Estoy contento con la reanudación de actividades en la BUAP. Que si bien es cierto no soy egresado de la máxima casa de estudios de Puebla (estudié Derecho en la UPAEP, Contaduría Pública en la UVP y mi Maestría en la Ibero Puebla) sí he pasado muchas horas en la Facultad de Contaduría cuando he sido maestro invitado a sus posgrados, por lo que me siento parte de esa comunidad y me da alegría.
El sábado pasado por la noche estuve en el Complejo Cultural Universitario, el ubicado en la Vía Atlixcáyotl. De todos los restaurantes solo uno estaba dando servicio y la única mesa ocupada era la mía. El mesero que nos atendió me señaló que en un mes que duró el paro raramente tuvieron más de un par de mesas ocupadas en forma constante. Al terminar de cenar como a las 10 pm, notamos que éramos los únicos visitantes en esas extraordinarias instalaciones por lo que aprovechamos para vivir la experiencia de caminar las mismas en completa soledad.
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No había nadie, únicamente nosotros. Recorrimos los pasillos desde el área gastronómica hasta el ingreso del teatro, ese hermoso espacio donde el próximo 8 de abril presentaré mi libro Sesenta a las 18:30 horas; y de ahí caminamos hacia al auditorio. No visualice ningún automóvil en el estacionamiento que tiene su acceso por la calle de Cúmulo de Virgo.
Experimenté un sentimiento de nostalgia al ver todo tan desolado. Tuve una ficción de recorrer las instalaciones vacías también de los recintos de Ciudad Universitaria 1 y 2, de mi querida Facultad de Contaduría. Y como verían esta suspensión de clases desde otra dimensión Atenea, Thot o Brahma, a los que se les ha atribuido ser dioses del conocimiento.
Este 2 de abril todo mundo regresará a clases a la BUAP. Las instalaciones de esta universidad pública recibirán a los más de 150 mil alumnos de nivel medio y superior. Y con ello hacer un análisis: ¿Quién ganó y quién perdió con el paro?
Y de este análisis inferir: ¿Quién estuvo detrás de este movimiento y con qué objetivo?
En este momento es muy prematuro tener alguna conclusión de ello, pero al transcurrir de las semanas y hasta la renovación de los cargos superiores de esta institución, podremos tener una idea del por qué y para quién resultó bueno o malo esta irrupción escolar.
Pero de que este movimiento es más que una demanda de mejoras académicas y de infraestructura, al menos yo no tengo ninguna duda. Al tiempo.