Jueves, 21 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Preguntas para mis amigos intelectuales

“Hay más cosas en la tierra y el cielo, Horacio, de las que puede soñar tu filosofía”

Lorenzo Diaz Cruz

Doctor en Física (Universidad de Michigan). Premio Estatal Puebla de Ciencia y Tecnología (2009); ganador de la Medalla de la DPyC-SMF en 2023 por su trayectoria en Física de Altas Energías. Miembro del SNI, Nivel lll. Estudios en temas de educación en el Seminario CIDE-Yale de Alto Nivel (2016). 

Domingo, Marzo 22, 2026

Tal como lo describe la física de Newton, la tierra está girando prácticamente a la misma velocidad desde mucho antes que aparecieron los homínidos, pero la cultura y economía de las sociedades de nuestro tiempo se han transformado a un ritmo vertiginoso. Los especialistas repasan los manuales, revisan los principios y recrean los algoritmos, luego revisan sus predicciones tratando de hacer sentido a los eventos que vemos en este inicio de milenio.

Bien podríamos decir que la especialidad de los intelectuales es estudiar una pequeña fracción de la realidad, y apenas se logra un progreso mínimo para sistemas idealizados que se mueven alrededor del equilibrio. Y así poco podemos hacer para predecir todos los efectos del aleteo de la mariposa.  

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Sin embargo, cuando miramos las contribuciones de esos practicantes del pensamiento único, ya sea en los medios tradicionales o en estas benditas redes sociales, se deja ver una confianza y seguridad para acompañar afirmaciones que luego son refutadas por esa viscosa realidad que sigue retando los modelos clásicos. Y desde la soledad de la pantalla, uno no puede resistir la tentación de entablar un diálogo imaginario con esas voces, y apetece decir algo como lo que sigue a continuación.

i) A los institucionales

Ustedes se distinguen por haber creído en una transición a la democracia tan gradual, que se volvió un proceso cuasi estático. Uno quisiera compartir sus puntos de vista, sin embargo, los agravios cometidos contra la sociedad mexicana son tantos que uno se pregunta si ese gradualismo no es más que una complicidad con el status quo, y la esperanza de que ese proceso habría de llevarnos algún día a ser una sociedad democrática, con leyes y justicia social, no era más que un espejismo.

Les recuerdo que en tiempos de Salinas de Gortari, había una institución electoral que regateaba la certeza de contar con elecciones competitivas, donde los votos fueran bien contados. No sé si lo recuerden, pero el verdadero cambio electoral se dio gracias a la revuelta zapatista, cuando Salinas de Gortari, preso del pánico, soltó el control total de las elecciones y permitió un Instituto Federal Electoral (IFE) ciudadano, como una medida para despresurizar el momento que vivía el país por irrupción del zapatismo.

Pero incluso ese IFE con consejeros ciudadanos, dejó pasar casos como el Pemexgate, los amigos de Fox, luego la intromisión presidencial que hizo ver como un peligro para México, a uno de los candidatos. También se permitió el uso de dinero muy por encima de los topes legales. Aunque ustedes aseguran que nada de eso fue determinante para afectar el resultado electoral, como si tuvieran una ecuación matemática que determinara el margen de error del resultado electoral, como función de la variable de ilegalidad, a una parte de la ciudadanía le quedó una sensación de que era permitido hacer trampa con impunidad.

Igualmente podríamos enumerar los casos de asesinatos de opositores, nada más del salinismo para acá, para no meternos a los años de la Guerra Sucia. Difícilmente encontramos castigos para los asesinos de tantos luchadores sociales, a lo largo y ancho de la República. Ese patrón de impunidad se repitió en Acteal, El Charco, Aguas Blancas, Iguala y los 43, por mencionar algunos casos. Pero supuestamente se estaban construyendo instituciones que habrían de convertirnos en la Suiza de América, con el permiso de Costa Rica. Con un poco de humor, podemos cantar con Ángel Parra:

“Me gusta la democracia
Porque permite apreciar
El arrollador avance
Del que tiene libertad
Para exprimir a unos cuantos
y aumentar su capital”

II) A los liberales partidarios del libre mercado

Ustedes que son partidarios de la mano invisible del mercado, como la mejor manera de asegurar el progreso y bienestar de la sociedad, creen también que los ajustes de las variables macroeconómicas deben ser la guía que nos habrá de llevar a la tierra prometida. Sin embargo, se olvidan que esa mano invisible ha sido incapaz de conjugar las crisis recurrentes, los abusos y fraudes que han dejado una mayor desigualdad en todo el mundo.

Incluso hubo un Premio Nobel de Economía que se dio a los ejecutivos de Enron, por haber incorporado el uso de los números imaginarios a la economía. Así, los recursos financieros sólo existían en el papel, pero no estaban respaldados por la realidad, ni por una riqueza material tangible, lo que llevó a la quiebra de muchas empresas. Sin embargo, las consecuencias de esa crisis para la población fueron reales, el desempleo, inestabilidad laboral, es un precio que la sociedad tiene que pagar, sin que se toquen los sueldos de los ejecutivos, responsables de esos descalabros económicos.

