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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Vida Pública Vs. Vida Privada

Hemos dejado de vernos y hemos puesto a prueba nuestra superficialidad

Guadalupe Barradas Guevara

Doctora en Educación y  Maestra en Investigación Educativa por la Universidad Iberoamericana Puebla, y Especialista en la Enseñanza de Educación Moral y Ética por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente, docente de licenciatura y postgrado. Ha sido investigadora, en concordancia, de la UIA y la REDUVAL.  Autora y coautora de artículos indexados: “El maestro es un agente moral”; “Calidad educativa: Mito o Realidad”; “Valores Profesionales en la Formación Universitaria”, entre otros.

Jueves, Agosto 18, 2016

Después de esta larga pausa, he decidido regresar a mis reflexiones, las cuales surgen del acercamiento armonioso con el pasado y del recuentro con una serie de notas que emergieron en la lectura de “Ensayo sobre la vida privada”, de Manuel García Morente (1886-1942), cuando estudié en España en la Universidad Complutense de Madrid.

Como dice García Morente (1935), en ningún tiempo de la historia humana ha sido la vida tan ruidosa como en nuestros tiempos, en donde los modos de nuestra vida presente prefieren lo público a lo privado y ahora con la llegada del Internet, de las redes sociales, del Face, del Twiter o del Whats el hombre tiende a exteriorizar su vida, para que los demás se den cuenta de sus acciones o de sus formas de sentir o pensar, existiendo una necesidad comunicativa por mostrar, en algunas ocasiones, “lo perfecto de su vida”.

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Sin embargo, y continuando con mi lectura, la vida del hombre es radical, esencialmente la de cada hombre, la de cada individuo, la de cada persona, a la que llamamos vida privada, para distinguirla de la vida pública, en cuyas formas comunes y mostrencas, siendo de todos, no es en verdad de nadie, como vemos en las redes sociales o en los medios de comunicación. Lo cual constituye a la corteza, a la secreción anquilosada, mecanizada, enajenada que este siglo XXI, siglo de la tecnología, ofrece.

Nos hemos perdido dentro de nosotros mismos. Hemos dejado de vernos y hemos puesto a prueba nuestra superficialidad. Moviéndonos entre los dos polos de la masa gregaria y la soledad personal, en donde oscila la existencia humana. Nos hacemos y deshacemos en la duración del tiempo, en la historia.   

Dice García Morente, en la vida pública ninguno se conoce. En la relación pública no hay vidas reales que entren en presencia y en contacto, sino ejemplares cualesquiera de esas “especies” sociales, determinadas por sus vidas publicadas en las redes. Siendo esta relación, tan virtual como abstracta, o convencional, o anónima, puesto que en ella se enfocan no dos personas, ni varias personas, sino, dos o más conceptos abstractos que muestran la necesidad de expresarse como sujetos no auténticos, repetidores de formas, de modelos establecidos para “pertenecer” y “significarse”.  

Por otra parte, en la vida privada las personas se conocen unos a otros. Ya no son abstracciones las que se hallan en presencia, sino vidas reales, individualidades. Personas verdaderas quienes mantienen una relación concreta y nominal, basada en un mutuo conocerse, en un mutuo encontrarse, es decir, es una manifestación de lo interior y peculiar, de lo propio y lo único, de lo íntimo en suma. En donde la forma más pura y perfecta de la relación privada sería, la total compenetración de las almas.

Recordemos que hay almas tan tenues y diminutas que sólo viven de las valoraciones colectivas y sociales aprendidas y recibidas desde el exterior. Son almas que, aun en la soledad, continúan alimentándose de lugares comunes y llevando sus acciones a la vida pública. Incluso, en los más privado son seres cuya existencia y pensamiento reproducen dócilmente los tópicos y los tipos sociales vigentes en el mundo.

Otras almas, en cambio, más profundas y originales, alientan auténticas formas en la intimidad y sienten lo común, lo anónimo y mostrenco como una traición a sí mismas como una enajenación imperdonable.

Caro lector, si bien es cierto que las personas en este siglo nos movemos entre los dos ámbitos: el de la vida pública o la privada, debemos de apostar por la segunda. Puesto que, cuando más privada es nuestra vida, más auténtica y verdadera es. Tiende a ser más nuestra, más propia, inconfundible y única, lo cual nos lleva a un sólo punto, a ser únicos y no repetidos, así como dueños de nuestros pensamientos, de nuestras emociones, pero sobre todo de nuestra propia existencia.

Referencias

García Morente, Manuel. (1972). Ensayo sobre la vida privada. Revista de Occidente enero-febrero 1935. España: Universidad Complutense de Madrid.

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