La pandemia de COVID-19 nos ha enseñado que la calidad del aire al estar en casa, en el trabajo, al ir al cine o a cualquier espectáculo es muy importante dado que el coronavirus SARS-CoV-2 se transmite por vía aérea a través de pequeñas gotas de saliva que expelemos al hablar, gritar, cantar o silbar.
Estas gotas de saliva pueden viajar cortas o largas distancias con base a su tamaño, pero aquellas menores a cinco micras quedan suspendidas en el aire por largos períodos de tiempo y contiener al virus, por lo tanto, nos pueden infectar. Sin embargo, en los espacios cerrados no se tienen medidas para erradicar estos aerosoles, partículas pequeñas de saliva. Adicionalmente, estamos expuestos a químicos que emanan de los muebles de la casa o la oficina, vapores al limpiar los pisos o los muebles, humos que resultan del cocinar y desde luego el polvo y los ácaros que en él se desarrollan.
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De tal forma que es muy importante airear los espacios cerrados diariamente o bien tener sistemas de filtrado muy eficientes como los que recomienda la Agencia de Protección del Ambiente o los de la Sociedad de Ingenieros de Aire Acondicionado y Calefacción (ASHRAE) ambos de los Estados Unidos de América.
La primera opción es barata y accesible, pero debemos considerar que depende de las corrientes del aire y de la calidad del aire; las segunda es cara pero altamente eficiente. Este es un aspecto que los desarrolladores de edificios para habitarse o para oficinas deberán considerar de ahora en adelante. Así como existe una calidad mínima para considerar al agua potable, deberemos crear estándares para considerar al aire como adecuado para ser respirado.
Una manera indirecta por ahora eficiente es medir en un espacio si está ventilado o no, es a través de la medición de la concentración de bióxido de carbono (CO2), la cual debe ser siempre menor a 800 partes por millón. Ahora son accesibles estos dispositivos por precios alrededor de 600 pesos, y con eso podremos saber si debemos ventilar nuestro espacio y de esta forma protegernos del SARS-CoV-2 y de otros virus y bacterias respiratorios cuando estemos en interiores.