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      No necesitamos comités para vigilar y castigar

      Martes, Diciembre 14, 2021
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      En la BUAP se debe respetar la legislación universitaria para impedir la usurpación de funciones
      Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.
      No necesitamos comités para vigilar y castigar

      El pasado 12 de diciembre, la BUAP emitió un boletín en nombre de la Comisión Institucional para el Seguimiento y Evaluación para la Pandemia por el Covid-19. Como ya lo hemos señalado, esta Comisión no fue nombrada por el Consejo Universitario sino por el entonces rector y desconocemos quiénes la integran.

      En el mencionado boletín se habla del “retorno escalonado” y entre el conjunto de aseveraciones ambiguas y oscuras está: “2. La Fecha de regreso presencial y gradual para estudiantes: 24 de enero de 2022.”; y “3. Los protocolos, procedimientos y acuerdos para el regreso presencial escalonado y seguro para primavera 2022 que aprueben los Consejos de Unidad Académica deberán ser remitidos a la Comisión Covid.”

      Para las y los estudiantes de Posgrado las decisiones se las dejan a los comités académicos; y para las y los estudiantes de Licenciatura alguien, no dice quién, validará el modelo de atención “para planificar sus itinerarios formativos”. ¿Qué signifique esto? ¿Quién sabe? Para las y los estudiantes del nivel medio superior el retorno se hará después de la segunda dosis de vacunación a su grupo de edad, que por cierto empieza hoy.

      El mismo boletín remite al sitio https://regresoseguro.buap.mx/ y ahí nos encontramos con una serie de “indicaciones”, supuestamente de la Comisión Covid que, por decir lo menos, es otro conjunto de ocurrencias, puesto que no se sustentan en ningún ordenamiento universitario.

      Ahí aparece un Comité Interno de Supervisión y Bioseguridad, cuyos integrantes no aparecen citados que, aparentemente, está por encima de la Comisión Covid. El punto es que en este documento se señala que cada Consejo de Unidad Académica nombrará, en sesión extraordinaria, un Comité Interno de Supervisión y Bioseguridad presidido por el Coordinador Administrativo de la Unidad Académica, cuando éste ni siquiera forma parte del Consejo. En realidad, quien preside el Consejo y las comisiones que dicho Consejo nombre es el Director(a) de la Unidad Académica. ¿Van a permitir las autoridades personales de las escuelas, facultades e institutos que sus funciones sean usurpadas? Porque según el documento mencionado este comité va a durar lo que la pandemia, o sea, nadie sabe hasta cuándo se va a mantener la “emergencia”.

      El documento mal redactado, con errores ortográficos y de concordancia sintáctica pretende fundamentarse en las Normas Básicas para la Integración Provisional y del Funcionamiento de los Consejos de Unidad Académica para la integración “paritaria” del Comité Interno de Supervisión y Bioseguridad. Más bien le deberíamos llamar Comité para Vigilar y Castigar, como diría Foucault. Imagínense si no es algo así cuando entre sus funciones destaca la de “realizar rondines”, “detectar integrantes con síntomas de Covid” y “reportar incidencias”.

      Lo peor de todo es que el documento ignora por completo las atribuciones del Consejo de Unidad Académica señaladas en el artículo 106 del Estatuto Orgánico. En su fracción IV señala: “Conocer de los proyectos de organización interna, de cursos, grupos académicos y horarios elaborados por el Secretario Académico…”. En su fracción XI: “Emitir instructivos respecto del funcionamiento y uso de los servicios e instalaciones, laboratorios y talleres, y los que regulen el uso de transportes, equipo y maquinaria.” En su fracción XIX: “Estudiar los proyectos o iniciativas que les presenten el Rector, el Director, los miembros del personal académico o alumnos y formular los dictámenes correspondientes, en las materias que sean competencia de la Unidad Académica.” En su fracción XXIII: “Integrar comisiones para el estudio de asuntos académicos.” Y por supuesto, que el regreso a clases presenciales es un asunto eminentemente académico.

      En caso de que el Consejo de Unidad Académica nombre cualquier comisión, ésta designará de entre sus miembros a su presidente y su secretario(a). Ninguna Comisión, por Covid que sea, ni ningún Comité de Bioseguridad está por encima del Consejo de Unidad Académica. Sólo el Consejo Universitario, como máxima autoridad colegiada de la universidad, puede tomar acuerdos observables por todos los miembros de la comunidad.

      Ahora resulta que la universidad se va a conducir con base en “boletinazos”. Como aparecen en un sitio web de la universidad, ¿ya tienen la fuerza de un acuerdo? Todos los regímenes totalitarios tienen un gusto especial por los decretos. ¿Se acuerdan de la película de Harry Potter y la Orden del Fénix? La directora de Hogwarts se dedica a clavar decretos en la pared de su oficina y son tantos que, ¡ya no le caben!

      La verdad es que este documento lo único que hace es confundir y, sobre todo, distraer nuestra atención de lo realmente importante que es preparar el regreso a las clases presenciales. Nosotros hicimos una propuesta a la academia del posgrado en Ciencias del Lenguaje para ser presentada ante el Consejo de Unidad del ICSYH, y en esta propuesta destacan dos cosas: que el regreso sea voluntario y que la universidad garantice el sistema híbrido, esto es, que la enseñanza sea tanto virtual como presencial.

      ¿No les parece a ustedes de la mayor importancia respetar la legislación universitaria para impedir la usurpación de funciones de las autoridades personales y colegiadas de la Universidad?

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