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OPINIÓN

Hacia una sociedad del cuidado en México

México firma acuerdo para avanzar en la construcción de un Sistema Nacional de Cuidados

Stefania Tapia Marchina

Doctora en Estudios del Desarrollo Global, es  especialista en temas de género, desigualdades, economía y políticas públicas. Además de académica, es consultora para organismos internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y cuenta con amplia experiencia en el diseño e implementación de programas sociales.

Miércoles, Agosto 20, 2025

La semana pasada México fue sede de la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, un espacio que desde 1977 se ha consolidado como el principal foro intergubernamental de Naciones Unidas para discutir y acordar políticas en materia de derechos de las mujeres y de igualdad de género en la región.

En esa edición se logró la adopción del Compromiso de Tlatelolco, acuerdo que marca el inicio de una década de acción para construir la sociedad de cuidados en la región, estableciendo obligaciones de los Estados para promover medidas que incorporen los cuidados en la planeación nacional con el objetivo de trascender la desigual distribución de estos trabajos entre mujeres y hombres (1).

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Y a todo esto, ¿de qué va la sociedad del cuidado?

Los cuidados son el conjunto de actividades que regeneran la vida diaria y generacional, incluyendo el bienestar físico y emocional de las personas. Van desde el mantenimiento de los espacios y bienes domésticos, el cuidado de los cuerpos y la alimentación, hasta el sostenimiento de las relaciones sociales (2).

Estas actividades están altamente feminizadas. En el caso de América Latina y el Caribe, las mujeres dedican, en promedio, 2.5 veces más horas a los cuidados que los hombres. Esto tiene implicaciones en el tiempo que tienen disponible para estudiar y trabajar por un ingreso, elementos fundamentales para su autonomía (2).

En ese contexto es que el impulso a la creación de Sistemas Nacionales de Cuidados es la principal propuesta de política pública para 1. reconocer el valor que aporta este trabajo para sostener la vida humana; 2. reducir los cuidados que se realizan en los hogares, y 3. redistribuir entre las familias y el Estado la responsabilidad.

Una sociedad del cuidado implica un cambio de paradigma, tanto en el valor que se otorga a estos trabajos en la escala social, como en la forma en la que se organizan los servicios públicos y las regulaciones laborales para poner al cuidado como un pilar del desarrollo.

Como política pública, un Sistema Nacional de Cuidados se compone por los siguientes cinco elementos:

1. Servicios públicos y privados de cuidado.
2. Regulaciones de servicios y laborales.
3. Formación de quienes cuidan, tanto profesionales como familiares.
4. Gestión de datos e información pública para diseñar políticas basadas en evidencia.
5. Acciones de comunicación y cambio cultural que promuevan la corresponsabilidad social y visibilicen el valor de los cuidados.

Ahora, no sólo se trata de voluntad política y capacidad institucional, se requiere una inversión importante para constituir un Sistema Nacional de Cuidados. La CEPAL estima que se requiere un financiamiento equivalente al 3% del PIB regional. En el caso de México, considerando el valor del PIB en el primer trimestre de 2025, esto representaría alrededor de 763 mil millones de pesos (4).

México y la construcción del Sistema Nacional de Cuidados

La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró durante la inauguración de la Conferencia que México avanza en la conformación del Sistema Nacional de Cuidados, uno de los grandes pendientes históricos con las mujeres, destacando las pensiones del Bienestar a personas adultas mayores y con discapacidad, así como la expansión de los, ahora llamados, Centros de Educación y Cuidado Infantil (CECI) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) (5).

Este planteamiento, si bien es un avance en el reconocimiento, no en la reducción y redistribución. Por un lado, los cuidados no sólo abarcan las infancias, sino también a las personas adultas mayores, con enfermedades crónicas y con discapacidad. Las pensiones del Bienestar son un apoyo al ingreso de las personas beneficiarias, pero no sustituyen, ni pagan los costos de los cuidados necesarios, que son, en su mayoría, asumidos por las mujeres.

Por otro lado, la expansión de los CECI, al ser una prestación del IMSS, excluye a más del 54 % de la población trabajadora en México que se encuentra en la informalidad (3). Aunado a ello, las mujeres que no tienen un trabajo remunerado quedan fuera de estos servicios, sin alternativas de cuidado públicas para poder en efecto liberar su tiempo en la búsqueda de un empleo o en la creación de un emprendimiento.

Emprender o trabajar a tiempo parcial suele ser de las principales estrategias de las mujeres cuidadoras para empatar los tiempos de cuidado con los tiempos laborales. Al no estar aseguradas, no contarían con servicios universales y gratuitos para el caso de las infancias. En el caso de las personas adultas mayores, no se observa en las declaraciones de México un avance hacia un modelo de cuidado.

No está claro el presupuesto que se destinará en el siguiente ejercicio fiscal para la expansión de los CECI, ni si se tiene contemplado un gasto progresivo para ofertar otros servicios de cuidado. Tampoco se escucha en las declaraciones una conexión con la normatividad laboral, por ejemplo, la duración de la jornada laboral, la presencialidad y arreglos flexibles/híbridos de trabajo, o el rol de las empresas de ofrecer servicios de cuidado in situ.

Además, sigue pendiente la propuesta de reforma constitucional para el reconocimiento del cuidado como un derecho, lo cual detonaría mayores compromisos normativos para el gobierno de México. Este derecho acaba de ser reconocido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos el 7 de agosto del presente año.

En suma, el Compromiso de Tlatelolco representa una victoria diplomática para los derechos de las mujeres en la región, lo que está en duda, es si representará el viraje político necesario para que se financien e implementen las políticas públicas que se requieren. La inversión, la coordinación interinstitucional y entre niveles de gobierno, así como la cobertura, no son temas menores.

La demanda a nuestro gobierno es que no se quede el tema en una declaratoria, que se movilicen los recursos que sean necesarios para avanzar hacia la igualdad entre mujeres y hombres en nuestro país.

Fuentes
(1) Secretaría de Relaciones Exteriores, Secretaría de las Mujeres. (2025). Concluye en México la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe con la aprobación del Compromiso de Tlatelolco.
(2) ONU Mujeres, Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2021). Hacia una construcción de sistemas integrales de cuidados en América Latina y el Caribe. Elementos para su Implementación.
(3) INEGI. (2024). Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. Banco de Indicadores.
(4) Animal Político. (15 de agosto de 2025). Gobierno de México no contemplará presupuesto adicional para cuidados en 2026 pese a firma de compromiso.
(5) El Economista. (12 de agosto de 2025). Sheinbaum asegura que Sistema Nacional de Cuidados va conformándose poco a poco

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