Una cosa quedó clara con el escándalo de las afiliaciones en cascada en el PAN: la distancia cada vez se hace más grande y evidente entre el presidente estatal del PAN, Rafael Micalco, y el gobernador Rafael Moreno Valle, es decir, entre el Yunque y el morenovallismo.
El rechazo de Micalco a la maniobra del gobernador para casi duplicar el patrón de afiliados del PAN, permitió que todo tipo de versiones corrieran en la prensa: que el Tribunal Estatal Electoral obedece órdenes directas de Casa Puebla, que pasa por encima de los estatutos partidistas, que viola la leyes que debería vigilar, que las afiliaciones fueron pagadas de a 20 pesos cada una (y si fueron masivas, pues nada más multiplique por los más de 13 mil nuevos miembros provenientes de las 7 cabeceras distritales más importantes, electoralmente hablando), que el PAN como institución estatal, antes a las órdenes de la ultraderecha, ahora sólo responde a los intereses de del morenovallismo despiadado que no encuentra freno…
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Sólo por mencionar algunas.
Nada nuevo bajo el sol.
Ni exclusivo del PAN.
Pero la falta de oficio político y de negociación es lo que ha puesto en la palestra al PAN poblano como una institución magullada y al servicio de los intereses personales.
Y ése es precisamente el discurso que se debe cuidar a capa y espada. Como lo dicta el elemental principio de que ‘la ropa sucia se lava en casa’.
En especial cuando las prendas sueltan demasiada mugre.
A diestra y siniestra.
Bueno, pues los buenos oficios políticos se fueron al diablo.
Y en el PAN las pedradas están fuertes: se distinguen origen y destino.
Aunque las patadas bajo la mesa entre el Yunque y el morenovallismo no resultan una novedad, llama la atención el nivel corrosivo de los desencuentros: van ‘in crescendo’ conforme más pasa el tiempo, en vez de irse disipando por el establecimiento de acuerdos y la convivencia misma.
Este escenario real y evidente nos pone a reflexionar cuál será la postura del panismo convencional ante lo que parece la inminente llegada de los candidatos del gobernador al próximo proceso electoral, sobre todo, si se lleva a cabo la selección de candidatos por votación directa de los miembros activos (de ahí la importancia del morenovallismo de infiltrar a su gente).
Ayer, hoy y siempre gana quien tenga el control del padrón de militantes.
Y es que la discrepancia, el alegato de una inconformidad pública, (en este caso, de Micalco) no es suficiente.
El morenovallismo está implementado una estrategia, va armando cada pieza, cada eslabón y lo va colocando, algunas de manera muy natural, otras, casi a la fuerza como ya lo vimos.
Pero el Yunque no está haciendo nada.
Nada de nada.
Del ‘qué barbaridad’, de la indignación y del soponcio, no pasa.
Es decir, para nadie es un secreto la lista de candidatos que está palomeando el gobernador. Sus nombres fueron publicados ya en todas las columnas políticas locales: desde Roberto Trauwitz Echeguren por el distrito 11, Xavier Albizuir por el 6, pasando por la eterna candidata (y siempre apoyada por Roberto Grajales) Angélica Ramírez en el 12 y Genoveva Huerta en el 9: todos ellos están siendo medidos por el gobernador, y por lo mientras, son los que están haciendo su chamba desde el inicio de este año.
Algo similar, pero menos visible, ocurre en el interior del estado.
Los candidatos del gobernador ya llevan un buen rato haciendo precampaña de la precampaña de la campaña.
¿Y los candidatos del Yunque?
¿Las propuestas del PAN?
¿De las llamadas familias custodias?
¿Qué están haciendo?
Aparte de quejarse, claro.
Tal vez sea por eso que les están comiendo el mandado.
Con un dedo acusador señalan la ignominia del dedazo, y por el otro lado, prefieren discutir de política en el Café Aguirre o Punta del Cielo (sus preferidos, sepa dios por qué), sin esforzarse, sin sudar, como si el renombre de un apellido de viejos polvos pudiera reivindicarlos de manera eterna en las candidaturas, como una herencia cacical.
Los Mantilla, los Regordosa, los Arrubarrena, los Díaz de Rivera, los Grajales, los García… la lista es tan larga… el trabajo se hizo, las viejas glorias se fueron, y los retoños exigen su parte, en lo que justifican su existencia administrando empresas mediocres, en banca rota o fantasmas, además de cómo seguir evitando la fatiga.
La mugre pulula, se extiende e impregna ya todo lo que toca.
Lydia Cacho en Suiza
“La primera vez que recibí una amenaza de muerte de la red de pornografía infantil que comandaba Jean Succar Kuri fue justamente cuando en Octubre del 2004 expliqué ese caso en mi programa de televisión local en Cancún, hace ya diez años. A esa primera amenaza le siguieron varias hasta la publicación de Los demonios del edén: el poder detrás de la pornografía infantil. En aquél entonces sabía perfectamente a quienes me enfrentaba, pero nunca imaginé la reacción virulenta de parte de gobernadores jueces, procuradores/as y policías.
Como sabes mi investigación periodística vio la luz en abril del 2005.
En diciembre de ese año fui secuestrada por el sistema legal de Puebla en connivencia con la procuraduría de Quintana Roo y coludidos con más de catorce servidores públicos del poder judicial mexicano. Como recordarás el caso llegó hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación y a lo largo de nueve años he ganado un caso penal y uno civil en contra de los tratantes de niñas y niños; intenté infructuosamente llevar a los servidores públicos y empresarios tratantes ante la justicia mexicana, sin embargo aún hoy siguen procesos de investigación policíaca internacional sobre varios de los cómplices del hoy sentenciado Jean T. Succar Kuri.
Esta segunda semana de Octubre de 2014 -desde el lunes 13 hasta el jueves 16- estaré junto con mis abogados en Ginebra, Suiza, para presentar mi caso en una sesión privada en el Consejo de la Agencia de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Lo llevamos como un caso representativo de los cientos de procesos similares de ataques a la libertad de expresión, ataques a defensoras de derechos humanos y violencia de género perpetrada y avalada por el Estado mexicano contra quienes persistimos en revelar la verdad y dar voz a las víctimas”: este es el comunicado que da a conocer la periodista Lydia Cacho, en donde el nombre del exgoberandor Mario Marín Torres y aspirante a candidato a diputado federal por el PRI, obviamente, sale a relucir.