La Puebla del terror (Parte II)

Viernes, Mayo 7, 2021 - 09:00

Al quedar las calles del Centro Histórico en la penumbra, comenzaba la angustia de los ciudadanos

Licenciado en Historia por la Universidad de Arizona, Doctor en Creación y Teorías de la Cultura en la UDLAP. Subdirector del Instituto Universitario Boulanger.

Alfonso Gómez Rossi

 

La entrevista a Katherine continuó, mientras ella narraba sus experiencias en Puebla:

Lo que se ha dicho de reclutar a niños para luchar en el frente es absolutamente cierto: sería difícil exagerarlo. El secuestro ocurría en las noches. El gobierno daba como pretexto que las tormentas hacían que la planta eléctrica fallara y por ello, las calles se quedaban a oscuras (Tells About the Days of Puebla Terror, 1914, pág. 9).

Una vez que las calles del centro histórico se quedaban en la penumbra, comenzaba la angustia de los ciudadanos:

Cuando amanecía, muchos de los hombres y niños, no mayores de trece o catorce años habían desaparecido. Posteriormente nos enterábamos que los habían mandado “al frente.” Esto significa que no volverán a ver el rostro de sus padres u otros seres queridos el resto de sus vidas (Tells About the Days of Puebla Terror, 1914, pág. 9).

El tráfico de niños y adolescentes al parecer era bien conocido entre los ciudadanos de nuestra ciudad, ya que Katherine habla de una carta:

Se cuenta que uno de los generales escribió a Puebla para informar que había recibido el encargo de los mozos secuestrados: ‘He recibido a los voluntarios, y les regreso las ataduras. Por favor envíen más inmediatamente’ (Tells About the Days of Puebla Terror, 1914, pág. 9).

La culpa de los problemas de Puebla, le quedaba claro a Katherine, era por el tirano Victoriano Huerta, que junto a Antonio López de Santa Ana, es una de las figuras más antipáticas e indefensibles de nuestra historia:

Esta es la manera en que [Victoriano] Huerta recluta para acrecentar su ejército. [Las aprehensiones ocurrieron] meses antes de la toma del puerto de Veracruz, y miles de niños mexicanos han sido sacrificados por el deseo del dictador de permanecer en el poder (Tells About the Days of Puebla Terror, 1914, pág. 9) .[1]

Todo esto era problemático para Katherine Johnson, y también suponemos que lo fue para sus contemporáneos. Nada más horrible que pensar que nuestros hijos, nietos, sobrinos o hermanos fueran secuestrados para sostener a un opresor impopular en el poder. 

Katherine explicaba los problemas que enfrentaban los poblanos y bajo su óptica, el mayor obstáculo para que mejorara la situación era el analfabetismo de nuestros ancestros.

Esta idea tal vez le vino de modo natural, ya que su profesión de maestra estaba imbuida por las ideas del progreso europeo y norteamericano, así como los mitos de la modernidad que eran comunes antes de la Primera Guerra Mundial que se nutrían de la importancia de la enseñanza escolar (1914-18).

La cura que ella proponía para mejorar la situación era el aprendizaje.

En la entrevista, Katherine citó Oseas, 4:6, que reza “Perece mi pueblo por falta de conocimiento” (Oseas, 4 , s.f.), para justificar como la ignorancia destruía a México en 1914.

Argüía que

México debe ser civilizado, educado y cristianizado. Cuando esto ocurra un gobierno estable será posible. Todos nos preguntamos ¿cuándo será posible un gobierno estable que rija sobre ese país hermoso y productivo? (Tells About the Days of Puebla Terror, 1914, pág. 9)

¿Por qué hacía esta afirmación?

¿Sabe Usted que de los dieciocho millones de mexicanos sólo saben leer y escribir un millón? Puede entender entonces lo fácil que es manipular a los otros diecisiete millones para que cometan atrocidades, sobre todo reflexionando que durante los últimos cuatro siglos se les ha permitido desarrollar sus más bajas pasiones (Tells About the Days of Puebla Terror, 1914, pág. 9).

En su crónica explicó que el miedo las orilló a abandonar la ciudad.

Ella y otro grupo de mujeres estadounidenses que temían por su vida salieron del Instituto Metodista cubiertas de rebozos negros “que usaban las señoras de mejor clase social” de Puebla.

Temían hablar y que las descubrieran por su acento estadounidense, pensando que serían encarceladas o asesinadas por su ciudadanía.

Después de viajar en tren a Tampico, se encontraron con un representante de la Embajada estadounidense que las ayudó a conseguir transporte en el buque Hancock con destino a Nueva York (Tells About the Days of Puebla Terror, 1914, pág. 9).

