Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Las voces críticas en la sucesión de la BUAP

No hay minoría más valiosa que la que enfrenta con razones el mayoriteo en el CU

Guadalupe Grajales

Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.

Martes, Agosto 26, 2025

Escuché con atención la sesión del Consejo Universitario del pasado 21 de agosto en la que se aprobó la convocatoria para nombrar a la rectoría para el período 2025-2029.

Se aprobó con 195 votos a favor, cero votos en contra y 13 abstenciones, pero lo importante de la sesión fueron las intervenciones de las y los estudiantes que reiteraron una y otra vez las demandas contenidas en el pliego petitorio entregado con motivo del levantamiento del paro estudiantil del semestre pasado.

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Este no fue el único punto que despertó los reproches de las y consejeros estudiantes, sino también el relativo al Calendario de Mesas de Seguimiento que se aprobó por 192 votos en favor, cuatro en contra y 16 abstenciones.

En este punto el principal cuestionamiento es que las mesas se realicen en plena campaña electoral. Las y los consejeros estudiantiles de Ingeniería Química, de Arquitectura, de Economía, de Físico-Matemáticas, de Ciencias Políticas, de Psicología señalaron la imposibilidad de consultar a sus representados en este punto crucial para el movimiento suscitado por el paro estudiantil, pues el Cuaderno de Trabajo de la sesión del consejo les llegó a las nueve de la noche del 20 de agosto, un día antes del consejo. De esta manera es imposible transitar de una democracia representativa a una participativa, señaló uno de ellos.

Sin embargo, señalaron los defectos de esta propuesta de la administración: falta de información sobre los nuevos integrantes de las mesas de trabajo; el tiempo insuficiente dedicado a los puntos centrales del pliego, especialmente el de democracia que debió realizarse antes del proceso electoral; la no justificación de las faltas a clases de las y los estudiantes participantes en las mesas; la imposibilidad de llegar a consensos sin tiempo para discutir en las distintas asambleas; la injustificada petición de que el Cuaderno de Trabajo no se haga público, cuando es justamente su obligación como consejeros(as) dar a conocer a sus representados lo que se discute en el máximo órgano de gobierno universitario.

Lo más indignante es que después de escuchar todas estas razones se les interpelara, o más bien se les regañara, diciéndoles que este era un “diálogo de sordos”. Como si colgarles esa etiqueta fuera suficiente para no contestar a todos estos cuestionamientos totalmente fundados.

Y aquí quiero dejar constancia de un comportamiento vergonzoso de este consejo universitario que debiera ser plural e inclusivo, rasgos de esa “nueva cultura universitaria” que tanto pregonan. Me refiero a la decisión de no dejar hablar a las y los estudiantes para quienes pidieron la palabra sus consejeros representantes.

No es que no puedan expresarse por otros medios, lo grave e insultante es que los calle el propio órgano que supuestamente representa a toda la comunidad universitaria.

El otro punto que provocó las intervenciones de las y los consejeros estudiantes fue naturalmente el de la Convocatoria para la elección de la rectoría.

Aquí denunciaron el clima de hostigamiento especialmente a profesores hora-clase y a los estudiantes, como en el caso de CU2. La violenta eliminación de la información estudiantil a los alumnos de nuevo ingreso y la prohibición de “salonear”. El ignorar las demandas del pliego petitorio relativas al Voto Nulo y a la No Reelección. La inexistencia de un Debate Abierto entre los(as) candidatos(as) a la rectoría y no la sola presentación de su plan de trabajo ante el consejo universitario. Discutir el voto universal.

Estas intervenciones no fueron tomadas en cuenta, o lo fueron sólo para recibir una “felicitación” por “estructurar mejor sus ideas”. Es inadmisible ese tratamiento para los representantes de cualquier sector, pues todos cumplen con el mismo papel y merecen el mismo respeto.

No es el caso de las y los directores, por supuesto, que no representan a ningún sector.

Podríamos decir que sin responder a cada uno de estos cuestionamientos y denuncias, sí hubo un intento de respuesta al señalar el sistema para nombrar a la rectoría en la BUAP. Se dijo que aquí no había una Junta de Notables que designaba a la rectoría como sucede en otras universidades públicas autónomas. Sin embargo, le podríamos contestar, sí existe una comisión de auscultación que decide qué candidaturas son “idóneas”. Sin este “palomazo” las personas, ni con todos los requisitos del mundo, pueden participar.

Es obvio para todos los universitarios que los puntos señalados por las y los consejeros estudiantes constituyen los más álgidos de la mesa sobre democracia, que no se atendieron porque no existe ninguna intención de poner a discusión un sistema que ha demostrado ser el sistema de la dictadura perfecta.

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