Opinión
Loading...
Loading...

La ley no se vota, se cumple

Martes, Noviembre 30, 2021
Leer más sobre Guadalupe Grajales
En nuestra Universidad es necesario que se cumpla la ley y el Reglamento del Consejo Universitario
Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.
La ley no se vota, se cumple

El 29 de noviembre cada Consejo de las nueve Unidades Académicas en las que hubo elección de sus respectivas autoridades personales calificó el proceso electoral. No contamos con los datos detallados, sólo sabemos que en todas hubo candidaturas únicas con excepción de la Preparatoria Urbana “Enrique Cabrera Barroso”, donde contendieron dos candidatas: la maestra Alma Lilia Varela Olguín y la maestra María del Rosario Pérez Vigueras. La primera ganó 8 de las 14 academias de profesores y los votos electorales de 4 de los 6 turnos estudiantiles. En total, la maestra Varela Olguín obtuvo 17 votos electorales de los 29 posibles; y la maestra Pérez Vigueras obtuvo 11, pues hubo empate en la academia de Lenguaje.

Como ya lo hemos señalado, la información que la administración de la Universidad entrega en forma de boletín no sirve para nada. Necesitamos saber para cada unidad académica el número de votos electorales que cada sector tiene en el Consejo de Unidad correspondiente, cuál fue el porcentaje de participación de cada sector y el número de votos nulos. Por ejemplo, en el caso de la Preparatoria Urbana Cabrera es de notarse que uno de los dos sectores que ganó la maestra María del Rosario Pérez Vigueras, el segundo año matutino, fue el que tuvo menor porcentaje de participación y el mayor número de votos nulos. Esto nos indica la mayor presión a la que estuvieron expuestos estos alumnos.

Por otra parte, no podemos dejar de comentar que el pasado viernes 26 de noviembre, el recién electo Consejo Universitario se estrenó con su primera sesión que, desgraciadamente, fue convocada como sesión extraordinaria. ¿Por qué no fue una sesión ordinaria? Simplemente porque en las sesiones extraordinarias no se incluye en el orden del día el punto de “Asuntos Generales”. La administración no quiere sorpresas. Todo bajo control.

Por cierto, en esa primera sesión se votó la conformación de las Comisiones Estatutarias y Especiales, en total diez, pero se hizo de la manera más desaseada. Resulta que la propuesta de la mesa incluía también la designación de las presidencias y secretarías de cada comisión, contraviniendo el artículo 37 del Reglamento del Honorable Consejo Universitario que señala que la secretaría del consejo citará a las comisiones una semana después de ser designadas y en esa sesión las comisiones nombrarán a su presidente y a su secretario(a).

Justo esto era lo que propuso el Dr. Giuseppe Lo Brutto, director del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”. Sin embargo, sólo se puso a votación la propuesta relativa a la conformación de las 10 comisiones, pero de manera tan equívoca, que ya no se sabía bien a bien qué se estaba votando.

Esto nos remite al “principio de legalidad”, según el cual la autoridad sólo puede hacer lo que la ley le permite, en cambio el individuo puede hacer lo que la ley no le prohíbe. ¿Por qué es atinente mencionar este principio? Porque lo único que les pedimos a las autoridades es justo eso, que cumplan la ley, y si el Reglamento del Consejo Universitario dice que las comisiones son las encargadas de elegir a su presidencia y a su secretaría ¿por qué se votó la conformación de las comisiones con todo y sus presidentes y secretarios(as)?

La ley no se vota

El consejo recién electo también tiene derecho a estar totalmente informado. Me refiero a lo señalado en el artículo 13 del mismo Reglamento, según el cual las convocatorias del Consejo Universitario deben ir acompañadas del acta de la sesión anterior y no sólo de los acuerdos. El problema es que se “asume” que aprobar los acuerdos equivale a aprobar el acta correspondiente, pero ¿cómo se va a aprobar un acta si no se conoce su contenido? Una cosa es que el consejo acuerde sólo leer los acuerdos de la sesión anterior para no prolongar demasiado la sesión, y otra muy distinta es “aprobar” un acta sin conocerla. Si los consejeros conocieran el acta podrían hacer las observaciones que consideraran pertinentes, de lo contrario la están aprobando “a ciegas”, lo cual los hace incurrir en una gran irresponsabilidad.

Y en su primera sesión este consejo debió recibir el acta de la calificación de su elección, con toda la información detallada: ésa es la obligación del secretario del consejo. Si el acta les fue entregada, yo les solicitaría atentamente a mis consejeros que la publicaran en la página de nuestra unidad académica. Así como las sesiones del Consejo Universitario son públicas, lo son igualmente las actas derivadas de ellas.

¿No les parece a ustedes de la mayor importancia exigir que las autoridades y los funcionarios cumplan con la normatividad universitaria que ya juraron cumplir y hacer cumplir? Eso es lo primero y lo mínimo que deben hacer.

 

Vistas: 415

Loadind...