La protección de las especies en particular de las ballenas grises y la defensa de los ecosistemas naturales han sido uno de los compromisos que ha establecido la periodista ambiental y activista, Pame Tajonar, quien desde sus años de infancia ya asumía una causa que sería su vocación de vida.

Amante del deporte y quizás ante la inspiración que representó para muchas generaciones la medallista rumana, Nadia Comaneci, la gimnasia olímpica fue su pasión en su etapa de infancia. Posteriormente conquistó triunfos cuando llegó a representar a la Universidad de las Américas en torneos nacionales de Taekwondo, hasta que las lesiones producto de la rudeza de sus entrenamientos le obligaron a encontrar en el yoga, un espacio de paz interior.

Comunicóloga por formación, su tesis fue definiendo su ruta profesional. Actualmente es directora de Tierra Baldía, medio de comunicación especializado en medio ambiente y sustentabilidad, experiencia que la ha llevado a ser fundadora de la Red Mexicana de Periodistas Ambientales.

Vegetariana desde hace más de 19 años, una buena ensalada verde preparada con frutas y  semillas, una copa de vino blanco y una tarde lluviosa, la hacen feliz. Cada vez que faltan las fuerzas no duda en escuchar a Los Beatles y a su hijo para mantener la esperanza en las nuevas generaciones para preservar el planeta.

Confía en que pronto regresará con sus hermanas, con las ballenas grises a la Laguna de San Ignacio en Baja California Sur donde año con año se dan cita para reencontrarse y vivir plenas y felices

Años de infancia

Originaria de la Ciudad de México, Pame Tajonar Méndez vivió los primeros años de infancia jugando de forma libre en las calles de una Ciudad Satélite vanguardista, que se levantaba con sus emblemáticas torres y edificios. Ese fue el escenario en su formación como gimnasta pero también esas calles donde crecía, observaron su preocupación por el cuidado y defensa de cuanto perrito se encontraba en la vía pública.

“Desde muy niña yo no podía ver un perrito en la calle que no abrazara y que quisiera llevarme a casa. Mis papás tenían que controlarme mucho porque yo acarreaba y acarreaba animalitos. Nunca permití que alguien los lastimara, siempre los defendía.  Yo no sé esa pasión por ellos creo que es algo que traigo. Un sanador me dijo en algún momento que yo había sido en otra vida una ballena y me gusta creerlo, para explicar esa conexión tan importante que tengo con la Madre Tierra.”

“En mi familia no hay ningún médico veterinario ni biólogo pero como que ese cuidado a la naturaleza lo vi tanto en mi familia materna como paterna. En mi abuelita, en mi tío siempre observaba ese cuidado, que si llegaba algún pajarito le ponían agua para que se refrescara y mi mamá si veía un animalito en la calle le llevaba un botecito con agua.”

“Recuerdo también mis años de infancia en donde mis primos y yo andábamos en bicicleta o en patines por todas las calles, pues no había mayor peligro, jugábamos a las escondidillas o bote pateado. Los fines de semana nos juntábamos todos los primos y era momentos maravillosos. A mí me gustaba jugar con las Barbies y mi mamá con toda paciencia les hacía sus vestidos y jugaba conmigo horas.”

La familia es mi centro

“Mi papá es ingeniero textil. Por eso llegamos a Puebla, ya que le ofrecieron un buen trabajo por el año de 1984. En ese tiempo era muy importante la industria textil en el estado y a mi papá le ofrecieron una buena oportunidad, ya que desde esos años mis padres estaban cansados del tráfico de la Ciudad de México. Por tanto, se tomó la decisión como familia y nos vinimos a vivir a Puebla, que en ese entonces era un paraíso, era la vida en provincia.  Para nosotros fue un cambio radical.”

“Mi mamá siempre ha sido una mujer muy emprendedora, trabajadora. Ahora es asesora de belleza. Mi hermana que es mayor que yo siguió los pasos de mi papá y pues yo siempre he sido la oveja negra. Justo a mi hermana le debo que me llamen Pame. Mi nombre real es María del Carmen, pero a ella se le complicaba decir mi nombre y pues ahora todo el mundo me conoce como Pame.”

