Un loco llega a la plaza pública de un pueblo y grita verdades acerca del gobernante en turno. La gente comienza a sonreír irónica. El presidente se incomoda, pero después de todo lo toma de quien viene: un completo trastornado. Pero el loco parece no estar tan loco y comienza diciendo cosas más específicas. Un día promete dar el nombre de una mujer que sostiene amoríos con el alcalde. En pocos días solamente grita un nombre y la gente ríe a carcajada abierta…
Este es uno de los ocho cuentos que componen el libro Lotería de un servidor, Antonio Madrid, que acaba de salir a la luz pública bajo el sello de la editorial Chiquihuite, que dirige el escritor Edson Lechuga.
Más artículos del autor
Siempre quise escribir un libro. Desde niño. Sin embargo, dicen que a los sueños –que tienen alas- hay que ponerles pies para que caminen. Y por eso, gracias a la guía del gran escritor Edson Lechuga, fue que fui conformando este cuentario que luego de varios años puede verse concretado. Mi agradecimiento profundo para él.
Fue difícil el paso del periodismo a la ficción. Pero decía Hemingway que había que intentarlo o si no nunca se sería un escritor de ficción. Hoy, aunque es el primer trabajo, creo que puede haber futuros proyectos que podrían materializarse.
En este cuentario, también hay textos que hablan de relaciones personales, como “Amor entre manubrios”, dedicado a mi padre, a quien, como digo en el relato: “Quizá nunca lo comprendí, pero tampoco nunca dejé de amarlo”. En este texto, el lector podrá encontrar un encuentro íntimo entre un padre y un hijo en un momento cualquiera, en este caso el aprendizaje de andar en bicicleta, un hecho que todos en nuestra infancia nos seduce, pero nos espanta a partes iguales, por el temor de caer.
En otro texto, el lector podrá encontrar a un cantante famoso que es amenazado en pleno escenario y conocerá su larga lucha por encontrar el éxito y de por medio irá un arranque de valor y temeridad de un muchacho de diecisiete años que le dice al violador de su hermana: “Cuando tenga mi primera pistola, la estrenaré contigo”. Y lo cumple.
También, el lector podrá ser testigo de la vida de un personaje que le da nombre al cuentario: Lotería, donde un vagabundo se enamora de una niña rica, que nunca logra alcanzar porque los dividen las clases sociales. ¿O sí? Puede ser, luego de que el muchacho se saque la lotería y su suerte comience a cambiar y se dé cuenta de cómo es en realidad esa clase social alta a la que anteriormente le estaba vedado conocer, pero que ahora forma parte de ella.
Otro relato habla sobre un sacerdote católico que es enamoradizo y valiente. En un pueblo metido en lo más abrupto de la serranía poblana, se enamora y lucha contra el cacicazgo del lugar, en parajes que el lector podrá identificar como un pueblo cualquiera de México.
O un aprendiz de político que la suerte le sonríe y logra ser diputado y candidato a la alcaldía de su pueblo, pero un helicopterazo hace caer al suelo –literalmente- sus aspiraciones.
Mi más grande agradecimiento a Ricardo Augusto Trejo
En este periplo –el de escribir el libro- y después publicarlo, debo agradecer profundamente a un hombre que es un gran escritor y un mecenas moderno, el contador Ricardo Augusto Trejo Hernández, pahuateco de nacimiento, quien es autor de dos obras Ma’ Pina y La Sierra aunque moje, ambos de excelente factura. Gracias a él, este proyecto, el de Lotería, pudo ver la luz. Viviré eternamente agradecido con él, porque me ayudó a ponerle pies a mi proyecto… y que este pudiera caminar.
El libro ya ha empezado a circular y se encuentra en Huauchinango en la Librería Diamante, ubicada en Hidalgo Número 1 en el centro de la ciudad, pero pronto se distribuirá en otras librerías y las presentaciones también comenzarán.
Gracias también a mi casa editorial, e-consulta y su director, Rodolfo Ruiz, así como a mi gran amiga, Flora Molina, editora de la sección de Opinión, por permitirme publicar esta columna.
Y gracias a Dios y a mi familia por todo.