Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Más allá de la Caravana Migrante: visibilizando la migración centroamericana

Los migrantes centroamericanos evidencian la desigualdad que se vive en nuestro continente

Laura Carreto Tirado

Licenciada en Relaciones Internacionales, Maestra en Ciencias Políticas ambos grados por la BUAP. Especializada en temas migratorios y en la Relación México-Estados Unidos. Ha investigado y escrito al respecto en libros y revistas 

Miércoles, Octubre 24, 2018

México ha sido un paso obligado para los migrantes centroamericanos, quienes tienen que pasar por nuestro país en su camino hacia Estados Unidos, en 2015 según la Secretaría de Gobernación transitaron 200 mil personas por nuestro país, sin embargo la Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) dice que fueron 500 mil.

Los migrantes centroamericanos evidencian la desigualdad que se vive en nuestro continente, luchan por un mejor futuro y en fechas recientes huyen de las crisis económica y violencia que azotan sus países, en especial El Salvador, Honduras y Guatemala, en donde aunado a sus problemas sociales y económicos existen pandillas como la “Mara Salvatrucha” o también conocida como “MS13”, que han convertido a El Salvador en un lugar violento, esto ha sido así por años y estos grupos no le han dado tregua al gobierno, su modus operandi es extorsionar a los dueños de pequeños comercios y amenazar a la población.

Más artículos del autor

Las pandillas surgieron después de la Guerra Civil en el Salvador (1980-1992), situación que provocó que la gente migrara hacia Estados Unidos, principalmente a Los Ángeles, donde los hijos de esos migrantes tenían que defenderse de otras minorías, cuando los deportaron, este movimiento social se propagó en sus lugares de origen. La principal característica de la “Mara Salvatrucha” está en sus asesinatos sanguinarios. Este fenómeno ha orillado a que la gente salga nuevamente de territorio salvadoreño en busca de un mejor futuro, incluyendo a unos 50 mil menores de edad (The New York Times, 2018).  El fenómeno “Mara” se ha esparcido a otros países de Centroamérica como: Belice, Honduras, Guatemala; además de México, Estados Unidos y Canadá, precisamente la propagación de esta pandilla ha sido argumento para el discurso antiinmigrante de algunos republicanos, incluyendo a Donald Trump.

Las razones de la migración centroamericana son, en primer lugar como ya se mencionó: la violencia, la falta de empleo, el crecimiento desordenado de las ciudades, deserción escolar y la baja calidad educativa; un ambiente violento, que pone al alcance de los jóvenes: armas, drogas, alcohol y conductas negativas; además de la impunidad y la corrupción de las autoridades se unen a todas estas características sociales (ITAM: 19).

Los centroamericanos salen a un escenario violento y entran a otro; su paso por México, los ha convertido presa fácil para los polleros y bandas delincuenciales. No olvidemos el episodio de San Fernando en Tamaulipas en 2010, donde fueron asesinados 72 migrantes. En 2011 y 2012 se hallaron fosas donde se encontraban centroamericanos y también mexicanos, sin embargo la localización de sus nombres y apellidos es una ardua tarea debido a la burocracia mexicana y el continuo hallazgo de fosas, ya que la violencia ha sido imparable desde que Felipe Calderón le declaró la guerra al narcotráfico. Tampoco las políticas de seguridad en el gobierno de Enrique Peña Nieto han sido útiles, pues la desaparición de personas, secuestros y feminicidios han sido constantes.

Los grupos más vulnerables son los de mujeres y niños, muchas de las mujeres que migran son madres solteras o divorciadas, quienes buscan mejores oportunidades, sin embargo están más expuestas de sufrir violaciones sexuales. También los menores no acompañados son presa de traficantes de personas, su destino es Estados Unidos, pero también buscan quedarse en México.

Las políticas migratorias en nuestro país no han sido las adecuadas, el actual gobierno ha sido presionado por su contraparte de Estados Unidos para cerrar la frontera sur; aceptando este compromiso tan poco honroso: México, a través del Instituto Nacional de Migración ha aumentado en la frontera sur sus detenciones arbitrarias y su abuso de autoridad, ha dirigido sus prácticas hacia un perfil racial. Tal y como pasa en Estados Unidos con los mexicanos.