“Recuerdo que llegamos a vivir a Los Fuertes. Crecimos en esa zona que estaba poco desarrollada y en donde había muchos terrenos y áreas verdes. Por las tardes salíamos a buscar ranas y renacuajos. Yo siempre recuerdo vivir muy libre, muy en contacto con los animales.”

Los deportes en mi vida

“Desde los seis años empecé a practicar gimnasia olímpica con un entrenador japonés con quien estuve trabajando hasta los doce años con una gran disciplina.  Recuerdo que entrenaba de lunes a domingo tres horas diarias y hasta la fecha sigo amando la gimnasia olímpica. Es un deporte que me fascina. Toda esta formación, la disciplina y la perseverancia me lo dejó la gimnasia. Desde pequeña tuve que ser muy ordenada con los tiempos y la alimentación, con los ejercicios, las competencias y los viajes.”

“Cuando llegamos a Puebla dejé la gimnasia olímpica y empecé a entrenar Taekwondo por cerca de diez años siendo campeona nacional de universidades privadas. Hice muchas cosas en el deporte. Posteriormente a los 24 años regresé a la gimnasia olímpica, pero me retiré como un año cuando estuve embarazada; más adelante retomé con mi bebé, mi güero, pero tuve que abandonarla por algunas lesiones muy serias en la columna, que tengo hasta el día de hoy tengo. Recuerdo que cuando más competí en Taekwondo, fue con el equipo de la UDLAP,  ganamos el Campeonato Nacional de Taekwondo en 1992. La verdad fue una etapa importante en mi vida. “

“Tuve que explorar otras disciplinas como el yoga. Me certifiqué como instructora de Yoga Ashtanga, que es una de las nueve disciplinas y actualmente sigo impartiendo clases que me ha ayudado mucho como periodista a lograr un equilibrio en la vida y las batallas diarias.  Es una disciplina, es una manera de vivir que yo empecé hace diez o nueve años.”

Mi amor por la naturaleza y por la vida

“Cuando llegué a Puebla ingresé a segundo de segundaria en el Colegio Americano. Recuerdo que toda mi familia se había quedado en la Ciudad de México. Fue muy difícil separarme de mis primas, de mis tíos, de mis abuelos. Incluso terminando la secundaria yo quería regresar a estudiar la preparatoria pero mi papá me dijo que había que mantenernos juntos pues sólo éramos cuatro miembros de la familia, por lo que cursé la preparatoria también en el Colegio Americano y como ya ingresaban chavos de diferentes secundarias, el ambiente era un poco más tranquilo.”

“En ese tiempo yo me quería ir a estudiar Periodismo a Guadalajara, pero ya mi hermana  estudiaba ingeniería en la Universidad de las Américas. Recuerdo que vi el programa de Ciencias de la Comunicación en donde sólo había una materia de Periodismo pero la carrera me encantó. Tuve la oportunidad de entrar a la UDLAP, en donde fui la persona más feliz del mundo, ahí conocí a mis mejores amigos. Nunca fui fiestera y hasta la fecha soy muy mala para las fiestas pues soy muy disciplinada con mis horarios y alimentos.”

“Cada tarea que me dejaban era un ejercicio, por ejemplo un guión de radio pues hacía un contenido sobre animalitos, un programa de televisión, entonces hacíamos uno de conservación de especies. Así empecé a involucrarme. En la universidad la pasé de maravilla, tenía muchos amigos, podías salir, podías manejarte solo en las calles. Siempre les agradezco a mis papás el esfuerzo que hicieron para que mi hermana y yo hayamos estudiado en la UDLAP, la cual me definió como la persona que hoy soy.”

“Recuerdo que al egresar de la universidad como Licenciada en Ciencias de la Comunicación me encontraba buscando trabajo. Yo hice una investigación de tesis sobre el tráfico ilegal de especies, que se manejan como mascotas, por lo que me relacioné con miembros del Partido Verde Ecologista. Gente del partido me ofreció trabajo en Puebla para ser la secretaria general y yo me la creí, pensaba que ese era el camino para lograr los cambios y muchas cosas.”

“Creo que duré como seis meses y puedo decir desde adentro que es de los partidos más saqueadores del país, son de los principales devastadores. Entonces salí de ahí y con el dinero que ahorré recuerdo que me fui a Baja California Sur a ver a las ballenas grises cara a cara.”

 “Hice una maleta y me fui y así fue como llegué en 1996.  Desde la primera vez que yo las vi, quedé enamorada de ellas. Tengo más de veinte años de visitarlas.  Esa experiencia me cambió, me marcó y reafirmé mi esencia al decir que es lo que yo me quiero dedicar. Son seres vivos que tienen voz, una voz que no comprendemos y dije: Yo puedo ser la voz para todo ellos, yo puedo ser quien levante la voz y decir basta y hasta aquí el maltrato, el abuso y la cacería de ballenas.”

Tierra Baldía: Nace un sueño

Regresé a Puebla y entonces me dije: ¿Qué voy a hacer? Alguien me comentó que en el periódico Síntesis estaban buscando personal para el área de Publicidad. Llevé mi currículum de dos hojas y ahí fue donde nació Tierra Baldía en 1996. Ahí fue donde surgió la idea de hacer un suplemento con temas de Ecología, mal dicho porque es una ciencia. Ese primer ejemplar hablaba precisamente de mi tesis, sobre el tráfico ilegal de especies silvestres que se emplean como mascotas.”

“Ahí arrancamos con un suplemento en el que nadie creía, en el que nadie tenía fe, porque todos decía que temas de medio ambiente a nadie le interesa y no había gran cosa que decir. Entonces arrancamos con el número cero, luego con el segundo número que fue doble cero hasta que el tercer ejemplar ya fue el Número Uno y ahí empezamos. Eran cuatro páginas donde abordamos temas de flora, fauna silvestre, separación de residuos, extinción de especies, entre otros temas.”

“A los seis meses eran tanta la información que teníamos, que lo lanzamos de ocho páginas. Así estuvimos nueve años después de que decían que era un suplemento que no iba a durar más de un mes y fueron años haciendo Tierra Baldía en el periódico Síntesis.  Ya te imaginarás toda la gente que pasó por ahí, investigadores, estudiantes, gente maravillosa. He tenido la oportunidad de conocer como periodista personas increíbles.”

Periodista ambiental, mi vocación

“Cuando empecé el término de periodista ambiental no existía. Eras un periodista que te tocaba cubrir la fuente de “Ecología”, de Biología, algo de sociales y nada más. Yo empecé a meterme en todos estos temas. Desde que hice mi tesis en la UDLAP conocí al Mtro. Martín Camacho Morales, quien fue el director del Aviario en Puebla. Él es como un gran maestro en mi vida y me ayudó mucho desde el principio a sacar temas, a hablar de especies que yo no conocía, muchos temas de aves en donde él es el experto.”

“Me tocó también formar la Red Mexicana de Periodistas Ambientales (REMPA), que ya tiene como 14 años de fundada. Nosotros nos dedicábamos a cubrir temas que tenían que ver con el medio ambiente: Agua, aire, suelo, contaminación atmosférica, extinción de especies. Aquí fue cuando nos autodefinimos como periodistas ambientales.”

“Recuerdo en los primeros suplementos –los cuales conservo- abordábamos temas como extinción de especies que no está resuelto de ninguna manera.  Estamos viviendo una extinción masiva de dimensiones alarmantes que no hemos comprendido. El ritmo en el que están desapareciendo las especies es realmente preocupante. Esos temas ya los tocábamos en Tierra Baldía.”

“Sin embargo, algo que he visto avanzar con los años es que los periodistas ambientales no nos sentíamos amenazados. Actualmente ser periodista ambiental o activista es de las responsabilidades más riesgosas que tenemos en México. Te das cuenta de los intereses que hay y que los recursos naturales se han convertido en un botín de políticos, de empresarios.”

