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Antonin Artaud: Del cuerpo sin órganos al atleta de las emociones

Aldo Mejía investiga el atletismo afectivo artaudiano desde la Facultad de Artes de la BUAP

Antonin Artaud: Del cuerpo sin órganos al atleta de las emociones

Antonin Artaud: Del cuerpo sin órganos al atleta de las emociones

Foto: Cortesía

Gracias a su camaradería con Federico Cantú y las gestiones de Jaime Torres Bodet en 1936 el hechizado eterno Antonin Artaud viaja a México. Conoce a Luis Cardoza y Aragón, a María Izquierdo, además de otros representantes de la plástica mexicana. Dio varias conferencias para los estudiantes de la Universidad Nacional. Se cuenta que muy enfermo Artaud llegó a pernoctar en un prostíbulo, al tiempo que su estancia en nuestro país potenció su pluma.

Su escrito poético México y Viaje al país de los tarahumaras (1975) transmite la pasión que despertó en Artaud la cultura prehispánica y la teatralidad resignificada de los ritos tarahumaras, con quienes se involucra dándole hilo conductor a sus ideas sobre el mago chamán wixarica capaz de acontecer durante el gozo de las sensaciones mediante la danza del peyote.

Ahí su focalización en los gestos, la corporalidad, los sonidos, la ritualidad, las danzas sagradas, los estados de trance y el brote creativo delirante; encuentran cobijo en México el país surrealista por antonomasia. Al son del pulso rarámuri el conceptualizado cuerpo sin órganos artaudiano prescinde de las palabras para que entonces el soma del actor atleta de las emociones se comunique con el lenguaje universal de la conciencia profunda del espíritu del venado. Raíz ancestral que colinda con los procesos de creación e investigación del discípulo de Jerzy Grotowski, el teatrista Nicolás Núñez y su apuesta perenne el Teatro Antropocósmico, Teatro, ritual, conciencia (2023).

Antonin Artaud vinculado a la Revolución surrealista revista en la que colaboró y que le permitió interrelacionarse con André Bretón y otros artistas representativos del movimiento surreal del que finalmente fue expulsado por diferencias de opinión con el líder del manifiesto y por sus desacuerdos con el Partido Comunista Francés.

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Tras una trayectoria en el teatro, la escritura, más su incursión en el cine; Artaud en 1938 publica su libro de ensayos El teatro y su doble, donde aparecen sus manifiestos sobre el teatro de la crueldad, más su concepción del teatro y la peste, la alquimia del teatro y los aportes del teatro balinés al drama basado únicamente en la palabra dramática fingida, tendencia criticada por Antonin.

Entonces el cuerpo sin órganos imaginado por el dramaturgo, poeta, actor y teórico francés Antonin Artaud en su dramaturgia Haber terminado con el juicio de Dios (1947), permeará transtextualmente en otros escritos: La lógica del sentido (Deleuze, 1969), además de en Capitalismo y esquizofrenia: Anti-Edipo (Vol. 1: 1972) y, Capitalismo y esquizofrenia: Mil Mesetas (Vol. 2: 1980) de la mancuerna Félix Guattari y Gilles Deleuze. Dicho cuerpo sin órganos no lo es literalmente, implica el intersticio que se abre para intensificarnos desde la pureza del sujeto que desmantele la domesticación del organismo.

También Jacques Derrida (2005) en Estados de ánimo del psicoanálisis, lo imposible más allá de la soberana crueldad, convoca al acontecimiento sísmico, geopolítico, traumático; territorio de la crueldad de nuestros tiempos. Porque para Antonin Artaud (1988) hubo un tiempo cuando fuimos árboles sin órganos ni función, mas con la voluntad del árbol que camina los teatristas deseamos que ese impulso vuelva. Por eso de los aportes artaudianos absorbimos la intensidad afectiva instrumentada con el cuerpo atlético potenciado vía la respiración sustentada en la práctica hindú pranayama a fin de expandir la energía vital, de la Cábala conectamos con los dones físicos, astrales y espirituales; aunados estos ejes de entrenamiento psicofísico a la Gestalt y los dispositivos emergentes de autopoiesis.

Luego, en sintonía con Artaud exploramos la teatralidad previa al teatro institucionalizado para tratar de conectar con el real del acontecer en acto del sujeto-objeto del estudio transperformático: Aldo Mejía Guevara. Atravesado por la energía y las sensaciones de las emociones básicas [Susana Bloch] surgidas de los laboratorios gestados en el marco de los Dispositivos Educativos Escénicos Experimentales sustentados en el Sistema de Aprendizaje Transversal Introspectivo [DEEE-SATI]. Para tal efecto, el punto de partida y de arribo siempre es el cuerpo atlético vibrátilmente subjetivado y tamizado con el ergo espirómetro.

Además de los aportes de Antonin Artaud y Nicolás Núñez, la ruta procedimental del andamiaje indagado interconecta: al Método de las acciones físicas de Constantín Stanislavski, la biomecánica de Vsévolod Meyerhold, el training, teatro laboratorio y la vía negativa de Jerzy Grotowski, la pre-expresividad y la antropología teatral de Eugenio Barba, más las potencialidades creativas escénicas del espacio vacío de Peter Brook y la transperformatividad del DEEE-SATI de Elvira Ruiz Vivanco.

Con su documento sobre el atletismo afectivo artaudiano el postulante del Colegio de Arte Dramático de la Facultad de Artes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Aldo Guillermo Mejía Guevara, irradia su investigación al darle continuidad a su búsqueda como atleta de las emociones. Pues en su calidad de corredor de alto rendimiento aunada esta práctica a su formación como actor encuentra en el teatro físico un vehículo favorable de expresión catalizada desde el ritmo cardiaco y las variaciones de la respiración.

Pronto Aldo nos compartirá su transperformance producto de los laboratorios gestados durante el tránsito interdisciplinario de su investigación más creación. Amalgamado en el que confluyen: teatristas, médicos, bioquímicos, fisicomatemáticos, nutriólogos, artistas escénicos y audiovisuales, fisiatras y entrenadores. (LV)

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