El gobierno mexicano ha llevado a cabo el “Plan Frontera Sur” (vigente desde 2014) reforzando este paso fronterizo con Guatemala, supuestamente con el objetivo de llevar un control sobre las detenciones, y desincentivar el uso de la “bestia”, que es el ferrocarril, o la red de ferrocarriles de carga que atraviesa por México donde se transportan algunos centroamericanos con riesgos muy altos de perder las piernas o la vida, pues viajan arriba de los vagones y mientras el tren va en movimiento, suben y bajan según sea su camino y huyendo de las autoridades migratorias. A un año de este plan, en 2015 aumentaron 40% las quejas ante la CNDH. Los migrantes aseveran que dan un porcentaje entre 30 y 300 dólares para que no los deporten (MVS, 2015)

Los albergues son un pequeño oasis en el desierto, merecen un reconocimiento especial al proveerse por su cuenta de ayuda humanitaria y en muchas ocasiones son blanco de hostilidad como el Albergue “Hermanos en el camino”: dirigido por el padre Alejandro Solalinde, quien ha sido amenazado constantemente.

También es necesario mencionar la organización de mujeres “Las Patronas” (Merecedoras del Premio Nacional de Derechos Humanos, 2013) quienes son un grupo de mujeres voluntarias que reparten comida a los migrantes, mientras la “bestia” va en movimiento, esto en la localidad de Amatlán de los Reyes, Veracruz.

En México existen algunas políticas que protegen a los migrantes, como los “Grupo Beta” localizados en 22 estados del país, este grupo que es dirigido por el Instituto Nacional de Migración tiene como objetivo ayudar humanitariamente a las personas, brindar primeros auxilios y asistencia migratoria, sin embargo resultan labores limitadas e insuficientes para la gran cantidad de peligros en todo el territorio nacional. Debe haber un cambio de políticas encaminadas a proteger los derechos humanos de los migrantes, y esto tiene que ver con una mayor capacitación para los agentes de migración, quienes abusan de su autoridad y se aprovechan de su posición.

México debe ser independiente y soberano sobre su política migratoria, no debe ceder ante la presión que ejerce Estados Unidos sobre nuestro país.

Hace una semana la “Caravana Migrante”, partió desde Honduras con 7 mil personas, con el objetivo de llegar principalmente a Estados Unidos, o en todo caso llegar a México para buscar asilo debido a las condiciones económicas y violencia que aquejan a sus países. Este cuantioso grupo puso “el dedo en la llaga” por fin se volteó a ver la problemática que desde hace años se ha venido suscitando: la migración centroamericana.

La solución a este fenómeno social no sólo corresponde a estos países sino de toda la región de Centro y Norteamérica y como tal debe ser abordada.

Donald Trump trató de presionar a Peña Nieto para frenar la caravana y evitar su llegada a Estados Unidos, y fue así, en un momento dado los migrantes fueron rociados con gas lacrimógeno (incluyendo niños) para evitar su entrada, ya que derribaron las vallas que los separaban de la frontera entre Guatemala y México. El presidente electo: AMLO se promulgó a favor de otorgarles visas de trabajo a quienes deseen ingresar a México, es más prometió que serían empleados para la construcción del Tren Maya.

Esperemos que el próximo gobierno tenga autonomía en cuanto a su política migratoria y le ponga un alto a las presiones de Estados Unidos. AMLO promete hacer la diferencia y dejar de hostilizar a nuestros hermanos centroamericanos, su deseo es tenderles la mano.

El anhelo centroamericano es vivir dignamente en un lugar que les prometa paz y trabajo. Ya sea en México o en Estados Unidos. Nuestro país debe tener el compromiso social de ayudar humanitariamente y apoyar legalmente a las personas que huyen de la violencia, lo que significa garantizarles sus derechos como refugiados y comprometerse a ayudar a esta región para su reestructuración social, para que no exista más violencia, si a Guatemala, Honduras y el Salvador les va bien, a nuestro país también.

Los mexicanos debemos sentirnos identificados y mostrarnos empáticos ante esta realidad social, ya que nuestros connacionales han padecido lo mismo en Estados Unidos, huyen del desempleo y la violencia que se han recrudecido en nuestro país en recientes fechas; aunado a la constante discriminación a la que se enfrentan por no vivir en un país que no es el suyo. No puede haber más cosas en común entre los centroamericanos y mexicanos, tengamos respeto por los hermanos de estas naciones y sobre todo reconozcamos su valor al tratar de buscar mejores oportunidades lejos de sus países.

Vistas: 776
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs