César Camacho, en su visita a Puebla, hizo referencia a un dicho popular. ‘En corto’ dijo a su gente, minutos antes de tomar el micrófono: “vamos a dejarnos de ma…, a mí me gustan las cuentas claras y el chocolate espeso, así que vamos a hablar al chile…”. Fue cuando, por primera vez, utilizó un discurso ‘picoso’. Eso sí, nunca llamó por su nombre al gobernador de Puebla, pero hizo la primera crítica a su gobierno.
Si el dirigente nacional del PRI dejó a un lado los formalismos, las deferencias y optó por clavar la primera puñalada al gobierno de oposición, por algo será. Si realmente a Cesar Camacho le gusta ‘el chocolate espeso’, entonces, durante su visita a Puebla este domingo, con motivo del nombramiento de la nueva directiva del Comité Estatal y Municipal, habrá dictado la primera línea estratégica para las elecciones federales del próximo año:
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1.Habló sobre la unidad priísta, y aquí vale más una fotografía del momento que mil palabras: el gobernador Mario Marín, ufano, sonriente, sentado justo al lado de los exgobernadores Melquiades Morales Flores y Guillermo Jiménez Morales. Guste o no guste, los priístas decidieron darle otra oportunidad a Marín, y eso significa darle todo el poder.
2.El pez muere por su boca, y ahora ya no cupo duda: La nueva presidenta del CDE del PRI, Ana Isabel Allende Cano, es el alfil de Marín. La dirigente utilizó el mismo discurso sobre la unidad que está utilizando el exgobernador en las recientes entrevistas que ha concedido a la prensa poblana. Utilizó cada palabra, y esta le quiere copiar cada gesto. Allende obedece órdenes de su jefe: Marín.
3.En otras palabras: Marín no sólo está de vuelta, sino que a pesar de muchos, será una pieza decisiva en el futuro que se está tejiendo en el PRI, y para no irnos muy lejos, llevará mano en la selección de candidatos a diputados federales.
4.Así que no hay que descartar que sea el propio Marín quien se nomine para una diputación, tal y como lo dejó entrever en sus recientes declaraciones en la prensa: ya sea él o su hijo, Mario Marín García, aparecerán como ‘cartas fuertes’ para hacer ganar al PRI.
5.Quien salió raspadísimo tras su administración fue Pablo Fernández del Campo: el abucheo y rechifla generalizada que recibió por parte de la militancia, deja en duda cuál será su futuro. Por el momento seguirá agarrado de su diputación pluri, como de un clavo caliente. Definitivo: está nominado para ser uno de los peores dirigentes que ha tenido el PRI aldeano, y por lo tanto, su campo de acción queda peligrosamente reducido.
6.Una vez que queda claro el respaldo del CEN a Mario Marín, entonces habrá que preguntarnos cuál será el futuro de personalidades como Jorge Estefan Chidiac, Juan Carlos Lastiri y Blanca Alcalá.
7.Es decir, respecto a esta supuesta ‘unión solidaria priísta’, ya en la práctica, será interesante ver cómo negociarán sus escaños y posiciones los grupos priístas que, en última instancia, han actuado como tribus, o sea, dándose codazos y poniéndose el pie, en búsqueda de sus propios intereses particulares.
8.¿El factor Marín era lo que necesitaban los priísta para cohesionarse?, La pregunta es válida, dado los últimos acontecimientos. Y creo que tendrá una respuesta contundente cuando veamos los resultados de la próxima elección.
9.Otro versión que rondaba en el ambiente y que César Camacho esclareció fue que el presidente Enrique Peña terminaría negociando con Rafael Moreno Valle las victorias y derrotas de los distritos en la elección del próximo año: “no se negociará la elección federal de 2015 en la que competirán por las diputaciones, porque la selección de candidatos sólo corresponde a los priístas y tenemos los mejores perfiles para ganar”, sentenció a tambor batiente.
10.Así las cosas, al parecer, el dirigente nacional vino a Puebla a poner en claro la posición del PRI: apoyar a Marín para que recupere el control del partido, permitirá promover a los candidatos marinistas, rompió la tregua que hasta el momento había pactado con el gobierno de Puebla y recuperará el hambre por ganar elecciones para el 2015, llevando a sus cartas más fuertes.
Este es el escenario del PRI poblano que vino a pintar su líder nacional.
¿Será?
Porque ‘el chocolate espeso’ de Camacho se comprobará cuando el CEN destine una importante suma de dinero, recursos, energía y operadores electorales a Puebla en plena elección, y no como ha sucedido en las dos últimas, que han sido una verdadera desgracia para el partido. De paso, abandonar la práctica de vender las candidaturas como lo ha estado haciendo y, finalmente, cantarle la guerra de a de veras al gobernador de Puebla, y no de puras amenazas a través de la prensa, sino con acciones contundentes para fortalecer a un partido flaco, ojeroso, cansado y sin ilusiones.
Pero sobre todo, pobre… muy pobre.
Lleva 4 años en banca rota.
Cuando el PRI poblano tenga sus arcas bien surtidas y la cartera otra vez llena, entonces, al chocolate se le verá la espuma.
Antes, no.