Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Justicia histórica: la Corte y el caso de Sasha Sokol

Cuando hay asimetría de poder, los tiempos jurídicos no pueden ser cómplices de la impunidad

Lizeth Mejorada Barrios

Feminista, activista y defensora de derechos humanos. Fue Consejera del INMUJERES del Estado de Puebla. Estudió Literatura y Filosofía. Forma parte de Manu Vive AC y de la Coalición Global de Jóvenes por la Seguridad Vial.

Jueves, Julio 3, 2025

Este 25 de junio la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió una apelación a la decisión que había tomado un juez de la CDMX sobre el caso de Sasha Sokol.

Esta fue una resolución histórica. Luis de Llano comenzó una relación de abuso con Sasha en 1984 cuando ella solo tenía catorce años de edad. Y cabe mencionar que ella no presentó una denuncia, ya que es evidente que sería muy difícil lograr algo por la prescripción del delito, sin embargo, vía civil inició una demanda por daño moral, misma que estuvo alentada por las declaraciones que él mismo dio años después en diferentes entrevistas.

El máximo tribunal del país determinó que Luis de Llano sí cometió daño moral y revictimizó a Sasha con sus declaraciones. El fallo confirma lo que muchas ya sabíamos, pero que necesitábamos que el Estado dijera alto y claro: una relación entre un adulto de 39 años y una adolescente de 14 no es amor, es abuso.

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Parecería que esto es un tema lógico; sin embargo, es algo muy indignante y vergonzoso ver como la opinión pública en los años ochenta normalizaba ver relaciones de hombres adultos con niñas, bajo el escudo del amor romántico. Hoy muchas voces nos unimos a proteger a las infancias y no normalizar el abuso.

Este no es solo un caso mediático. Es un parteaguas histórico que marca una apertura de esperanza al acceso a la justicia en torno a la violencia sexual ejercida desde el poder, especialmente cuando ocurre en contextos tan cerrados como el de la industria del entretenimiento. Esta sentencia propone algo histórico: que no haya prescripción civil en casos de abuso sexual infantil, como sucede en materia penal. El argumento es claro: cuando hay asimetría de poder, cuando hay dominación, cuando hay silencio forzado, los tiempos jurídicos no pueden ser cómplices de la impunidad.

También es una gran noticia para las mujeres que vivieron situaciones similares en la infancia, si bien en materia penal es difícil que avance, vía civil hay grandes posibilidades.

Sasha Sokol no sólo rompió el silencio, rompió una estructura entera de complicidades. Genuinamente creo que fue muy valiente en romper el silencio, alzar la voz y denunciar a su agresor. Porque en su contexto, seguro muchas personas le dijeron que no lo hiciera, incluso probablemente ella no pensó en los efectos positivos y trascendentes que tendría su resolución para el país entero.

Por desgracia, muchas mujeres nos vemos reflejadas en su historia. Ya que lo que vivió no fue una excepción, sino un espejo de lo que miles de jóvenes mexicanas hemos vivido en entornos familiares, escolares, laborales o afectivos: relaciones marcadas por el control, la manipulación y el abuso disfrazado de “romance”. Es doloroso que lejos de que muchos adultos cuiden a las infancias, se atrevan a abusar de ellas.

Tal como lo dijo Gisele Pelicot, “la vergüenza debe de cambiar de bando” y hoy con la resolución de la Suprema Corte, podemos alegrarnos de que inicia un precedente que esperamos anime a más mujeres a romper el silencio y a que la sociedad, deje de culpar a las mujeres y comience a juzgar a quien agrede.

Sasha Sokol nos inspira a alzar la voz y seguir luchando para que ninguna niña más sea víctima de abuso.

¡Seguimos!
 

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