“Hoy tenemos como periodistas ambientales que documentar la muerte de activistas que están defendiendo territorios. Esto es terrible en nuestro país, es una enfermedad por ganar espacios y desplazar personas. Son temas muy delicados que tenemos que observar y reportar.”

24 años de Tierra Baldía

“Siempre he dicho que Tierra Baldía es mi hijo mayor. Me da mucho orgullo pues a nivel nacional somos no más de nueve medios en todo el país que abordamos el tema de medio ambiente pero a diferencia de otros, el 95 por ciento de los contenidos los hacemos nosotros entre el equipo de colaboradores que son expertos o personas que aman a la naturaleza y quieren escribir. “

Permanecer 24 años en este camino no ha sido nada fácil, sigue siendo muy complicado el tema de los recursos, de los convenios, de la publicidad. Sigue siendo difícil pues te ven como ser periodista ambiental y activista que es tu pasión pero también es tu trabajo; un trabajo de 24 horas en donde tenemos muy pocos descansos.”

“La importancia de Tierra Baldía es que es un medio que hacemos de forma local y en donde tenemos el sentir de la sociedad. Somos periodistas de a pie y estamos con las comunidades, estamos con la gente donde están sucediendo los problemas. Somos quienes denunciamos el maltrato animal y somos quienes exigimos. Abordamos temas nacionales de suma importancia pues el medio ambiente no tiene fronteras.”

“También abordamos termas internacionales en donde nuestro país esté vinculado. México es el más entusiasta a la hora de firmar convenios, es el que suscribe y no cumple ninguno pero para firmar somos muy buenos. México fue uno de los firmantes en la Cumbre de París  y qué estrategias vemos de adaptación al cambio climático, no se dice habla del tema, no hay un plan, no hay un decreto.”

Tierra Baldía ha sido el medio que marca agenda en temas ambientales. Colegas periodistas se acercan a nosotros para poder orientar algunos temas y aunque no soy experta, podemos hacer la vinculación con especialistas que puedan entender la problemática. Ha sido un medio que ha permanecido de forma independiente. Hemos ejercido el periodismo ambiental con libertad y con mucha responsabilidad.

Amenazas latentes

“En algunas ocasiones me he sentido amenazada. El irme a Baja California Sur a trabajar con ballenas grises es siempre mi sueño. Yo a las ballenas grises las siento como mis hermanas, pero básicamente tenía ganas de reconectarme conmigo misma. Han sido sexenios muy complicados. Han sido luchas que nos ha tocado dar en Tierra Baldía con abogados ambientales. Como periodista mi ética me obliga a publicar lo que está sucediendo pero al ver a tus ambientalistas que han defendido la causa contigo amenazados de muerte o de ser detenidos, me ha obligado a ser mucho más activista y a meterme a dar declaraciones. Sí he recibido amenazas.”

Vegetariana, Los Beatles y sus grandes autores

“La música me encanta. Soy beatlemaniaca de corazón, amo la música de Los Beatles. Cuando hay momentos de mi vida en donde ya no puedo más, escuchó su música y me reconecta, me tranquiliza y me hace sentir muy feliz. Me gusta el rock, el rock en español de los ochenta. Mi hijo es músico y tiene una banda de rock, él es bajista y cuando empieza a tocar, lo escucho y yo me pongo a cantar.”

“Me gusta mucho ir a casa de mis papás que afortunadamente viven en Puebla. Cuando nos vemos guardo el celular y es platicar historias y anécdotas con ellos y reírnos mucho. Mis papás decían que cuando promocionaban Ciudad Satélite, una zona vanguardista en ese tiempo, en los comerciales aparecían unos marcianos que descubrían la nueva zona. Yo he siempre he disfrutado a mis papás de una forma increíble.”

“Hasta la fecha puedo estar con mamá platicando sin parar tomando café. Mi papá es una persona divertidísima, te suelta la broma y la agarra en el aire y te cuenta sus anécdotas. Mi papá vivió en La Lagunilla en la Ciudad de México;  dice que le tocó vivir en los barrios bravos y tiene una cantidad de historias muy interesantes. Esos momentos con ellos me hacen muy feliz.”

