El pasado domingo un evento en la comunidad de Cuacuila, perteneciente a Huauchinango, reunió a algunos aspirantes. Dos para ser exactos. El flamante director General de Gobierno, Carlos Martínez Amador y el expresidente de Chiconcuautla, Artemio Hernández Garrido.
Ambos quieren ser alcaldes de Huauchinango. Ambos por Morena.
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Durante la reunión, dicho suceso causó morbo. Y de inmediato comenzaron a circular publicaciones para apoyarlos o para repudiarlos. Ya se sabe, en el terreno de la grilla, todos tiran flores o excremento.
Pero lo cierto es que Martínez Amador ha comenzado a aparecer mucho más en su tierra natal. En días siguientes, apareció nuevamente en una reunión del gobierno municipal en su papel como funcionario de la Secretaría de Gobernación. Esto no tendría nada de raro si no fuera porque se sabe de sus aspiraciones.
La reunión fue en el Salón de Cabildo de la Presidencia y fue para “coordinar acciones para garantizar espacios educativos seguros” luego del paso de las intensas lluvias por la zona.
Pero también el lunes estuvo en Cuacuila otro aspirante: El diputado local, Miguel Márquez Ríos, quien también busca el mismo cargo, bajo las mismas siglas.
En este caso el legislador no tuvo nadie que le hiciera sombra y luego de acudir a la tradicional misa de feria, se fue a comer tamales y mole con el encargado de la organización de la fiesta patronal.
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Con la exhibición del video donde aparece la encargada de Comunicación limpiándole los zapatos a su jefe, el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, vuelve a exhibir a los funcionarios de la llamada Cuarta Transformación como hipócritas.
Y es que el hecho, indignante, pone de manifiesto una cosa que ya todos sabemos: la austeridad, la igualdad, la alabanza hacia los grupos indígenas, solamente es un discurso que sirve para querer legitimarse como un gobierno del pueblo, que en realidad no lo es.
Y luego vino la disculpa, peor que el hecho, pues el señor -que presume de ser indígena y humilde-, salió con aquella de que “se sorprendió” cuando vio haciendo eso a la mujer y de inmediato le dijo que no lo hiciera. ¿En serio se puede ser tan cínico? Todos vimos como el señor ni se inmutó, como si estuviera acostumbrado a que lo hagan constantemente.
Ufff. Deleznable.
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¿Por cierto, ya vio el video donde sale la presidenta Claudia Sheinbaum pidiendo el voto para el hoy detenido alcalde de Tequila? ¿Con que maroma nos saldrá?