Una verdadera oleada de aspirantes fueron los que se registraron este martes en Morena a contender por cargos como diputaciones y alcaldías.
No se sorprenda ni piense que es broma. En algunos casos parece serlo, pero en todo caso es una broma inofensiva. Y es que hay de todo, de dulce, de chile, de manteca. O si prefiere el lector, de risa, de miedo y de pena ajena.
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Por ejemplo, en Xicotepec Carlos Barragán no sorprendió a nadie pues es sabido desde hace mucho su aspiración de ser por tercera ocasión edil de su municipio. Benito Animas, por su parte, sorprende a muchos pues su intención de ser alcalde por segunda vez de Xicotepec de Juárez se da 21 años después de haber dejado el cargo. Fue edil en el periodo 1999-2002 e incluso se especula que podría ser una pieza para dividir el voto en contra de Barragán y favorecer a otro candidato. Luego le digo de quién.
En tanto en Huauchinango, a la alcaldía levantó la mano Enrique "Chato" Rodríguez, quien por segunda ocasión busca la candidatura.
Miguel Márquez Ríos, también cambia camiseta del Movimiento Naranja para morenizarse luego de haberle atinado con Armenta.
Uno de los registros que más ha causado revuelo es el de Gabriel Alvarado Lorenzo, quien ya fue presidente en el periodo. Es el único que cuenta aún con una estructura política si bien disminuida, pero estructura al fin, que podría ponerlo en un plan competitivo. Cuenta con recursos económicos, aunque es bien sabido que no es de mano muy generosa que digamos y eso podría complicarle muchas cosas. Tiene a su favor el haber sido ya alcalde, aunque en condiciones muy distintas. En aquel entonces llegó de la mano de Rafael Moreno Valle siendo gobernador y respaldado por el grupo de los Martínez Amador, en aquel entonces enemistado con el grupo de Rogelio López Angulo, hoy convertido en alcalde por segunda ocasión.
Es sabido también de su carácter veleidoso y tiene la fama de que no sabe cumplir acuerdos políticos, lo cual parece comprobarse con el hecho de que hoy reniega de haber sido morenovallista y haber sido respaldado por los Martínez Amador a quienes de rateros no los baja. La ventaja de haber sido alcalde es que tiene experiencia en el manejo de la operación política, aunque cuando lo hizo para su esposa Liliana para ser diputada, perdió estrepitosamente el municipio de Huauchinango, es decir, el municipio que gobernó. Por cierto, se dice que en esta ocasión su esposa Liliana también se registró como precandidata a diputada. Si no es Chana, es Juana.
En tanto a la diputación (favor de no reírse) levantó la mano Florentino Grajeda. Se sospecha (quien sabe porque) que detrás está el padrinazgo de Gustavo Vargas.
También a la diputación levantó la mano Pepe Camacho, quizá el izquierdista más puro de todos los mencionados, pues es sabido la militancia de sus padres desde hace muchos años, primero en partidos comunistas, pasando por el PRD, hasta llegar a Morena. Si alguien nació en pañales izquierdistas, es Pepe Camacho. En breve le compartiré una reseña narrada al columnista por un allegado suyo, en dónde se relata los cánticos rojos con que se arrullaba en su cuna el joven Camacho en su primera infancia.
En Chiconcuatla levantó la mano, Conrado Hidalgo Ruiz quien pretende arrebatarle el poder al PRI, labor harto difícil pero no imposible.
Hasta aquí la lista de algunos, más lo que se acumule en la semana. Pásele, pásele, estamos de oferta.