Jueves, 21 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El egoísmo en la política exterior de Donald Trump

El legado ideológico del egoísmo moderno sigue en discursos de grandeza y prácticas proteccionistas

Alfonso Gómez Rossi

Licenciado en Historia por la Universidad de Arizona, Doctor en Creación y Teorías de la Cultura en la UDLAP. Subdirector del Instituto Universitario Boulanger.

Domingo, Junio 22, 2025

Trump ha declarado públicamente que Estados Unidos ha sido “humillada y explotada” por diversos países del mundo (Basu, 2025). Bajo el lente de la hipótesis presidencial, Trump es la única persona que puede intervenir para que los supuestos victimarios de Estados Unidos paguen por todo lo que le deben a la Unión Americana:

“Durante décadas, nuestro país ha sido saqueado, pillado, violado y despojado por naciones cercanas y lejanas” Trump declaró en su discurso del “Día de liberación” el miércoles pasado [miércoles 2 de abril del 2025], “pero ahora es nuestro turno de prosperar” (Basu, 2025).

Más artículos del autor

A partir de sus palabras, cuestionables por no decir más, discernimos que Trump promueve una visión del mundo centrada exclusivamente en los intereses de Estados Unidos, legitimando políticas que priorizan el beneficio propio a costa del bienestar de otros. [1]

La narrativa que afirma que "es nuestro turno de prosperar" refleja una lógica política donde el egoísmo nacional se convierte en virtud y justificación de acciones unilaterales.

Hoy querido lector, le propongo que analicemos un concepto del que no se habla mucho en los medios, la política del egoísmo en la política del gobierno de Trump. Exploremos desde la óptica de Carlos Marx cómo el egoísmo se institucionalizó en la cultura legal moderna.

En 1843 Marx reflexionaba en una misiva sobre la situación del pueblo judío en sociedades mayoritariamente cristianas. [2]

 Lo que más le llamó la atención al autor de El Capital fue cómo el egocentrismo era ya un derecho humano protegido por la ley a partir de la “Segunda Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano” en la Francia de 1793 (CNDH, 2023).

Marx explicaba que esto se debió a que “la búsqueda de la seguridad es la garantía del egoísmo” (Marx, 2002, pág. 929).

En este contexto, el problema del egoísmo en la vida pública radica en que cada persona, al estar enfocada únicamente en sus propios intereses y deseos, se deslinda de la comunidad en la que vive. Para Marx, este aislamiento impide que la sociedad avance de manera colectiva, ya que los ciudadanos perciben a los demás como ajenos a su existencia y no como miembros de una comunidad con intereses compartidos.

Marx consideraba que, en lugar de desmantelar las barreras que habían existido desde el medievo, las legislaciones modernas —como la estadounidense tras su independencia o la francesa tras la Revolución— terminaron por consolidar el individualismo extremo, en detrimento de la sociedad (Marx, 2002, pág. 940). Marx entendía este egoísmo como un error histórico, pues consideraba que la sociedad entera debía trabajar en función de un bienestar común y no solo en la protección de la propiedad y la seguridad individual (Marx, 2002, pág. 929).

La crítica marxista aseguraba que los derechos individuales reconocidos por la sociedad podían trascender más allá del propio individuo, ya que todos formaban parte de lo que él llamaba “sociedad civil” (Marx, 2002, pág.931).

El discurso y las políticas de Donald Trump, particularmente su uso de aranceles punitivos y su retórica de victimización nacional, ejemplifican cómo el egoísmo ha sido no solo normalizado, sino legalizado en el ámbito de la política internacional. Tal como advertía Marx en el siglo XIX, este tipo de egoísmo no surge de una virtud cívica, sino de un sistema que convierte el interés individual y consecuentemente el nacional, en principio jurídico y moral.

La visión del trumpismo incorpora el “derecho al egoísmo” que Marx criticaba: una lógica donde el bienestar común está subordinado al beneficio propio, y donde la comunidad global se fragmenta bajo la ilusión de seguridad y prosperidad exclusiva de un solo país.

El legado ideológico del egoísmo moderno sigue vigente, ahora revestido de discursos de grandeza nacional y prácticas económicas proteccionistas.

 

[1] Un grupo de estadounidenses podrán estar de acuerdo con que son las víctimas de un sistema injusto, pero también ignoran la historia de intervencionismo estadounidense en América Latina, Asia, Europa y África desde la segunda mitad del siglo XIX hasta el presente.
[2] La cita que tomo de Calos Marx se encuentra en una carta que escribió en 1843 y que se titula “La cuestión judía” (On the Jewish Question). Para contextualizar la misiva, esta fue escrita antes de que desarrollara sus ideas sobre capitalismo. En aquel momento de su biografía, él criticaba al Estado-nación europeo porque la identidad política de Europa era cristiana. Marx proponía que la mejor política era que el Estado-nación fuese secular y que otorgara los mismos derechos a todos los ciudadanos sin distinción de credo religioso. En esta misiva, se vislumbra otro punto importante que toco en esta columna: existe una separación de seres humanos que se basa en la creencia de que fomentar el egoísmo hace que el sistema sea injusto ya que genera desequilibrios económicos. Al leer esta carta vislumbramos como la psicología marxista explicaba que la desigualdad económica sería uno de los problemas mayores que analizaría en su obra posterior.

 

Trabajos citados
Basu, Z. (5 de Abril de 2025). America the victim. Axios.
CNDH. (23 de junio de 2023). Segunda Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Obtenido de Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Marx, K. (2002). Bruno Bauer, The Jewish Question, Brusnwick, 1843. En J. Raines, Marx on Religion (English Edition) (págs. 681-992). Philadelphia: Temple University Press.
 

Vistas: 1255
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs