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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La congruencia: una virtud poco valorada

El “relevo generacional”, ¿es una expresión inocua o inicua?

Guadalupe Grajales

Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.

Martes, Junio 7, 2022

El miércoles pasado rindió su primer informe el doctor Giuseppe Lo Brutto, director del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Valdría la pena reflexionar sobre algunos puntos abordados y la manera en que fueron abordados porque eso podrá aclarar la posición ideológica y política desde la cual se rindió este informe.

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Veamos el tema relativo al relevo generacional. Según el doctor Lo Brutto, lo habían “malentendido” cuando en su campaña por la dirección del instituto señaló que era “necesario”. Ahora no lo calificó de necesario sino de “ordenado”. Claro, ahora resulta que el instituto cuenta con tres investigadores eméritos del Sistema Nacional de Investigadores: el doctor Pedro Hernández Ornelas, el doctor John Holloway y el doctor John Mraz. ¿Cómo no reconocer que justamente el tiempo dedicado a la investigación es el mismo tiempo de vida transcurrido?

Pero, ¿qué habrá querido decir con que el relevo debe ser “ordenado”? Sabemos que la jubilación es un derecho y no una obligación. En otras palabras, es voluntaria. ¿Cuál sería el criterio para que fuera “ordenada”? Por lo pronto, en “orden de aparición” o “desaparición” no puede ser.

También habló de la necesidad de un “diálogo intergeneracional”. Que yo sepa en el instituto no están peleadas las generaciones que, por cierto, no son dos, pues el rango de edades es continuo. Cuando se habla de la necesidad de un diálogo estás presuponiendo un rompimiento, un desencuentro y nada de eso se percibe en el instituto. En realidad, este uso discriminatorio y excluyente del lenguaje pretende encajonar a los “viejos” en lugares comunes como “ya tuvo su oportunidad, que ahora deje su lugar a otros”, “se merecen descansar”, “es tiempo de jóvenes”, y otros por el estilo.

Más bien la insistencia en el relevo generacional me hace pensar en una campaña de desprestigio mediante la cual se pretende hacer aceptar a los “viejos” y a los “jóvenes” que su diferencia de edad los ubica en dos bloques irremediablemente enfrentados, dado que la edad se interpone entre ellos. Es cuestión de aritmética y es “insalvable”.

Al respecto, no puedo menos que señalar una falacia muy común denominada circunstancial, que es una variante de la falacia ‘ad hominem’ o ‘dirigida contra el hombre’. ¿Cuándo se comete? Cuando ofreces como premisa de tu argumento una circunstancia que no se puede cambiar (en este caso la edad), para derivar de ahí la conclusión que quieras: que por naturaleza los viejos están en contra de los jóvenes, que por su edad no entienden los problemas de los jóvenes, que por su edad están rebasados por los jóvenes, sea lo que sea que hagan. En fin, ¿cómo podrían defenderse los “viejos”? ¿Diciendo que no tienen la edad que tienen? ¡Por supuesto que no! Tienen que demostrar lo falaz de la argumentación y el abuso de un lenguaje disfrazado con palabras domingueras como “relevo generacional” que en realidad esconden la discriminación y la violencia con la que se trata a los miembros del instituto.

Otra cuestión que me pareció verdaderamente grave fue que se hayan dado de baja a cinco alumnos(as). ¿Por qué? ¿Solicitaron ellos(as) su baja? Y si no fue así, ¿quién los(as) dio de baja? Es absurdo, como lo mencionó el propio director del instituto, que el Reglamento de Conacyt, quien les otorga las becas a nuestros alumnos, les conceda más tiempo para graduarse que el propio Reglamento de la BUAP. Pero lo más absurdo de todo es que den de baja a un alumno(a) que ya tiene todo para graduarse. No sólo se están violando los derechos adquiridos del alumno(a), que es lo más grave, sino que la misma universidad está echando por la borda todo el esfuerzo económico y humano invertido en el alumno(a). Lo importante es culminar la labor de preparación de nuestros estudiantes. Frente a esto cualquier otra medida es perversa y estúpida.

El doctor Lo Brutto terminó su informe haciendo una declaración de principios: frente a la crisis global señaló la necesidad de enfrentar la violencia y el ejercicio vertical del poder, habló de la importancia de dirigir el instituto de manera horizontal y colegiada en un ambiente de libertad y de democracia; reivindicó la perspectiva de género contra todas las violencias y la visión patriarcal. ¿Quién podría estar en desacuerdo con esto? Abiertamente ¡nadie!

¿No les parece a ustedes de la mayor importancia que las autoridades, sobre todo las personales, actúen de acuerdo con lo que dicen? Lo menos que les podemos pedir es congruencia.

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