Martes, 19 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La política del avestruz en la BUAP

Parece que así gobierna la administración central: “Para todo mal… suspensión presencial”

Guadalupe Grajales

Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.

Martes, Agosto 9, 2022

El domingo 7 de agosto circuló un llamado de alumnos inconformes de la Facultad de Medicina de la BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA de PUEBLA, para manifestarse el martes 9 de agosto a las 8:00 am. La respuesta de la dirección de la facultad y de la coordinación de la licenciatura en Medicina fue suspender el regreso a clases presenciales.

Así dice el comunicado emitido a las tres de la mañana del domingo, sin firmas ni nombres de los responsables de la decisión, quienes aducen que la razón de la suspensión es “la mejor asignación del espacio físico (aulas)”.

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Del comunicado emitido por los alumnos resaltan el punto “2. Cambio urgente de cuerpo directivo y administrativo por personas competentes”, y el punto “5. Cobertura de grupos sin docente para poder iniciar clases”.

Digo que estos puntos llaman la atención, pues es obvio que la Facultad de Medicina vive una crisis de gobierno que está afectando gravemente las actividades docentes de la Licenciatura en Medicina en particular y el todo de la Facultad.

Como ustedes saben, es facultad del consejo universitario aprobar anualmente el calendario escolar y en éste están establecidos los períodos de Reinscripción; en otras palabras, los alumnos se reinscribieron en las materias de este semestre desde la primera semana de julio y un día antes de que se inicien las clases les dicen que ¿“todavía no asignan los espacios”? No es creíble que sea ésta la razón.

Es un hecho que los alumnos tienen problemas y que están buscando una solución a éstos, y lo preocupante es que la respuesta de las autoridades sea la suspensión de clases. ¿Piensan acaso que si la manifestación no resulta numerosa los problemas se habrán resuelto? Claro que no.

Pero, ¿a quién corresponde resolver lo relativo a la programación académica de la Licenciatura en Medicina? Al Consejo de Unidad de la Facultad. Así lo señala la fracción II del artículo 106 del Estatuto Orgánico:

“Determinar anualmente las necesidades de personal académico, conforme a los requerimientos de los planes y programas académicos, considerando para ellos las cargas académicas que correspondan a los profesores o investigadores, en su caso.” Y la fracción IV. “Conocer de los proyectos de organización interna, de cursos, grupos académicos y horarios elaborados por el Secretario Académico, …”

Efectivamente, el secretario académico es el secretario del consejo de unidad y debe presentar a consideración de éste la programación académica escolar y de todo tipo. Sin embargo, el punto 2 del llamado estudiantil, así como el punto 6. “Comunicación efectiva entre el cuerpo de gobierno, alumnado y planta de docentes” nos hablan de los nocivos efectos de la centralización y verticalidad en la conducción de las unidades académicas y de la universidad en general.

No se trata de las personas sino del sistema. Tenemos una dirección resultado de una candidatura única y tenemos un cuerpo directivo, los secretarios académicos, de investigación y coordinador administrativo, nombrados por la rectoría de la universidad y no por la dirección de la facultad; lo que ha llevado a la proliferación de cabezas al frente de la unidad académica, cabezas que atienden a los intereses de distintos grupos dentro de la administración central.

Si no se suplantaran las atribuciones del consejo de unidad, los alumnos tendrían la comunicación que demandan y los canales adecuados para plantear sus problemas para su resolución. No es aplicando la política del avestruz lo que sacará adelante a nuestras unidades académicas y a la universidad.

Desde que la pandemia nos dejó inermes en manos de la administración central, hemos tenido que luchar por rescatar nuestra actividad académica en sus distintas modalidades. En lugar de que estemos discutiendo las medidas más adecuadas para resarcir el tiempo perdido, nos encontramos a cada paso con la decisión absurda de suspender las actividades presenciales con cualquier pretexto. Incluso hay facultades que han decretado que no habrá clases presenciales a partir de las 6 de la tarde, “para la protección de las alumnas y alumnos”.

Es propio de los sistemas dictatoriales recurrir al fantasma de la inseguridad para cancelar tus derechos. Ahora no sólo la inseguridad, sino hasta el incumplimiento de las funciones encomendadas a directivos y funcionarios parece ser suficiente para hacer de la vida académica un asunto secundario y, por lo tanto, un caos.

¿No les parece a ustedes de la mayor importancia subrayar la imperiosa necesidad de respetar las atribuciones de los órganos de gobierno de las unidades académicas para rescatar la conducción democrática dentro de ellas y de la universidad en general?

 

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