1789 fue un año extraordinario en los anales de la historia mundial y política, ya que ese año comenzaba la Revolución Francesa, que daría paso al mundo moderno y cambiaría la relación del individuo con el Estado.
El hecho clave de ese año, fue la Toma de la Bastilla un 14 de julio y que ha sido visto como el rompimiento con el antiguo régimen y las cargas injustas y onerosas que aplicaba sobre la sociedad de su época (Lessing, 2020).
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La Revolución Francesa fue responsable de la Declaración de los Derechos del Hombre, la construcción de un sistema legal que sigue impactando a los países de origen latino (El Código Napoleónico), la destrucción de la monarquía de Luis XVI, el ascenso de Napoleón e indirectamente la independencia de América Latina, todo gracias a los movimientos que se gestaron en 1789… pero se ha preguntado ¿qué pasaba en Puebla ese año tan importante para la historia mundial?
Lo invito a que analicemos los dos hechos que se registraron en nuestra ciudad y que impactaron la historia de Puebla en ese inusitado 1789.
“La Gaceta de México” dio dos notas sobre los hechos más importantes en nuestra ciudad ese año.
El primer suceso fue el deceso del Obispo Santiago Echeverría y el segundo, una Aurora Boreal que llenó de pánico a nuestros ancestros.1
El primer hecho ocurrió el 19 de enero, día en que falleció el Obispo Santiago José de Echeverría y Elguezúa de Villalobos.
A los tres días, el 22, se realizó el funeral y entierro en Catedral afirmando “La Gaceta de México” que “ha sido generalmente sentida su muerte por las amables prendas pastorales con que se granjeó S. Ilma. El amor de todos sus ciudadanos” (Puebla Enero 24 de 89, 1789, pág. 245).
Estas últimas líneas son difíciles de creer, ya que el Obispo sólo estuvo en la ciudad de Puebla cinco meses y la mayor parte de la feligresía no lo conoció.
El Obispo Santiago José de Echeverría era cubano, nacido en la ciudad de Santiago un 24 de julio de 1725.
Había sido el Obispo de la Diócesis de Santiago de Cuba, desde el 11 de noviembre de 1769, cuando Carlos III lo había propuesto para dicho puesto.
A pesar de que se había desempeñado con eficiencia y había hecho un buen trabajo como Obispo de la perla de las Antillas, el rey Carlos III (sí, el mismo monarca que lo había nominado para el puesto) lo veía en 1788 como un estorbo para los proyectos borbónicos de América, que tenían como finalidad mejorar la administración de los territorios y la recaudación de impuestos sobre los territorios españoles.
En ese espíritu reformador, Carlos III decidió que la mejor manera de administrar la diócesis de Cuba, era rompiéndola en unidades más pequeñas que fueran más fáciles de administrar.
Esto, debido a “lo extenso de la diócesis de Santiago de Cuba, que comprendía a Jamaica, las provincias de La Florida y Luisiana, así como [el interés de controlar] los grandes rendimientos de sus diezmos” (Miranda, 2014).
Por lo que sabemos, el Obispo Echeverría estaba en contra de esta disposición real, así que “Sin contar con el obispo Hechavarría (sic), se planeó este proyecto en la corte [de Madrid] y el medio más fácil de realizarlo fue el de trasladar al obispo a otra diócesis, la de Puebla de los Ángeles” (Miranda, 2014).
Este traslado provocó algunas protestas y probablemente la molestia del Obispo de sesenta y cinco años, que había vivido en la isla toda la vida, y que se iba exiliado a una tierra desconocida por la disposición del monarca al que había apoyado hasta poco tiempo atrás.
Los que tal vez vieron su exilio con cierta alegría fueron los Jesuitas que aún quedaban en Europa y que no olvidaban que Echeverría “distribuyó a todos las iglesias los ornamentos y alhajas” de la orden expulsada por Carlos III (Miranda, 2014).
Echeverría se trasladó a nuestro territorio el 12 de abril (Miranda, 2014).
El 6 de agosto de ese año tomó posesión canónica de la diócesis de Puebla, falleciendo cinco meses después.
El sitio web de la arquidiócesis de Puebla describe así su tiempo en Puebla:
Después de haber gobernado a la entonces dilatada Diócesis de Puebla, por espacio de un año dos meses y 4 días, desde la fecha en que prestó el juramento prescrito (14 de mayo de 1788), y en forma efectiva por espacio de 5 meses y 13 días, desde la toma de Posesión del Obispado, falleció el lunes 19 de enero de 1789, en su palacio Episcopal de la Ciudad de Puebla (Ilmo. Sr. Dr. Don. Santiago José de Echeverría Elguezua de Villalobos (1787-1789), 2019).
Los poblanos lo podemos recordar cuando caminemos sobre el piso de Catedral, ya que parece que la loza se colocó a instancias de él, aunque no le tocó ver la obra concluida.
El otro hecho de 1789 que conmovió a la sociedad de Puebla, fue una aurora boreal que infundió el mayor miedo a los habitantes de nuestra ciudad, y que analizaremos en la próxima columna.
Trabajos citados
Ilmo. Sr. Dr. Don. Santiago José de Echeverría Elguezua de Villalobos (1787-1789). (2019). Obtenido de Arquidiocesis de Puebla:
Lessing, E. (14 de julio de 2020). ¿Qué pasó el 14 de julio de 1789 en Francia? La Razón, pág. https://www.larazon.es/internacional/20200714/m3giv3a72vb7zhonmdwf6aqzji.html.
Miranda, S. (2014). Hechavarría y Elguezúa, Santiago José. Obtenido de Episcopologio de la Iglesia Católica en Cuba: https://cardinals.fiu.edu/obispos/bio-h.htm
Puebla Enero 24 de 89. (17 de febrero de 1789). Gazeta de México Tomo III no. 25, pág. 245.