Adela Cortina plantea que: Hablar de valores no es un tema de moda, es de actualidad. Los valores son componentes tan inevitables del mundo humano que resulta imposible imaginar una vida sin ellos. Y esto es lo que sucede concretamente con los valores morales, porque la moral la llevamos en el cuerpo, ya que no hay ningún ser humano que pueda situarse más allá del bien y del mal morales, puesto que todos somos inevitablemente morales. Los valores valen realmente, por eso nos atraen y nos complacen, no son pura creación subjetiva. Los valores son cualidades que nos permiten acondicionar al mundo, hacerlo habitable. Un valor no es un objeto, no es una cosa, no es una persona, sino que está en la cosa (un hermoso paisaje), en la persona (una persona solidaria), en una sociedad (una sociedad respetuosa), en un sistema (un sistema económico justo), en las acciones (una acción buena) (2000: 15-31).
Para Rugarcía (2013), hablar de valores implica hablar de la persona, de su intimidad, de su afectividad, de su psique, de lo que parece bueno o dañino, del sentido de su existencia, del horizonte de su andar en el mundo. Los valores resultan del juicio de valor, teniendo éstos cinco características:
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Por lo tanto, los valores no son conceptos abstractos, sino verdaderos bienes concretos que implican compromisos existenciales con alguien a quien se valora-quiere. Los valores se tienden a ratificar por medio de juicios de valor en la búsqueda del verdadero bien para la persona amada. Del mismo modo, la virtud, mejor dicho, el sujeto virtuoso es aquél que actúa de manera recurrentemente responsable con la decisión verdaderamente auténtica, es decir, aquella decisión que es, a su vez, congruente con el juicio de valor final que evalúa su consciencia diferenciada. De ahí que se pueda concluir que toda decisión afecta y me afecta, tiende a modificar mi vida presente y futura, y la de los demás.
Luego entonces, si los valores tienen que ver con la vida humana, con la vida concreta de los seres humanos, con tu vida, con la mía, la de ellos y la de otros, los cuales son captados al relacionarlos con algo más, en cuanto a sentido, son una razón para vivir, ¿por qué existe el caos en nuestras vidas, en nuestras interacciones y en las acciones tan injustas de nuestras sociedades?
Es importante mencionar que, los valores están detrás de las acciones de cada uno, relacionándose con aspectos interiores de las personas como preferencias, afectos y decisiones los cuales permiten trabajar la relación entre el exterior que los presenta y el interior del sujeto que los asume o no. Pero, también es necesario afirmar que los valores, pueden ser ideas o conceptos manipuladores provenientes de factores externos, como los medios de comunicación o la politiquilla, que está llena de discursos falsos y vanales, que generan culturas de ciudadanos mediocres, con “valores” sin sentido, que lo único que hacen es perder el rumbo de cada uno y generar culturas vacías en función de lo material, de lo económico y del “poder”.
Dicho lo anterior, y observando el País, el Mundo, el Planeta o el Sistema en el cual vivimos…. Los valores son un gran problema de actualidad, dado a su carácter subjetivo y hasta ahora poco trascendental. Porque al final de cuentas, lo único que evoluciona (y a veces), es la ciencia, porque el discurso ético sigue siendo el mismo desde antes de Cristo: “Que el hombre sea bueno”.
Referencias
Cortina, A. (2000). La educación y los valores. Madrid, España: Biblioteca Nueva.
Rugarcía Torres, Armando. (2013). El desarrollo integral de sujeto vía el método trascendental. México: Universidad Iberoamericana Puebla