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Opinión



¿Universidades a medias?

Domingo, Febrero 9, 2020 - 20:23
 
 
   

Universidades “patito” e inequidad social / 2ª parte

“La Universidad permite el progreso personal y ayuda al progreso colectivo. Universidad para sectores populares no significa Universidad a medias”.

Antanas Mockus – Filósofo, exrector U. Nacional y excandidato presidencial en Colombia.

https://www.universidad.edu.co/frases-para-reflexionar-sobre-la-educaciuperior/

La semana pasada dediqué este espacio al análisis de las universidades de absorción de demanda, popularmente conocidas como “universidades patito”. El texto se enfocó en el fenómeno de estas universidades que no cumplen con los mínimos estándares de calidad con relación a la inequidad social que existe en nuestro país. Si no tuvo oportunidad de leer ese artículo, puede consultarlo en esta liga: https://www.e-consulta.com/opinion/2020-02-03/las-universidades-patito-y-la-inequidad-social

La idea central de esta relación es que los sectores más desfavorecidos económica y socialmente tienen en general una educación básica y media superior de menor calidad que la de los sectores privilegiados y que tanto las condiciones económicas como el capital cultural le impiden a los jóvenes de sectores populares ingresar al sistema de universidades públicas que se sostiene con el dinero de los impuestos que todos pagamos y también les niegan la oportunidad de acceder a universidades privadas de calidad, por lo que se ven obligados a pagar cuotas reducidas en universidades de muy baja calidad, lo cual significa una doble exclusión y una doble tributación para ellos.

Por esta razón, señalé en el texto de la semana pasada que es de celebrarse la declaración del Secretario de Educación Pública respecto al proyecto de establecer controles para las universidades “patito”  “…Porque resulta de estricta justicia que la autoridad educativa revise y sancione a las universidades para que cumplan con los estándares mínimos de calidad necesarios en el nivel superior y para que le den a los jóvenes que ingresan lo que les prometen”.

El día de hoy considero relevante dedicar nuevamente el espacio a este tema, para señalar otro ángulo de este fenómeno de la inequidad social y la deficiente formación de los profesionistas que requiere la sociedad mexicana de estos tiempos.

Se trata del establecimiento del llamado Sistema de Universidades para el bienestar Benito Juárez, que fue una de las promesas de campaña del presidente López Obrador y está ya difundiendo su convocatoria para ingresar en el período 2020. Los datos generales y la convocatoria pueden revisarse en la siguiente liga:

https://ubbj.gob.mx/registro#inicio

La intención de estas 100 nuevas universidades que se han fundado en todo el territorio nacional es la de ofrecer educación superior gratuita precisamente a los jóvenes que no tienen oportunidades de acceso a las universidades públicas y carecen de los recursos y la posibilidad de obtener una beca en alguna universidad privada de calidad, por lo que son prácticamente el mercado de las llamadas universidades “patito”.

De hecho en su página web se especifica: “Llamamos por este medio a jóvenes y adultos que no han podido acceder a la educación superior y aspiran a cursar sus estudios en condiciones dignas, con carreras pertinentes a las problemáticas de las comunidades y municipios hasta ahora excluidos de su derecho a contar con una profesión…”

Sin embargo, la prisa con la que se crearon estas instituciones y la muy escasa información que se ha dado respecto a sus planes y programas de estudio, sus formas de certificación de la calidad de la formación que van a ofrecer y la composición y nivel del profesorado con el que van a impartir las profesiones que se ofrezcan de acuerdo a las condiciones y vocación de cada región del país, hacen surgir muchas dudas y han generado críticas tan severas como la que cito aquí de Adrián Acosta, investigador del Centro Universitario de Ciencias Económico-Administrativas de la Universidad de Guadalajara:

“Como se ve, el proyecto avanza en medio de prisas presidenciales y ambigüedades institucionales y organizativas. Parece que urge tener resultados, rostros, evidencias de su importancia, pruebas irrefutables de su existencia. Es por supuesto promesa de campaña, palabra presidencial, compromiso “con los más pobres”... Todo apunta a que el proyecto de las UBBJG son la legitimación política de una educación superior pobre para los pobres. Parecen más escuelas de artes y oficios, o escuelas de cuadros dirigidas a la formación de nuevas clientelas políticas, que verdaderas universidades públicas…”

http://campusmilenio.mx/index.php?option=com_k2&view=item&id=16593:universidades-para-el-bienestar-el-desafio-de-la-legitimidad&Itemid=349

Desde esta perspectiva de falta de una planeación y organización adecuadas, así como de aparente despreocupación por el rigor y la calidad académica de los programas que se van a ofrecer, tal parece que el gobierno federal está buscando regular y controlar a través de la SEP a las universidades “patito” para crear sus propias universidades “patito”.

La ventaja evidente de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez sobre las universidades particulares de absorción de demanda estriba en que ofrecerán formación profesional de manera gratuita y los jóvenes –y adultos- que se inscriban en ellas no tendrán que pagar doblemente por una deficiente preparación. Esto ya es ganancia en el México de las desigualdades y la exclusión.

Sin embargo si estas nuevas universidades no cuidan desde su nacimiento la calidad de su organización, curriculum, infraestructura, equipamiento y sobre todo de su planta docente, se estará brindando, como dice la cita de Acosta “una educación pobre para los pobres” y dando continuidad al espejismo que hace a los actuales estudiantes de las universidades “patito” tener expectativas de encontrar un buen empleo y mejorar sus condiciones de vida pero encontrarse finalmente condenados a ocupar trabajos precarios y mal pagados –en el mejor de los casos- debido a su deficiente preparación.

Ojalá estas nuevas universidades no se conviertan en las nuevas instituciones “patito” del país y ofrezcan a los sectores populares una universidad a medias, como previene Antanas Mokus.


Semblanza

Martín López Calva

Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Tlaxcala, maestro en Educación superior por la misma universidad y en Humanismo universitario por la Universidad Iberoamericana Puebla. Ha sido dos veces “Lonergan Fellow” por el Lonergan Institute de Boston College (1997-1998 y 2006-2007). Fue coordinador del doctorado interinstitucional en Educación y enlace de la UIA Puebla en el campo estratégico de “Modelos y políticas educativas” del sistema universitario jesuita (SUJ) desde agosto de 2007 hasta marzo de 2012 y académico de tiempo completo en esta universidad desde abril de 1988 hasta marzo de 2012 donde obtuvo el reconocimiento de académico numerario e imparte hasta la fecha cursos de licenciatura y posgrado en el área de Educación. Tiene experiencia docente a nivel de licenciatura, posgrado y formación de profesores en la UIA Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, Universidad de las Américas Puebla, Universidad Anáhuac y otras desde 1988. Actualmente es Director académico de posgrados en Artes y Humanidades de la UPAEP. Ha publicado diecisiete libros sobre temas educativos (los más recientes: Educación humanista –tres tomos- en Ed. Gernika y Gestión curricular por competencias en educación media y superior, en coautoría con Juan Antonio García Fraile), diez capítulos en libros colectivos y alrededor de 45 artículos en revistas de educación.

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