“Me gusta mucho leer. A veces me clavo en las lecturas que hace un periodista, revisas las noticias, cuando voy a armar una columna leo mucho para dar contexto y dejo de lado mis lecturas para otro momento. Me gusta mucho leer la obra de la Dra. Jane Goodall, que no es propiamente una escritora, es una conservacionista. Su trabajo con chimpancés es muy importante.”

“Los chimpancés es una de mis especies favoritas, me encantan los simios superiores, chimpancés, gorilas y orangutanes. Otro de mis libros especiales es Primos Hermanos de su colega, el Dr. Roger Fouts, donde narra la historia de una chimpancé y el maltrato que sufre la especie cuando son sometidos a experimentos en laboratorios. Me gusta leer libros sobre conservación e historia de ballenas.”

“El cine me encanta, soy cinéfila. A mi hijo le gusta y vamos a los estrenos pero también le recomiendo el cine de los ochenta que me tocó conocer.  Soy vegetariana desde hace 19 años. Dicen que parezco conejo cuando como. Yo puedo comer lechuga todos los días solo hago variaciones de aderezo. Me gustan las verduras en general. Me gusta el vino y la cerveza oscura, me gusta tomar buen café.

Para mí una buena ensalada verde que puedo preparar con frutas y semillas, una copa de vino blanco y una tarde lluviosa, me hace muy feliz. Cuando salgo a caminar con mis perros también me llena de felicidad.”

Mi sueño de vida: San Ignacio y las ballenas grises

“Yo creo que Tierra Baldía va a seguir aunque yo esté lejos. Ha habido momento en donde he querido tirar la toalla. Siempre me he considerado una persona muy valiente pero hay límites cuando ya te ves amenazada o cuando ya te agreden. Por muy valiente que seas, llega el momento en donde dices, debo tomar aire. Tierra Baldía es importante que permanezca. Ya la trayectoria que tenemos como medio de comunicación especializado en periodismo ambiental, tienen que seguir.”

“Mi sueño es tener un terreno en Baja California Sur, estar cerca de las ballenas y cada año estar con ellas, poder besarlas, poder tocarlas y seguir levantando la voz por ellas. Todas las especies silvestres requieren de una urgente atención pues todas los ecosistemas de nuestro planeta están devastados y contaminados a merced de empresas e industrias.”

“Mi mamá siempre me ha dicho que soy como el Quijote.  Me dice que me la paso peleando con los molinos de viento. Me defino como una persona realista, tal vez pesimista pues no creo que podamos revertir todo el daño que le hemos hecho al planeta. No hay voluntad política a nivel mundial para que esto suceda.”

“Hay gente muy importante trabajando en el mundo, que tiene una voz y un peso increíble. Por ejemplo, Leonardo  DiCaprio, que es uno de mis actores favoritos y aparte es un activista e invierte mucho dinero para la conservación de nuestros océanos. La Dra. Jane Goodall es un ser humano extraordinario, hay gente en el planeta que está haciendo cosas pero donde se toman las decisiones no se está haciendo mucho.”

“No me considero soñadora. Me duele ver si la gente no está de acuerdo con tu causa debería de haber respeto pero te agrede, falta al respeto y además te amenaza. No creo que le dejemos un mejor planeta a nuestros hijos, definitivamente eso no va a suceder y me duele mucho. A veces me desespero pues no hemos dejado de escribir, no hemos parado en Tierra Baldía, ahora hacemos videocolumnas y videos para que la gente nos escuche y parece que seguimos gritando en el vacío. Muy poca gente está tomando conciencia. Mi México me duele pero quiero seguir luchando, espero no cansarme.  Por tanto me defino como una persona persistente.”

“Mi hijo me anima mucho y cuando llego derrotada me dice que ellos son una generación más sensible, con otro tipo de conciencia, que la mayoría de sus amigos tiene perritos adoptados y me deja con la esperanza que al menos hemos incidido en algo. El ser madre me llena mucho, el ver a un chico de 1.80 metros irse a la universidad, de repente volteo y creo que he hecho un buen trabajo. Por estar con él he dejado de lado oportunidades laborales pero ha valido totalmente la pena.”