En enero de 2025, el periódico e-consulta publicó la siguiente nota “La presidenta Claudia Sheinbaum anunció un plan para revolucionar el transporte en México, mediante la creación y rehabilitación de más de 3 mil kilómetros de vías ferroviarias para pasajeros, entre ellos el tren de pasajeros México–Puebla–Veracruz” (e-consulta, 2025).
Sin embargo, en el verano del mismo año, algunos medios informaron que el proyecto ferroviario que incluye a Puebla fue excluido de la Ley de Egresos del 2026, aunque otros señalaron que continuará explorándose a través de distintas alternativas (Alejo, 2025).
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En una nota de Milenio se destaca que hay dos posibles rutas: una pasando por Apizaco y otra por San Martín Texmelucan. Si se usa la opción de San Martín Texmelucan, el gobernador Armenta propone colocar una estación ferroviaria en las inmediaciones del aeropuerto de Huejotzingo (Estados, 2025).
Esta iniciativa y su estatus actual evocan un antecedente histórico del siglo XIX: una propuesta ferroviaria que no se concretó, pero que en su momento involucró a la élite porfirista, a políticos republicanos de Estados Unidos, al capital estadounidense y al estado de Puebla.
En esta ocasión, querido lector, le propongo analizar el fallido proyecto del ferrocarril conocido como Mexican Southern Railway (Ferrocarril del Sur Mexicano), que en la década de 1880 parecía tener el éxito asegurado, ya que entre sus socios figuraban el expresidente estadounidense Ulises Grant (a quien dediqué la columna anterior y que era conocedor de nuestro estado), Porfirio Díaz, su suegro Matías Romero y el controvertido empresario neoyorquino Jay Gould (Mexican Southern Railway, 1881).
En octubre de 1881 el periódico Savannah Morning News reportaba con sorna que “el General Grant ha descubierto México”. El periódico sureño, contrario a Grant, se mofaba de los proyectos del expresidente que buscaba hacer fortuna en México.
El “descubrimiento” al que se refería era el proyecto del Mexican Southern Railway, un ferrocarril que conectaría el sur de Estados Unidos desde Laredo con el Golfo de México y Guatemala, y que tendría un ramal en la ciudad de Puebla (Schell Jr., 2001).
El general Grant se había convertido en 1881 en la cara de varias empresas estadounidenses de reputación cuestionable que buscaban invertir en México y enriquecerse al amparo del prestigio del vencedor de la Guerra de Secesión. Entre sus socios estaban Jay Gould, Porfirio Díaz y su suegro, Matías Romero (Mexican Railway Concession, 1882).
El periódico se burlaba de que “han paseado [a Grant] frente a la prensa, el pueblo y el Congreso mexicano como si fuera un amigo del país”, mientras criticaba que los políticos “mexicanos, poco sofisticados e impresionables”, le otorgaran concesiones ventajosas al antiguo presidente (Grant and Mexico, 1881).
Según los críticos, quien más provecho sacaba de esta relación era Matías Romero, quien mostraba a Grant ante la sociedad mexicana como “el hombre viviente más importante, cuyo ceño fruncido bastaba para aniquilar a una nación entera” (Grant and Mexico, 1881).
Romero tampoco gozaba de buena fama en la prensa estadounidense, que lo acusaba de enriquecerse con la concesión del ferrocarril. No sólo obtuvo permiso para construirlo, sino también para establecer colonos europeos a lo largo de las vías: “Se obligaba a establecer a quinientas familias cuando la vía estuviera concluida y a otras quinientas que llegarían sucesivamente” (Mexican Railway Concession, 1882).
Los periódicos norteamericanos se quejaban de que tres quintas partes de los inmigrantes serían europeos, lo que “discriminaba contra emigrantes estadounidenses”, perjudicando los intereses de su país. Tal vez olvidaban que México había tenido una amarga experiencia con la inmigración estadounidense en Texas y no quería repetir algo similar a 1836 (Mexican Southern Railway, 1881).
Para los poblanos, sin embargo, el proyecto parecía augurar un futuro brillante: “Las vías férreas se extenderían de la ciudad de Puebla por setecientas millas, de la Ciudad de México a Puebla y de ahí saldrían dos ramales, uno a la costa del Pacífico y otro a Veracruz” (Chernow, 2017).
Continuará…
Referencias
Alejo, J. M. (2025). Agenda empresarial. El Sol de Puebla.
Chernow, R. (2017). Grant. Nueva York: Penguin Press.
e-consulta, R. (2025). Renace el sistema ferroviario: Tren México–Puebla–Veracruz. e-consulta.
Estados, M. (2025). ¿Cuál podría ser la ruta del tren de pasajeros México–Veracruz que está analizando el gobierno de Sheinbaum? Milenio.
Fire. (1882). The Salt Lake Herald.
Gould’s Mexican Railways. (1882). The San Antonio Light.
Grant and Mexico. (1881). Savannah Morning News.
La construcción de un vínculo. Matías Romero entre México y Estados Unidos, 1860–1898. (2014).
Mexican Railway Concession. (1882). Omaha Daily Bee.
Mexican Southern Railway. (1881). The Iola Register.
Resorting to Law. (1888). The Evening Bulletin.
Schell Jr., W. (2001). Integral Outsiders: The American Colony in Mexico City, 1876–1911. Wilmington: Scholarly Resources, Inc.
The Lapsed Concession of the Mexican Southern Railway. (1885). Sacramento Daily Record-Union.
Tuxtepec Turismo. (2025). Plan de Tuxtepec.