¿Por qué los priístas poblanos están coqueteando con Morena?
¿Y quiénes son?
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Iremos por partes: de por sí, la proyección de que el PRI descienda al tercer escaño en las preferencias electorales para las elecciones del 2018 son un llamado de alerta y prevención para los priístas, ahora con la inminente llegada de Enrique Ochoa Reza como el nuevo presidente del Comité Ejecutivo Nacional es sustitución de Manlio Fabio Beltrones, la desbandada de las filas de ese partido será sin duda otro factor con el que deberá lidiar, como si la tragedia de derrota del 5 de junio no hubiera sido suficiente.
De ahí los ánimos atropellados y demás entripados que ya se están colando en las declaraciones de funcionarios y servidores públicos priístas cuando les preguntan sobre las condiciones actuales y el futuro de su partido.
Por supuesto, los primeros damnificados que están comiendo fuego son los dirigentes estatal y municipal, Jorge Estefan Chidiac y José Chedraui, quienes en tono fingido aseguran que Ochoa Reza es la opción que garantizará al partido una renovación de cuadros y la suma de todos los grupos, pero lo más importantes, es que ambos aseguran que permanecerán en sus puestos de privilegio para afrontar el 2018.
La verdad es que ambos están en la tablita.
A Pepe Chedraui ya ni le toma la llamada su amigo Enrique Peña Nieto, mientras que Chidiac, desde hace tiempo, ya no forma parte del círculo de confianza del presidente: es por eso que volvió a Puebla y se refugió en el estado.
Esa misma inestabilidad partidistas es la que está haciendo voltear a los priístas con capital político real cuando escuchan el canto de las sirenas de Morena y Andrés Manuel López Obrador, cuya presencia en el estado se sintió como una fuerza política en Puebla desde hace dos procesos electorales, y en este tercero fue más que evidente al llegar a convertirse en la tercera opción para los poblanos en la boleta electoral, al desplazar a la izquierda representada en el PRD. Así, según el comportamiento de Morena en Puebla, muchos la consideran para el 2018 como la segunda opción de competencia real para ‘la grande’.
Ya desde este momento está trascendiendo que algunos priístas están aceptando (incluso, otros son los que buscan el acercamiento) con Morena para participar como candidatos, con la promesa además de acarrear agua para el molino López Obrador, en la búsqueda de la presidencia de la República.
Lo relevante del caso es que no estamos hablando de personajes menores a quienes el PRI les ha cerrado las puertas.
No, por el contrario.
Estamos hablando de recientes aspirantes a la gubernatura, o bien, a quienes el PRI les ha dado infinidad de oportunidades para ocupar puestos de primer nivel y mantenerse en el disfrute de la burocracia dorada. Lo que ocurre es que ahora en el PRI ya no encuentran el camino para seguir manteniendo ese status, ante un partido debilitado, con ausencia de liderazgo, de apoyo del CEN y del presidente Peña, no están dispuestos a seguir remando en un barco que aún no termina por hundirse.
¿Algunos nombres? Sus apellidos comienzan con D, A, G y S.
Toda la información en la próxima entrega.
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