La cuarta entrega de Toy Story nos trajo muchos juguetes nuevos, los cuales, como es costumbre en la saga, existieron en realidad. En esta ocasión, los creadores buscaron a personajes de hace ya varios años y otros relativamente recientes.

Comencemos con Gaby Gaby, quien es la villana de esta película. Esta muñeca tiene una falla en su caja de voz, por lo que busca desesperadamente una, pues cree que con la caja de voz podría tener una dueña que juegue con ella.

 

Este personaje se basa en la muñeca de Mattel muy popular entre las niñas de los años cincuenta y sesenta Chatty Cathy, quien apareció en la serie de terror The Twilight Zone, sólo que la adaptaron como Talky Tina, una muñeca asesina.

 

Acompañando a Gaby Gaby tenemos a Benson y otras marionetas, quienes se mueven con una notable torpeza al colgarles los brazos y la cabeza. Además, estos muñecos no pueden hablar y siguen las órdenes de Gaby Gaby.

 

Esta marioneta es muy similar a Charlie McCarthy, propiedad del ventrílocuo sueco Edgar Bergen durante los cincuenta. La conexión entre dueño y ventrílocuo era tan allegada, que cuando Bergen falleció, le heredó todo al muñeco, dejando a su única hija fuera del testamento.

Los G.I Joes ya habían aparecido en los cortos de animación Toy Story Toons, donde vemos a Combat Carl ayudando a los muñecos a huir de un sujeto que los quiere vender, aunque en la película los muñecos realmente no tienen mucho peso.

Estos juguetes pertenecen a Hasbro y fueron lanzados en 1964, volviéndose muy populares hacia los ochenta, luego de la pausa que se les dio después de la guerra de Vietnam.

En la cinta también vemos a un intrépido Duke Kaboom, un personaje un poco consternado porque sus funciones no son como lo muestran sus anuncios en la televisión.

 

 

Este personaje se basó en Evel Knievel, un hombre norteamericano muy famoso en los sesenta y setenta por realizar trucos arriba de su moto. El acróbata tuvo tanto éxito, que llegó a tener su propio juguete.