Nuestros gobiernos suelen ser reactivos. O más bien, son maestros en la simulación y en el dejar pasar. Es decir, siempre se deja que cualquier problemática -sea esta pequeña o grande-, pase desapercibida o trate de pasar. Y si la opinión pública no se da cuenta, pues mejor. Y si nadie reclama, pues mejor.
Eso es lo que ha sucedido siempre. Y uno de esos casos es el que ocurrió con el caso de los ya famosos tamales con fentanilo de Huauchinango.
Más artículos del autor
Primero la Secretaría de Salud emitió un comunicado que pareciera de rutina, pero que terminó siendo una alerta roja que hizo reaccionar hasta el mismo embajador Ronald Johnson, tal como se relata en la influyente columna Templo Mayor de Reforma.
Y entonces sí, vinieron las reacciones. De Sheimbaum para abajo.
Primero el gobierno estatal reveló que fueron atendidos tres menores por intoxicación alimentaria con tamales. Pero lo que encendió las alertas, fue que una de ellas, de diez años de edad dio positivo a fentanilo.
Y bien lo dice Templo Mayor: “Por supuesto la administración de Alejandro Armenta no le dio mayor relevancia al hecho y optó por deslindarse de los tamales diciendo que las ventas callejeras eran responsabilidad de los ayuntamientos”.
Luego vino el comentario del embajador y entonces todos salieron a declarar. El alcalde Rogelio López precisó que no fue cierto que la menor de 10 años que dio positivo hubiera estado internada, sino que fue dada de alta al día siguiente de su ingreso al hospital general, es decir el 15 de febrero. Los demás menores salieron un día antes.
Por otra parte, el gobierno del estado ha declarado que no fue por los tamales, sino por medicamentos que le habrían suministrado a la menor en el propio hospital que dio positivo a fentanilo.
De cualquier forma, la duda mata.
¿Que ocurrió realmente en este caso que apenas podría estar por descubrirse? Hay quien ya habla de posible violencia intrafamiliar. Otras voces ya se decantan por otras líneas, mucho más alarmantes.
El fentanilo se usa como analgésico, pero en caso de dolores intensos, especialmente después de cirugías o en pacientes con cáncer. ¿Porque dárselo a una menor?
Las dudas apenas comienzan.
Esto parece tener mucho, pero mucho trasfondo.