Estimada y estimado lector, sirva este espacio como un medio de expresión personal, con el único objetivo de encontrar coincidencias con las y los poblanos y así unir voluntades para la construcción de un mejor estado, el estado que merecen nuestras familias.
En el marco de un festival de música, llevado a cabo el 5 y 6 de abril pasado en el Parque Bicentenario en la Ciudad de México, se registró una trágica situación. Durante la primera jornada, una estructura decorativa colapsó debido al fuerte viento, causando la lamentable y prevenible muerte de dos jóvenes fotoperiodistas: Berenice Giles Rivera y Miguel Ángel Rojas Hernández.
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A pesar de que aquel terrible accidente ocurrido alrededor de las 17:00 horas, el show continuó con sus actividades sin informar de inmediato a los asistentes sobre el terrible acontecimiento, lo que hasta este momento ha causado indignación y opiniones encontradas en la sociedad, aunado a la falta de comunicación y la opacidad en el manejo de la situación, resultando en críticas hacia los organizadores principalmente. La confirmación oficial de las muertes se dió hasta después de las 10 de la noche del mismo día siendo hasta este momento que se decidió cancelar las actividades de la segunda jornada del festival.
Este lamentable accidente evidenció la necesidad de revisar las condiciones de seguridad y protección civil en eventos masivos y llama a la responsabilidad por parte de organizadores y autoridades para prevenir futuras tragedias.
Y se preguntarán: ¿por qué tocar este tema? Pues bien, en las últimas ediciones de la Feria de Puebla, varios espectáculos realizados en lo que conocemos como el Teatro del Pueblo han experimentado situaciones de desorden debido a la gran afluencia de asistentes lo que sumado a problemas en la organización han puesto en riesgo la integridad de poblanas y poblanos.
Un ejemplo sencillo es lo ocurrido en 2023. Durante el concierto de Bizarrap se registraron empujones y caos en las filas de acceso, lo que requirió la intervención de la policía montada para controlar la situación, cosa similar durante otros conciertos en esa misma edición, lo que provocó caídas por parte de los asistentes y confusión entre la multitud.
Lo ocurrido resalta la importancia de mejora en las medidas de previsión y organización de eventos masivos para garantizar la integridad y seguridad de las y los asistentes y más aún con los eventos programados para la próxima edición 2025 de la Feria de Puebla.
La organización de espectáculos masivos en nuestro estado está sujeta a un marco legal y reglamentario que busca garantizar la seguridad y el orden, así como seguir un Programa Interno de Protección Civil Especial, que debe ser aprobado previamente por las autoridades competentes.
Esperamos que dichas autoridades prevean los lineamientos de seguridad que permitan el acceso, desarrollo y desalojo ordenado de cada uno de los eventos por el bien de las familias poblanas y las que nos visitarán de otros estados de la república.
Por otra parte, nos toca a nosotros en caso de asistir, asumir un papel responsable, ya sea autoridades, organizadores, artistas y ciudadanos debemos acatar todas las indicaciones y disposiciones para una experiencia agradable, pues si cada una de las partes hacemos lo que nos toca como ciudadanos y participamos de manera consciente lograremos una mejor convivencia.