El T-MEC y la visita de AMLO a Washington

Lunes, Julio 6, 2020 - 13:46

Licenciada en Relaciones Internacionales, Maestra en Ciencias Políticas ambos grados por la BUAP. Especializada en temas migratorios y en la Relación México-Estados Unidos. Ha investigado y escrito al respecto en libros y revistas 

Gran controversia y expectativas se han por generado la visita del presidente López Obrador el próximo 8 y 9 de julio a Washington para reunirse con Donald Trump, será la primera salida internacional del presidente de México, que tendrá como objetivo celebrar la puesta en marcha del T-MEC (el 1 de julio) y las victoriosas negociaciones entre los tres países, además de agradecer el apoyo a México durante la pandemia. Es necesario reconocer la labor que hizo el gobierno de López Obrador, la cancillería, la Secretaria de Economía para que acordar las últimas negociaciones y especificaciones comerciales del T-MEC.

El T-MEC es un capítulo muy importante en las relaciones México-Estados Unidos, pues el acuerdo entra en marcha en el difícil contexto de la pandemia; sin embargo, para la subsecretaria de Comercio Exterior de la Secretaria de Economía: Luz María de la Mora: este cuenta con un instrumento muy poderoso para avanzar, ya que el tratado ofrece certidumbre, reglas claras, el compromiso de mantener libre comercio y la facilidad de preservar la integración de América de Norte.

Kenneth Smith Ramos: ex negociador del TLCAN asegura que los resultados de la negociación del T-MEC fueron positivos para México en un balance general. Se trató de una modernización del tratado anterior, de los 34 capítulos, 10 son de “nueva generación”. Entre los aspectos positivos, el especialista resaltó que se logró mantener y fortalecer los mecanismos de solución de controversias, lo que brindará certeza jurídica (El Financiero, 2020).

Fue muy importante fue el TLCAN para México porque en 26 años de vigencia logró impulsar su Producto Interno Bruto (PIB) en torno a sus exportaciones e importaciones; Estados Unidos se consolidó como el principal socio comercial de nuestro país, al igual que una serie de actividades manufactureras impulsaron y fortalecieron el comercio intrafirma. Es decir, el TLCAN se convirtió en un instrumento en el crecimiento de México, principalmente en la parte norte, donde se encuentran las entidades exportadoras. Este acuerdo que inicia en un marco donde la economía mundial, resultado del coronavirus, tendrá una caída de 4.9 y las naciones de América del Norte no están exentas. Para 2020, el PIB de Estados Unidos será del orden de -8% Canadá de -8.4% y México de -10.5% por lo que el nuevo tratado reimpulsará la economía intrafirma, principalmente la manufacturera automotriz, de igual forma, fortalecerá la producción y motivará más la inversión y empleo (El Universal, 2020).

Y precisamente en el sector automotriz, surge una buena noticia para nuestro país, la empresa canadiense “BRP” anunció la primera inversión T-MEC con una planta automotriz en México, la cual está programada para los próximos meses y se espera esté lista para operar en otoño de 2021, la cual generará sinergias operativas “positivas y eficientes” (Proceso, 2020).

En este contexto, donde el T-MEC es una bocanada de aire fresco para la economía mexicana que no solo durará durante la época de la pandemia, sino quedará para varios años como una herramienta fundamental para la economía de los tres países. México está en ventaja con cualquier otro país latinoamericano por el peso comercial de este acuerdo y por las relaciones comerciales y diplomáticas con Estados Unidos que se han forjado desde hace 26 años desde el TLCAN. El comercio con Estados Unidos se sixtuplicó entre 1994-2018 y con él se creó uno de los mercados del mundo en términos del PIB (Letras Libres, 2020).

El T-MEC es el motivo principal de la visita de Obrador a Washington y el valor de este acuerdo para la economía mexicana es razón suficiente para respaldar la visita del presidente. El encuentro Trump-Obrador tendrá como objetivo principal la discusión del tema comercial. Algunos periodistas críticos del presidente como el mexicano-estadunidense: Jorge Ramos de Univisión, piensa que en esta reunión entre Trump- Obrador se deben discutir asuntos migratorios, con lo cual se está perdiendo de vista el sentido de la visita. No olvidemos que esta reunión entre los tres mandatarios es un protocolo necesario para inaugurar esta nueva etapa comercial. En otro momento la cancillería se encargará de atender los temas relacionados a la defensa por los derechos de los migrantes, que también es un asunto de suma importancia, como la separación de niños migrantes y sus padres, la legalización de más de 10 millones de mexicanos en Estados Unidos, etc.

El presidente de Estados Unidos no es la persona más agradable, es irascible, racista, machista y con ideas supremacistas blancas. Pero ¿qué se puede hacer en este caso? Estados Unidos es el principal socio comercial de México. Y a la actual cancillería mexicana no le ha quedado de otra que sortear y sobrellevar sus comentarios anti mexicanos y rechazar por la vía diplomática cualquier intervención en nuestro país.

Por otra parte, la visita de Obrador a la Casa Blanca no es para seguirle el juego a Trump en su próxima campaña electoral, seguramente los asesores de la Secretaria de Relaciones Exteriores están previendo y preparando al presidente en caso de que se den comentarios irónicos o burlones, ya que se vislumbra algún comportamiento hostil de parte del presidente de Estados Unidos. Sólo queda confiar plenamente en la astucia de AMLO, quien seguramente no se rendirá ante los pies del mandatario estadunidense, tal y como lo hicieron sus antecesores. López Obrador ha demostrado tener gallardía, serenidad y congruencia en su discurso, está convencido que, a pesar de que dependemos comercialmente de Estados Unidos, no estamos a su servicio, ni mucho menos de acuerdo en todas sus políticas. Esto es relevante y destacable pues hemos sido testigos que presidentes anteriores han cedido completamente ante las presiones de nuestro mayor socio comercial, y hasta han jugado con la soberanía de nuestro país.