Jueves, 21 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Puebla se sube al tren del nearshoring

El Estado se posiciona como polo de desarrollo económico derivado del Plan México

Stefania Tapia Marchina

Doctora en Estudios del Desarrollo Global, es  especialista en temas de género, desigualdades, economía y políticas públicas. Además de académica, es consultora para organismos internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y cuenta con amplia experiencia en el diseño e implementación de programas sociales.

Miércoles, Septiembre 10, 2025

Como parte del Plan México, la Presidencia de la República anunció la estrategia de Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar, entre ellos el estado de Puebla (1). Esto forma parte de la estrategia de la administración para fortalecer encadenamientos productivos con mayores niveles de tecnología ante la incertidumbre que rodea el comercio internacional.

Tras el comunicado oficial, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, estuvo en Puebla detallando inversiones por 2,100 millones de pesos para impulsar el polo para la fabricación de autos eléctricos y la relocalización de la industria de semiconductores (2). Desde la administración estatal, el gobernador Alejandro Armenta apuesta por posicionar la Capital de la Tecnología y la Sostenibilidad, que se encuentra en San José Chiapa (3).

Más artículos del autor

La conformación de clústeres o grupos de especialidad por zona de localización para incentivar la vocación productiva, la ventaja comparativa o el segmento de mercado productivo funge un papel muy importante en el desarrollo regional. En ese contexto, es fundamental promover innovación no solo tecnológica, sino pública, a través de procesos de gobernanza, participación ciudadana y políticas públicas de vanguardia.

Puebla, si bien es un estado con un clúster automotriz consolidado, tiene la deuda pendiente de construir mayor dinamismo industrial y más oportunidades laborales formales, sobre todo para las juventudes. Aunque se atrae comunidad estudiantil de todo el sur-sureste, derivado de la oferta de educación superior, al egresar se pierde mucho talento por la falta de diversificación de las oportunidades de trabajo profesional para las nuevas generaciones.

En ese sentido, el relanzamiento de la Capital de la Tecnología y la Sostenibilidad contempla una coordinación cercana entre el sector privado y las instituciones de educación superior, capacitación y centros de investigación, con un enfoque particular en las ingenierías necesarias para el clúster automotriz y la relocalización de la industria de semiconductores. Esto, sin duda, representa un avance importante para la vinculación del talento estudiantil con un mercado laboral de alta tecnología, pero tiene sus riesgos.

Un riesgo importante es la reproducción de las desigualdades entre mujeres y hombres en las ingenierías y en el trabajo de manufactura de alta tecnología, identificada en el trabajo realizado por Garrido y Tapia (2023) (4). Señalan las autoras que, derivado de los roles de género tradicionales, existen brechas importantes en la matrícula de mujeres en ramas de la ciencia, la tecnología, las ingenierías y las matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) en la educación superior; más aún en las áreas especializadas en la industria de semiconductores, lo que deriva en que a nivel nacional solo 1 de cada 10 personas egresadas de estas áreas sea mujer.

Aunado a las diferencias que se presentan en la población estudiantil, numerosos estudios han encontrado que, cuando los países incrementan el nivel tecnológico de sus industrias, se presenta un fenómeno de desfeminización del empleo. Esto se debe a que las mujeres en la manufactura suelen trabajar en etapas de la producción más intensivas en mano de obra y menos intensivas en tecnología, mientras que esto se revierte en el caso de los hombres (5).

Si bien en México las mujeres que acceden a la educación superior han rebasado a los hombres en nivel educativo, ellas continúan egresando, en su mayoría, de carreras orientadas a las ciencias sociales, administrativas, servicios sociales, educativos y de salud, las cuales tienden a tener menores remuneraciones que los sectores y actividades donde se estudian ingenierías, ciencias exactas, manufactura de mayor valor agregado y construcción (6).

La falta de mujeres en las industrias STEM tiene implicaciones en sus perspectivas laborales en términos de ingresos. Para que los beneficios de que Puebla sea un polo de desarrollo lleguen a las mujeres jóvenes de la entidad, se deberá diseñar e implementar política pública con perspectiva de género. Para ello, no solo hay que analizar los datos desagregados por género; hay que construir estrategias que desmantelen las barreras de entrada de las mujeres a las ramas de educación superior STEM y, posteriormente, al campo laboral.

Se hace poco en México para vincular la política industrial con la política educativa, y menos aún con perspectiva de género. Habrá que dar seguimiento a las acciones que se implementen en Puebla, derivadas del impulso del gobierno federal y del posicionamiento de la Capital de la Tecnología, para la recepción de inversiones vinculadas con las instituciones de educación superior y los centros de investigación.

Referencias
1. Plan México: Presidenta pone en marcha los primeros 15 Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar. Secretaría de Presidencia (Gobierno de México).
2. Marcelo Ebrard, publicación en X: inversión comprometida para el Polo de Puebla (X — formerly Twitter).
3. Gobierno de Puebla. “Puebla en la era del impulso de la riqueza comunitaria… Capital de la Tecnología y Sostenibilidad” (Puebla).
4. Garrido Lastra, M. I. “Escenarios educativos y laborales para la relocalización (semiconductores) desde la perspectiva de género y el desarrollo regional”. SciELO México.
5. Tejani, S., y D. Kucera. 2021. “Defeminization, structural transformation, and technological upgrading in manufacturing”. Development and Change, 52(3), 533–573.
6. Garrido Lastra, María Isabel, & Tapia Marchina, Stefania. (2022). “De la universidad al mercado laboral: desigualdad de género en México”. La Ventana. Revista de Estudios de Género, 6(56), 45–71.

 

Vistas: 1281
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs