Al parecer no sirvió de mucho el carrusel de entrevistas conciliatorias que promovió Jorge Estefan Chidiac para buscar la operación cicatriz que caracteriza el fin de una contienda en el terreno de los perdedores. Y es que para empezar, Chidiac se reunió con cada tribu priísta para solicita una tregua, sacar la bandera blanca y detener la ola de voces que exigían sangre: obvio, la primera cabeza que debería caer, en todo caso, sería la suya como presidente estatal del PRI.
Estefan se reunió con todos, en privado.
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Y ahí, salieron todo tipo de reclamos y de demonios.
En esa intimidad de la que sólo fueron testigos dos.
Chidiac con Alejandro Armenta, con Juan Carlos Lastiri, con Javier López Zavala, con Enrique Doger, con Alberto Jiménez Merino, con Silvia Tanús, con Víctor Giorgana… la discusión fue la misma, aunque con distinto talante y vocabulario… alguno más florido que otro.
Como sea, debajo de la invitación a la unión y solidaridad ante los retos que enfrenta el PRI, existía la petición de bajar la guardia para que se desistieran de pedir su cabeza.
Y Estefan tenía razón.
No sólo para mantenerse en pie él mismo, sino para evitar el escenario más probable a continuación: el inicio de una masacre y la desintegración total.
Pues en honor a la verdad, después de que rodara la cabeza de Estefan, tendrían que venir todas las demás. Nadie se salva: unos por integrar la campaña perdedora desde alguna posición, y otros por actuar en contra de la candidata y del partido.
De manera inteligente (como diría Melquiades Morales, se pusieron una bolsa de agua fría en la cabeza), los interlocutores de Jorge Estefan accedieron con sacar la bandera blanca.
Toda vez que, cada uno de ellos, ya tiene puestas sus fichas en la mesa de las apuestas para la gubernatura del 2018.
A ninguno le conviene ir a los próximos comicios que están a la vuelta de la esquina con partido más abollado… si es que se pudiera.
Sin embargo, ayer las declaraciones públicas del subsecretario de la Sedatu, indican que el pacto de no agresión no estuvo bien amarrado.
Algo pasó.
Juan Carlos Lastiri Quirós afirmó que enviará una solicitud al CEN para que su partido abra las candidaturas ciudadanas para el 2018, y que además se pueda elegir por consulta a la base, pues los poblanos ya están cansados de que siempre sean los mismos los que compitan.
Y para rematar en contra de todos sus compañeros de partido que ya están buscando la candidatura (el propio Estefan, López Zavala, Armenta, Doger…) propuso que ya es hora de que el PRI prepare nuevos cuadros, porque comprobado estaba que los votos del pasado 5 de junio no alcanzaron.
Podemos deducir, por las declaraciones de Lastiri, que él mismo se descarta para el 2018, pues él entraría en este paquete de “más de lo mismo”.
¿O no?