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OPINIÓN

Todos

Somos culpables por nuestra apatía política, y falta de interés y valor para exigir las cosas bien

Fernando Gabriel García Teruel

Doctorante en Ecología Política y Gestión del Agua por la Universidad de Wageningen, Países Bajos. Su investigación se enfoca en los conflictos territoriales y el análisis de los sistemas socio-ecológicos en torno al agua y la Cuenca del Alto-Atoyac­. Apasionado por las artes, la ciencia y el entorno.

 
 
 
 

Sábado, Mayo 8, 2021

En los días anteriores, los mexicanos nos enfrentamos con dos tragedias. La primera el accidente, si podemos llamarle así, de la Línea 12 del Metro en la Ciudad de México. La segunda, el comportamiento político que desencadenó la primera. Personas perdieron la vida y muchas otras están luchando por mantenerla. Sin duda nadie merece vivir esta situación y no creo que, ni yo ni nadie tengan palabras de solidaridad que se acerquen al dolor que viven los involuntariamente afectados.

 

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La noticia, aunque a todos nos tomó por sorpresa, nadie se extrañó del número de la línea. Sí, otra vez la Línea 12, misma que desde su construcción hemos venido escuchando, apareciendo cada cierto tiempo en algún noticiero, rondando como un espectro, de que algo no está bien. La hemos tenido tan cerca que no dudaría que Marcelo Ebrard ha estado teniendo una pesadilla o ataque de ansiedad de vez en cuando desde su inauguración, siendo esta obra, el fantasma que amenaza su búsqueda por la silla presidencial.

 

Probablemente estoy siendo exageradamente ingenuo y el canciller duerma profundo, acurrucado entre los millones que se embolsó por la obra. Por supuesto que no me consta que Ebrard, Mario Delgado, Carlos Slim y los otros participantes en la construcción, se hayan enriquecido ilícitamente de ella pero, honestamente, si el accidente no fue ocasionado por los sobornos y las falsas declaraciones en materiales y costos, es decir por la corrupción, significa que fue consecuencia, peor aún, de la estupidez. Tengamos claro que en este caso, negar la corrupción es afirmar la incapacidad de gobernar, y ambas exigen renuncia.

 

La segunda tragedia, lo que vino después del accidente, es fascinante. Estuvo rodeado de lo que yo denomino “la inválida afirmación válida” expresado comúnmente como un: “sí, sí, pero no”. Ejemplo, Marcelo Ebrard dice que aunque durante su mandato se construyó la línea 12, fue Mancera quien aceptó la obra, en otras palabras el culpable. A esto, nosotros contestamos un “sí, sí, pero no”. Sí, Mancera es culpable por aceptar la obra, sí pero no, esto no hace menos culpable a quien la hizo. Es una afirmación válida pero es inválida, no libra de culpa al otro.

 

Es sorprendente que no se den cuenta que, si ese es el argumento, entonces López Obrador es culpable por la corrupción de Peña Nieto, porque aceptó las cuentas de su sexenio. Decídanse, ¿es culpa de los de antes o de los de después? Porque no pueden ser los dos sin que los de en medio queden limpios.

 

Otro ejemplo de la inválida afirmación válida es cuando aparece la mediocre oposición, a aprovechar las campañas y la desgracia para ganar más votos. Sí, esto es un ejemplo de que las personas que están en el gobierno no deberían estar, sí, sí pero no, no pueden colgarse del luto de las familias para crecer su imagen en busca del poder. Es repugnante ver como por parte de los de Morena y del gobierno evaden su responsabilidad, incluso llegando al punto de señalar conspiraciones. Y es igual de repugnante, como los de la oposición cuantifican la tragedia en nuevos votos.

 

Quizás sea muy pronto para saber en quién va a ser la chiva y quién la va a sacar de ahí. Todos están muy ocupados señalando culpables, llamando al lobo, al palo, al fuego…, para que alguien sea el culpable, alguien saque a la chiva. Pero mientras eligen un no del todo culpable, un chivo expiatorio, nosotros debemos preguntar pública e internamente, ¿quién es el verdadero culpable?, ¿el gobierno que consignó la obra?, ¿las empresas que la construyeron?, ¿el que auditó?, ¿la verificadora?, ¿el gobierno que aceptó la obra?, ¿el que no le dio el mantenimiento adecuado?, ¿la operadora del Metro?, ¿La Secretaría de Infraestructura?, ¿Protección Civil?, ¿Ebrard?, ¿Sheinbaum?, ¿Slim?. ¿Florencia Serranía?, ¿La oposición?

 

Antes de contestar, dimensionemos el proceso que requiere y la negligencia necesaria para llegar a este punto. Dimensionemos la cantidad de personas involucradas, las firmas, la burocracia. Desde el albañil hasta el auditor. El supervisor, el oficinista, la secretaría de infraestructura, de comunicaciones, la de medioambiente, sindicatos. Cientos de personas, todos de alguna manera se hicieron de la vista gorda. Por supuesto, con el visto bueno y bajo órdenes de los de arriba: Ebrard, Mario Delgado, gerentes y directores de CICSA, ICA y Alstom.

 

Ellos sin duda sabían que no se estaba haciendo el trabajo como se debía. Y luego, Mancera y su administración tomaron relevo culposo y, ya sea por pactos políticos o por mera estupidez, aceptaron la obra, tomando su papel en la responsabilidad. Más adelante, aparece Sheinbaum y su gente, que no revisaron ni dieron el mantenimiento o suspensión de la línea en tiempo ni forma. Y así la pelota de la culpa se la podemos pasar a todos y a nadie, porque es sistemática. Este tipo de corrupción envuelve, no sólo a la Ciudad de México, sino a todo el país; es la estructura del gobierno mexicano.

 

Así, la culpa pasa por muchas manos incluyendo las de la oposición quien es culpable, entre otras cosas, por su mediocridad y falta de criticismo, colgándose de la tragedia y tomándose fotos como si fuera atracción turística. Da coraje lo mal y orgullosos que se ven. Pero no nos olvidemos del culpable más importante de todos, nosotros, la ciudadanía. Culpables por nuestra apatía a la política, por nuestra falta de interés y de valor para exigir que se hagan las cosas bien y que los que las hagan mal, se larguen. 

 

Todos somos culpables, todo está podrido. Y claro que hay más culpables que otros, Sheinbaum y Florencia Serranía deberían haber presentado su renuncia hace días. Las empresas tanto constructoras como auditoras y de peritaje, deberían estar, junto con Ebrard, públicamente declarando ante un juez y pagando o yendo a prisión. Y la única forma para que esto pase, es nosotros exigiéndolo, porque nos están meando y nos dicen que llueve, no uno, todos. 

 

No podemos seguir así, siendo gobernados por criminales, estúpidos y acomodados. Exijamos el México que queremos y votemos, saquemos a los que no sirven sino todo estará perdido, porque podrido ya está.

 

 

@fgabrielgt

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