la academia representa “un prerrequisito para poder contar con la calidad, con el compromiso y con la valentía de ver un horizonte amplio para problemas complejos y atenderlos debidamente”. Finalizó apuntando que “no podemos estar viviendo a salto de mata si queremos hacer investigación que ayude a resolver los problemas de este país en el largo plazo”.
El día de ayer, Alejandro Madrazo anunció en su cuenta de Twitter (@BuenMadrazo) que fue removido por “pérdida de confianza" de la dirección del CIDE Región Centro. Si esta remoción se relaciona con el posicionamiento que el profe Madrazo hizo hace dos semanas, lo desconozco. Lo que me parece inverosímil es que Madrazo sea alguien en quien se pueda perder la confianza: tiene una trayectoria profesional que lo respalda y un trabajo en el CIDE que lo que sustenta para que se le vea como un académico ejemplar y coherente. Así, sin más: ejemplar y coherente.
Conocí en persona al profe Madrazo en el contexto de la discusión y aprobación de la Ley de Seguridad Interior publicada al final del gobierno de Enrique Peña Nieto. Esa ley tenía antecedentes en otro intento legislativo en la materia impulsado durante el gobierno de Felipe Calderón. Quienes nos hemos interesado en ese tema, sabemos que el uso de la figura de seguridad interior, dadas las circunstancias actuales del país, puede ser propenso a encubrir la inconstitucionalidad de la participación de las Fuerzas Armadas en las labores de seguridad pública que, de acuerdo con la Constitución mexicana, es una atribución de las instituciones civiles, no de las castrenses.
Además, sabemos que, adicional a estas razones constitucionales, están las de la evidencia empírica que se han podido descubrir y analizar con base en la información (limitada) que es o se ha hecho pública: la intervención de las fuerzas federales, en especial de las Fuerzas Armadas en las labores de seguridad pública de una demarcación determinada, a largo plazo deriva en un incremento de la violencia en ese lugar. Lo que el país necesita urgentemente desde hace tiempo, es la creación y formación de cuerpos de seguridad pública locales y civiles que sean confiables y profesionales. La evidencia empírica demuestra que difícilmente hay otra alternativa para la construcción de orden, paz y tranquilidad públicas.
En ese sentido, el profe Madrazo se alzó como una de las voces de la academia relevantes que se posicionaron en contra de la creación de la Guardia Nacional como en un inicio se planteaba. En la letra se logró parcialmente que no fuera un cuerpo castrense pero en la práctica sabemos que ha sido distinto y los resultados son los que eran previsibles: más violencia.
Desde aquí, en Puebla, envío públicamente un abrazo solidario, mi reconocimiento y gratitud al profe Madrazo, quien, además, me dio una de las enseñanzas más valiosas que alguien que se dedica a la docencia puede dar: cuestionar y analizar lo que sea, aun si eso implica arriesgarme o salir de mi zona de confort y seguridad.
Twitter: @jabonillarojas