Las nuevas paternidades: la transformación de un rol social

Lunes, Junio 22, 2020 - 09:31

Licenciada en Relaciones Internacionales, Maestra en Ciencias Políticas ambos grados por la BUAP. Especializada en temas migratorios y en la Relación México-Estados Unidos. Ha investigado y escrito al respecto en libros y revistas 

A propósito de la celebración del día del padre en diversas partes de Latinoamérica es necesario reflexionar acerca de las nuevas paternidades, que forman parte de las nuevas masculinidades; es decir esta nueva generación de papás que son jóvenes de 20, 30 o quizá 40 años, que rompen con las paternidades tradicionales, basadas en imposición, violencia, machismo y androcentrismo. Quienes ejercen las nuevas paternidades se involucran más en la crianza, se saben responsables al igual que su pareja en brindar cuidado, educación y valores a sus hijas/os.

¿Qué es la paternidad?, desde el punto de vista social es un rol adoptado que conlleva una serie de responsabilidades que alcanzan el nivel de obligaciones legales. Se adquiere el deber de cuidar y educar a los hijos. La mujer tiene la experiencia de haber tenido 9 meses a un niño, lo que la hace “adoptar” el papel de madre manera automática, el padre solo es un espectador durante esos meses, de repente se topa con la responsabilidad de cuidar a un ser desvalido. La relación paterno-filial al principio es de dependencia total y de total sumisión de los hijos a los padres, luego va evolucionando hasta que al final de la vida, la dependencia se invierte. El hombre que asume este rol pasa por etapas variadas, que van desde la lucha con los hijos adolescentes por su independencia, hasta ansiedades y preocupaciones en distintos momentos (Psicoterapeutas.com, 2020).

De manera general nuestra sociedad ha cambiado, actualmente, las mujeres por cuestiones económicas y también por el deseo de desarrollarse profesionalmente salen a laborar fuera de casa. Es así como estos roles de género que la sociedad nos ha asignado han ido cambiando; en México el cambio ha sido lento, por el machismo que aún predomina, los hombres aún no se incorporan totalmente a las labores domésticas y a la crianza, lo siguen considerando “como una ayuda” y no una corresponsabilidad de pareja; las mujeres a pesar de que se han incorporado al trabajo remunerado aún continúan con la mayor carga de las labores en el hogar y de crianza; según el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) las mujeres están a cargo de las 75% de las labores del hogar, y el trabajo no remunerado en el hogar equivale al 23.2% del PIB. Nuestra cultura conservadora y machista ha hecho que a las mujeres aún les cueste trabajo soltar todas las corresponsabilidades, así como también dejar a sus hijos al cuidado de otros que no sean ellas. Todo esto a sabiendas que el trabajo fuera de casa es igual de absorbente para ambos sexos. La incorporación de las mujeres al trabajo remunerado ha obligado a muchos a por fin tomar la responsabilidad que les corresponde.

La paternidad se trata de una etapa de evolución personal en la cual la madurez presupone las condiciones materiales, culturales y afectivas mediante las cuales los individuos pueden extraer de su experiencia de vida las mejores enseñanzas de su propia práctica o el imaginario que prevalezca en su entorno cultural. Constituye la posibilidad de confirmar objetivamente la pertenencia al género masculino, y, desde la perspectiva tradicional coadyuva a la confirmación y maduración de la identidad masculina. Lo importante de la paternidad, como una expresión de la masculinidad y de la cultura propia, se debate en refrendar su condición de autoridad social o de modificarla y sumarse a una cultura moderna que propicie una reproducción más libre, equilibrada, realmente afectiva y placentera (Montesinos, 208).

¿Qué son las nuevas paternidades? Son los nuevos esquemas de educación, sin sesgos impositivos, sino más bien reflexivos Atrás quedó el: ¡Porque lo digo yo! ¡Porque soy tu padre! ¡Porque esta es mi casa y se hace lo que digo! Quienes rompen con este modelo hegemónico tienen mayor acercamiento con sus hijas/os y hacen lo necesario para cultivar una relación de confianza. Sus regaños y órdenes no las ejercen con violencia, no imponen su voluntad a todos los miembros familiares, tampoco utilizan los golpes como “método educativo”. En general tratan de acercarse a sus hijos de una manera afectiva, con juegos cuando son pequeños y conversaciones cuando ya no son lo son tanto, todo esto para lograr tener una relación de confianza. No temen en decirles sus niñas/os que los aman, con lo cual se acercan a su lado sensible y amoroso, el lado femenino que les había sido negado por la educación tradicional-machista que recibieron desde pequeños. Por lo anterior se trata de varones que se han deconstruido y quienes están convencidos que las enseñanzas que recibieron de niños se tratan de modelos viejos que solo causaban miedo y confusión, además de alentar a la violencia.

Precisamente en ese entendido de desaprender todo lo enseñado, la educación que brindarán a sus hijos varones será para respetar a las mujeres, no para cosificarlas como objetos sexuales, ni denigrarlas o subestimarlas. Este acercamiento entre padre e hijo será clave para erradicar en un futuro la violencia de género.

Las nuevas paternidades representan a esas nuevas masculinidades, libres de todo prejuicio, y violencia, al contrario: están llenas de amor. Estas enseñanzas con valores y respeto, son las que en un futuro harán un cambio. Y es que un papá que ejerce este modelo de paternidad ya no tendrá entre sus conceptos: los esquemas tradicionales el machismo y la violencia, sino dará paso a varones más sensibles y empáticos con las mujeres y en general con todas las problemáticas sociales; e hijas que buscarán un compañero de vida que las trate con amor, tal como lo hizo su padre.

Como ya se mencionó, socialmente: la paternidad es la confirmación de pertenencia al género masculino, sin embargo, este rol social ha evolucionado en las “nuevas paternidades”, una paternidad que se ejerce de manera consciente, se trata de un hombre reflexivo y comprometido con sus hijos, son grandes críticos de las masculinidades hegemónicas, las cuales se han ejercido con violencia, lo cual nos ha dañado como sociedad. Un hombre que ejerce este nuevo patrón paternidad: es alguien convencido de que el mundo necesita un cambio y eso solo puede ser a través de la educación en casa, el afecto familiar y los valores aprendidos.