Martes, 19 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Claudia, la fifí; Xóchitl, la del pueblo

Dos trayectorias distintas, que colocan a cada una en el lado contrario de su propia historia

Antonio Madrid

Comunicador y periodista. Reportero, corresponsal y columnista (La Pasarela) en diversos medios poblanos. Ha ejercido su labor reporteril en radio, televisión y prensa escrita en medios de Huauchinango y Xicotepec.

Viernes, Julio 7, 2023

Vistas juntas, parece más fifí Sheinbaum que Xóchitl. Y lo es. Sheinbaum, con su discurso desangelado, intentando emular el sonsonete costeño de AMLO, parece una caricatura de este. Y sí. Mientras ahora se le ve jugando futbol –mal, por cierto-, con un grupo de mujeres en quién sabe dónde, a Xóchitl se le ve subida en una contienda que no juega formalmente, pero en la que se contrapuntea nada menos que con el mismo presidente López Obrador.

Y es que hasta hace unos meses ni siquiera la misma Xóchitl se habría pensado así. Es decir, en su papel de contrapeso de las corcholatas de Morena, específicamente de Claudia Sheinbaum. Los miembros de la oposición hablaban con poco entusiasmo de gente como Santiago Creel o Lily Téllez, esta última quien, si bien es una mujer de arrojo, no parecía llenar ese perfil de mujer de pueblo con la que se identificara la masa votante.

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Pero llegó Xóchitl. Primero con los arrestos suficientes para ir a pararse frente a la puerta de Palacio Nacional, amparo en mano, para debatir acerca de los programas sociales de AMLO. Tiempo antes, en el marco de su participación en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, había fijado su postura sobre este tema, al decir que estaba de acuerdo con las transferencias económicas a los jóvenes a través de programas sociales. Aseguró que estaba de acuerdo con dichos programas, pero señaló que éstos eran insuficientes y que deberían ser acompañados de educación y oportunidades laborales. Días después, en La Mañanera, al presidente Andrés Manuel se le ocurrió –fiel a sus ocurrencias y a sus calumnias- decir que Xóchitl estaba en contra de su política de bienestar social.

AMLO desde luego se negó a abrirle la Mañanera para debatir. Y le recomendó que acudiera ante las instancias correspondientes para que con una orden de por medio, él pudiera acatarla. Xóchitl acudió ante un juez y la orden salió. Pero AMLO, de nuevo fiel a su costumbre de hacer lo que se le dé la gana e incumplir su palabra por mucho que la haya dicho en un foro público, le negó nuevamente la entrada. Ese momento fue y no otro, cuando sin quererlo, decidió subir a Xóchitl Gálvez a la contienda contra Claudia Sheinbaum.

Y es que sí, viéndolas juntas, Claudia parece, insisto, más fifí que Xóchitl. Y de hecho, repito lo es, pues la exjefa de gobierno, con todo y que es hija de dos participantes en el movimiento del 68, su vida no se compara ni por poquito con la de Xóchitl, quien desde chica tuvo una vida muy similar a la que muchos mexicanos tienen, trabajando y estudiando para ayudar a los gastos familiares. Claudia en cambio, sin que por ello tenga culpa alguna ni sea motivo de descalificación, veía pasar su vida en medio de clases extracurriculares de danza y arte. Era lo que se conocería –dixit AMLO- una niña fifí. Siguió la vida su curso y Xóchitl, también igual que muchos mexicanos, tuvo que viajar diariamente a un pueblo más grande para seguir sus estudios, trabajando en diversas actividades. Después, al viajar a la Ciudad de México, viviendo en un cuarto de azotea en Iztapalapa, para estudiar Ingeniería en Computación en la UNAM, tuvo que trabajar de telefonista y luego como pasante en el INEGI. En tanto, Claudia seguía sus estudios desde la comodidad del respaldo paterno.

Por eso hoy, que AMLO intenta con el mismo método de siempre, descalificar a sus adversarios con la narrativa de fifís contra “gente del pueblo”, lo que hace es claramente elogiar a Xóchitl y descalificar a Sheinbaum.

Pero AMLO no se calla ni parece ser que piense callarse, sencillamente porque eso le ha funcionado hasta ahora y para sí, no concibe que, a estas alturas, una mujer como Xóchitl, a quien parece verla desde lo alto de su soberbia, venga ahora a echarle a perder su juego, donde Sheinbaum iba en caballo de hacienda. AMLO es, desde su propio punto de vista, infalible. Y no será una señora dicharachera como Xóchitl quien venga a callarlo. En consecuencia, los bonos de la hidalguense seguirán creciendo, hasta un punto de quiebre en donde ella misma tenga que hacer valer su discurso por sí misma, pero para entonces ya tendrá un escenario donde la escuchen millones.

En tanto, el pueblo bueno, ese del que tanto habla AMLO, ha decidido que se parece más a Xóchitl Gálvez que a Claudia Sheinbaum. Y de ahí la locura que se vive en Palacio.

 

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