La recientemente aprobada Ley de la Industria Eléctrica modifica el orden de prioridad  para el mantenimiento de centrales eléctricas, poniendo en primer lugar las plantas hidroeléctricas de la CFE, seguidas por las generadoras de energía nuclear; las responsables de la energía geotérmica y termoeléctrica del sector público; las centrales con energías eólicas y solares de inversionistas privados y, al final, las plantas de ciclos combinados construidas bajo el esquema de Productor Independiente de Energía.

La nueva ley , aprobada por el Senado con 68 votos a favor y 58 en contra, privilegia  plantas de la CFE que tiene  hasta 41 años de antigüedad con las cuales el gobierno compensó el apagón de hace unas semanas, según el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Severo López Mestre, especialista del sector energético, afirmó que la antigüedad vuelve las plantas menos eficientes y susceptibles de salir de operación de forma intempestiva, además de requerir mayor mantenimiento.

El especialista dijo al diario Reforma que la reforma energética no solamente va a dar prioridad a esas plantas de CFE, sino que va a quitar a productores independientes, que son lo más barato y lo mejor que tiene ahorita la propia CFE.