La invasión de la vía pública tanto por parte de ambulantes como de los mismos comercios establecidos es una constante en la ciudad de Atlixco, es mayor en el centro y aunque la contingencia sanitaria había reducido esto, volvió y de nueva cuenta está descontrolado.

Fue en el 2019, casi al inicio de esta administración municipal, encabezada por Guillermo Velázquez Gutiérrez, que diversos grupos ciudadanos coincidieron en la necesidad de la liberación de las aceras para el libre y seguro tránsito de los peatones, mujeres embarazadas, personas con discapacidad y adultos mayores.

La colocación de objetos de todo tipo para comercializar productos ocasiona que las ya de por sí reducidas banquetas se convirtieran en pasillos de exhibición y los transeúntes opten por bajarse al arroyo vehicular poniendo en riesgo su integridad.

Este problema social se hace mayor en la zona del tianguis, pero no por ello es exclusivo del ambulantaje, puesto que comercios establecidos como restaurantes colocan bancas, macetas y exhibidores, al igual que las mueblerías sacan hasta los colchones para recargarlos cobre la fachada del inmueble.

Lamentablemente, el poco avance que habían logrado colectivos como Visión Urbana, Bicitlán y Ahora Atlixco, en coordinación con el área de mercados y tianguis después de diversos recorridos por las zonas más conflictivas, se vino abajo por la contingencia, que, aunque por algunos meses mantuvo libres las banquetas, tras la reapertura se ve nuevamente saturada de vendedores ambulantes foráneos, bajo la mira y luz verde del área de inspectoría para poder cobrar el derecho de piso.

Antonio Rodríguez es uno de los pocos voceros que quedan en Atlixco, él desde hace al menos cinco años se traslada de un punto a otro vendiendo sus periódicos en silla de ruedas, pese a tener baja audición, se las ingenia todos los días para recorrer la avenida Independencia de esta ciudad en el arroyo vehicular.

“No me subo primero porque no hay rampas, las banquetas esta ‘hoyudas’, segundo porque no quepo para pasar, hay un montón de puestos ambulantes, el de las donas, el de las chanclas, el de los moños, el de los cubrebocas, luego los negocios sacan sus cajas que para que no se les pongan enfrente los ambulantes pero ahí están los dos estorbando, por eso prefiero pelearme con los coches por el paso”, relató mientras recorría la avenida principal de Atlixco para llega al punto de revistas más cercano.

Toñito cree que difícilmente eso cambie en lo que resta de este gobierno, por ello espera que en el próximo si se liberen las banquetas para los que requieren transitar en ellas.