Ustedes nos dicen que el socialismo ha fracasado, que las subidas de impuestos son contraproducentes, pero no dicen para quién. Pues gravar con el 50% de sus ingresos a un multimillonario, lo sigue dejando multimillonario. En cambio, quitarle el 30% de su salario a un profesionista significa quitarle casi la tercera parte de sus ingresos. Pero como dijo una millonaria influyente: “Only small people pay taxes”.

Y sin querer inventar el hilo negro o el agua tibia, podemos ver ejemplos de diferentes modelos económicos que conviven en nuestro mundo. Por ejemplo, existen casos de países como Corea y Taiwán, donde las deudas y jornadas de trabajo son verdaderamente inhumanas. En otros países como Estados Unidos, el centro de sus ciudades están poblados por gente sin techo, que sobreviven al invierno en condiciones inhumanas.

Las personas no tienen acceso a servicios de salud, y cuando se enferman de gravedad, es muy probable que se vayan de este mundo, cómo lo ilustró la epidemia de COVID-19.  Ahí se demostró la eficacia de los sistemas públicos de salud para lidiar con emergencias sanitarias. Por otra parte, son precisamente los países nórdicos los que cuentan con servicios educativos y de salud de calidad al alcance de las mayorías, tal vez por eso mismo reportan los índices más altos de bienestar.

En este debate bien puede uno reírse con el poema de Nicanor Parra:

“Qué le dijo Milton Friedman
a los pobrecitos Alacalufes:
 - A
comprar a comprar,
que el mundo se va a acabar”.

III) A los izquierdistas del mundo

Un fantasma recorre el mundo y ese fantasma no es el del comunismo, como advirtieron Marx y Engels en el siglo XIX, ese fantasma es la incapacidad de las corrientes académicas para explicar los cambios de la sociedad y los países en este siglo XXI.

Cuando era un jovencito le preguntaba a mis familiares simpatizantes de movimientos de protesta cómo sería México al final del siglo XX. Recuerdo que decían: “dedícate a estudiar, pues para esos años ya estaremos construyendo el socialismo en México”. Qué ingenuidad de mis parientes, con un análisis tan limitado de la realidad, que ignoraba las condiciones del país y su geografía. Era admirable el espíritu de lucha, la rebeldía, la oposición contra un sistema injusto, violador de los derechos humanos, que dejaba el bienestar para unos cuantos. Sin embargo, la ideología que estaba detrás de esos ideales o de esas luchas, tenía pies de barro, no había rigor ni un pensamiento crítico que nos hiciera ver que el rey iba desnudo.

Y no puedo creer que todavía aplaudan a unos gobiernos que son incapaces de asegurar al menos la alimentación de sus pueblos. En otros casos, miles de millones de dólares ingresaron por la venta de petróleo o materias primas, sin embargo, esa riqueza se esfumó, no dejaron nada. Hubo líderes que tuvieron buena prensa entre los sectores progresistas, que lograron algunos avances, sin embargo, ¿cómo explicar que sus sucesores dieran un giro a la derecha, y desaparecieron los avances? El poder cambió de manos, como se le quita un dulce a un infante.

Por otra parte, tampoco es posible que sigan defendiendo a un régimen como el sandinismo, que ya no se distingue del somosismo que alguna vez combatió. Ahora es un régimen que se encargó de desterrar o eliminar a todos sus compañeros de lucha, aquellos que podían hacerles sombra.

Bien vale decir algo a los intelectuales de izquierda, que no acaban de aprender: no se puede dar todo el poder a un dirigente, por muy bien intencionada que sea, sin establecer controles que  aseguren una mínima moderación, que tome en cuenta los aspectos técnicos y respete a la crítica.

Definitivamente nos falta saber cómo hacer para dotar de una base científica y tecnológica a esos movimientos sociales que se hacen gobierno, pero que son incapaces de transformar la realidad de sociedades de monocultivos agrícolas para transformar esas materias primas  en productos que permitan negociar con el mundo en mejores condiciones. Y finalmente comparto para mis amigos de izquierda esta frase que leí en alguna parte:

“A mis maestros comunistas no los puedo comprender, unos están en la cárcel y otros están en el poder”.
+

¿Qué hacer para tener una idea más completa del mundo y de sus complejos procesos sociales, económicos y políticos? No tengo una respuesta clara, pero al menos seguiría el consejo del Cándido, de Voltaire: “Hay que cultivar nuestro jardín”.

Por otra parte, es válido que existan puntos de vista diversos, pues se supone que eso es algo inherente a una democracia, por muy imperfecta que sea.  Pero sería deseable que cada punto de vista estuviera sustentado en datos, información verificable, y que seamos capaces de criticar a todos los actores políticos, al margen de nuestras simpatías. Se vale ser amigo de Sócrates, pero habría que ser más amigo de la verdad.

 

 

 

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