En Estados Unidos Katherine se convirtió en especialista de México a partir de sus experiencias en Puebla, transformándose en una conferencista que describía sus experiencias en Puebla.

El 29 de septiembre se reunió en Washington D.C. la “Sociedad de Mujeres Misioneras” de la ciudad de Baltimore. El tenor de la conferencia era analizar la inestabilidad que se vivía en distintos países donde había misiones metodistas: la Señora Julia Bonefeld que había sido misionera en Foochow, China durante los últimos veinticinco años y que apenas había regresado a Estados Unidos hablaría de la revolución china, la abolición del imperio y el establecimiento de la nueva república. En el panel estaban también Ruth Robinson, misionera a la India y la protagonista de esta columna, Katherine Mott Johnson que  de acuerdo a la crónica periodística impartió clases en el “Instituto Formal (sic), en Pueblo (sic), México” y que narraría sobre “su trabajo ahí y como fue interrumpido por el inicio de la Revolución que derrocó y desterró a Huerta” (Capital Folk to Attend Women Mission Meeting, 1914).

Todavía en 1920 continuaba hablando como especialista de México. Ese año aparece listada como ponente sobre nuestro país en la Iglesia Metodista Episcopal de la Avenida Maryland, en Annapolis.

La crónica detalla que “durante los últimos seis años la señorita Johnson estuvo involucrada en trabajos especiales en la república al sur de nuestras fronteras y su testimonio se espera esté repleta de  incidentes de los tiempos turbulentos que ocurren por allá” (Mexican Missionary to Speak at MD. Avenue, 1920, pág. 1).

Por lo que dice la crónica de esta última conferencia y por su pasaporte, sabemos que impartió clases en Puebla de junio de 1915 a Julio de 1916 y que regresó a Puebla en septiembre de 1916, parecería que permaneció en México, probablemente en el Instituto Metodista impartiendo clases hasta 1918, ya que la crónica detalla que fueron seis años que vivió en nuestro país.

Tal vez los sucesos de 1914 fueron los más difíciles y dramáticos en su experiencia como misionera y docente, ya que no vuelve a aparecer en la prensa dando otras declaraciones.

En 1920 aparece en el censo viviendo en Waycross, Georgia. En 1923 murió su padre y ella, su madre y hermana Cora, decidieron regresar a Pensilvania. En Pensilvania Katherine se convirtió en parte de la burocracia asalariada en la ciudad de Filadelfia.

Su madre murió el 6 de junio 1934 y su hermana Cora el 22 de febrero de 1939.

En el censo de 1940 continuaba trabajando para el gobierno de Estados Unidos y rentaba una habitación en una casa de huéspedes sobreviviendo ocho años a su hermana Cora, muriendo el 12 de mayo de 1947 a los sesenta y seis años.

Twitter: Fofi5

 

 

Trabajos citados

(NARA), N. A. (Sep de 1918). U.S., Passport Applications, 1795-1925. Obtenido de ancestry.com: https://www.ancestry.com/imageviewer/collections/1174/images/USM1490_589-0145?pId=601046074

Capital Folk to Attend Women Mission Meeting. (29 de Septiembre de 1914). The Evening Star. Obtenido de The Evening Star.

Daniel Mott. (2015). Obtenido de Ancestry.com. Pennsylvania, U.S., Civil War Muster Rolls, 1860-1869 [database on-line]: https://www.ancestry.com/imageviewer/collections/9040/images/41733_0141-00013?pId=316306

Mexican Missionary to Speak at MD. Avenue. (16 de Enero de 1920). Evening Capital: The Maryland Gazette, pág. 1.

Oseas, 4 . (s.f.). Obtenido de Bíblia Católica Online: La Biblia de Jerusalén: https://www.bibliacatolica.com.br/la-biblia-de-jerusalen/oseas/4/

Pennsylvania and New Jersey, U.S., Church and Town Records. (2011). Obtenido de ancestry.com : https://www.ancestry.com/imageviewer/collections/2451/images/40355_267404-00438?pId=6897622

Small, M. (2009). The Forgotten Peace: Mediation at Niagara Falls, 1914. Ottawa: The University of Ottawa Press.

Tells About the Days of Puebla Terror. (16 de Mayo de 1914). The Washington Times, pág. 9.

 

 

 

[1] No he podido encontrar en fuentes secundarias que esto sea cierto. Tal vez lo sea, ya que es común en sociedades en guerra el reclutamiento de niños a partir del secuestro.


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