Logo e-consulta

Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Plan México: una mirada desde el desarrollo

Claves para entender el impacto de las políticas públicas ante el lanzamiento del Plan México

Stefania Tapia Marchina

Doctora en Estudios del Desarrollo Global, es  especialista en temas de género, desigualdades, economía y políticas públicas. Además de académica, es consultora para organismos internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y cuenta con amplia experiencia en el diseño e implementación de programas sociales.

Miércoles, Abril 9, 2025

El pasado 3 de abril, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, presentó el Plan México para el fortalecimiento de la economía y el bienestar, una estrategia económica de 18 puntos que busca impulsar la producción nacional, fortalecer sectores estratégicos como el automotriz y el alimentario, y reducir la dependencia de importaciones (1).

En un contexto de incertidumbre comercial global, la propuesta se ha presentado como un escudo frente a posibles amenazas externas, como los nuevos aranceles impulsados por Estados Unidos. Pero más allá del posicionamiento económico de México que busca la iniciativa, es fundamental analizar si se traducirá —y cómo— en nuevas oportunidades económicas para las y los mexicanos.

Más artículos del autor

Crecimiento y desarrollo, no son lo mismo

Para analizar una política pública es fundamental primero diferenciar si se trata de una estrategia de crecimiento o de desarrollo económico. A bote pronto, podría parecer que se trata de sinónimos, pero realmente no lo son, presentan grandes diferencias que nos importan como ciudadanía porque nos permiten saber si un programa va a tener incidencia en la calidad de vida de la mayoría o solo en ciertos indicadores.

El crecimiento económico hace referencia al aumento de la producción y venta de bienes y servicios, normalmente medido a través del famoso Producto Interno Bruto (PIB). Para ello se suele fomentar inversión en infraestructura, atracción de inversiones, uso de nuevas tecnologías e innovación en procesos; por mencionar algunas estrategias que inciden en la productividad y competitividad del país.

Por otro lado, el desarrollo se enfoca en políticas que habiliten oportunidades de acceso a la salud, la educación, el trabajo; reduciendo desigualdades y fomentando pleno acceso a derechos humanos (2, 3). Para ello se requiere diseñar e invertir en programas que están centrados en las personas y no necesariamente en la mejora de los indicadores económicos.

Porque, aunque pareciera que ambos van de la mano, un país puede crecer económicamente sin generar mayores y/o mejores oportunidades para su población, lo que se puede identificar en los niveles de desigualdad. Las estrategias centradas exclusivamente en el crecimiento suelen producir beneficios concentrados en pocos sectores o regiones, dejando a gran parte de la población fuera de los frutos del progreso (4).

Por ejemplo, México, a pesar de ser la decimosegunda economía mundial, sigue siendo uno de los países con mayores niveles de desigualdad en América Latina. Según datos de la CEPAL, el 10 % más rico de la población mexicana concentra casi el 60 % de la riqueza nacional, mientras que el 50 % más pobre apenas accede a poco más del 10 % (4).

En tiempos de incertidumbre, hay que recordar que sí, las empresas son afectadas por cambios en las políticas económicas globales, pero que son las personas de a pie quienes enfrentan mayores riesgos de desempleo, reducción de ingresos e inflación en los principales productos que consumen; lo que en general impacta su nivel de vida.

Las implicaciones de crecimiento y desarrollo del Plan México

El Plan México es una estrategia amplia y ambiciosa que incluye elementos de crecimiento considerables, como fortalecer las industrias alimentaria, energética, automotriz, farmacéutica; invertir en ciencia y tecnología, infraestructura de transporte y turismo; así como fortalecer el sistema financiero (1).

Lo anterior sin duda tendría una incidencia importante en las capacidades de México para producir y vender con mayor competitividad, tanto en el mercado interno como en el internacional. Aunado a ello, el Plan conlleva un eje transversal para impulsar las economías locales a través del apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs), el aumento del contenido nacional en las compras públicas, así como en la oferta de tiendas de autoservicio (1).

El fomento a las economías locales está relacionado con los pilares de desarrollo que se señalan entre los 18 puntos del Plan: el fortalecimiento del salario y los programas sociales, la educación y capacitación para el empleo, la inversión en vivienda social y la promoción de la sostenibilidad ambiental (1). Todos los anteriores son condiciones necesarias para el pleno acceso de las personas a una mejor calidad de vida.

Aun así, hay temas importantes que se dejan fuera del Plan desde la mirada del desarrollo, como las inversiones necesarias para ampliar el acceso a la salud y los sistemas de cuidados, así como las garantías de seguridad que tanto nos adolecen en México. En general, el Plan no deja de lado consideraciones desde el desarrollo, pero no es su principal objetivo, estando principalmente centrado en medidas de crecimiento.

Para implementar el Plan México se requiere un despliegue coordinado de la gran parte de las secretarías de Estado, federales y estatales, así como que se destinen los recursos suficientes para las inversiones señaladas. Aún no queda clara esa hoja de ruta, quiénes serán responsables de qué avances para cada punto del Plan.

Para finalmente poder diferenciar si esta estrategia de desarrollo realmente tiene impactos en el bienestar de las personas en nuestro país, habrá que dar puntual revisión a las acciones concretadas y si se dan cambios en los indicadores de desarrollo en los siguientes años del sexenio, como: empleos formales creados, incremento en el acceso a la educación, cambios en el nivel salarial, reducción de brechas de desigualdad económica, mayor acceso a vivienda, inversiones ambientales alineadas con la recuperación de ecosistemas y sostenibilidad.

Como ciudadanía, es necesario tener elementos para analizar las políticas propuestas, pero también darles seguimiento para revisar el avance de su cumplimiento y sus impactos. Recordemos que la democracia implica un ejercicio cotidiano de la ciudadanía, estando informados para así analizar y cuestionar las acciones del gobierno que hemos elegido.

Fuentes
(1) Presidencia de México. Presentación del Plan México 2025 (gob.mx).
(2) Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). (2020). Informe sobre Desarrollo Humano.
(3) Sen, Amartya (1999). Development as Freedom.
(4) Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2023). Panorama Social de América Latina.

 

Vistas: 446
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs