Durante los veinte meses que estuvo cerrada la frontera contigua con Estados Unidos, los señores de las drogas encontraron en las remesas una nueva modalidad de lavado de dinero. Ante la imposibilidad de llevar o traer dinero hacia ese país, se puso en marcha, sobre todo en municipios del norte de México, una estrategia de blanqueo hormiga de dinero a través de los envíos que los paisanos hacen a sus familias en México.
A esta operación se le llama Pitufeo.
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El modus operandi es sencillo. Conseguir personas allá que envíen y personas acá que reciban dinero; claro, con un pago de comisión. Y así, en plena pandemia crecieron las remesas a niveles nunca vistos, sobre todo, los envíos que se hacen a Sinaloa y municipios dominados por los capos de la droga.
Todos los viernes, el escenario afuera de las remesadoras es parecido. Llegan chicos provistos con cangureras y radios. Contactan a la gente, pagan comisiones y guardan el dinero… Muchos de los que reciben dinero ni siquiera tienen familia en los Estados Unidos.
Culiacán, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población (Conapo) es un municipio de intensidad migratoria baja y, sin embargo, se convirtió en el séptimo captador de remesas en 2020 y para 2021 subió a la sexta posición. Entre enero y junio de 2021 recibió 210 millones de dólares.
De acuerdo con las cifras del propio Banco de México, veinte municipios concentran la quinta parte de los envíos de remesas, pero ninguno está clasificado como de alta densidad migratoria.
La lista la encabezan Tijuana, Guadalajara, Puebla, Morelia, Ciudad Juárez, Culiacán, León, Zapopan, Oaxaca, Monterrey y San Luis Potosí.
El hecho del aumento de las remesas en un contexto de recesión y crisis económica provocada por la pandemia por Covid-19 ha llamado la atención de académicos y de investigadores en el tema.
Resulta que, de acuerdo con el Anuario de Migración y Remesas de 2021 elaborado por el BBVA, la tasa de desempleo de la población nacida en México y residente en Estados Unidos se elevó de 5.4 por ciento de enero de 2020 a 7.1 para abril de 2021.
La Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), en su Evaluación Nacional de Amenaza de Drogas 2020, va más allá al advertir que las organizaciones criminales mexicanas “utilizan las transferencias bancarias, cuentas comerciales legítimas y apócrifas, cuentas canalizadas y depósitos de compañías de remesas para mover dinero, mientras ocultan la ruta de sus ingresos ilícitos”.
Lo curioso es que nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador se la ha pasado vanagloriando el aumento de las remesas y hasta el momento la Unidad de Inteligencia Financiera, cuyo titular fue removido recientemente por un escándalo, no tiene abierta ninguna investigación al respecto.
El Pitufeo en la jerga de la industria bancaria, es la práctica de ejecutar transacciones financieras (tales como depósitos bancarios o envíos de dinero) en un patrón concreto calculado para evitar la creación de informes requeridos por la autoridad. Consiste habitualmente en dividir una gran transacción financiera en varias transacciones más pequeñas con el fin de evitar el escrutinio por parte de la Secretaría de Hacienda.
Ayer, el Banco de México festejó que las remesas de México romperán récord este año, al estimar que el país recibirá 52 mil 700 millones de dólares en 2021, monto superior en 12 mil millones al reportado oficialmente en 2020 y con el que prácticamente igualará a China como segundo mayor receptor de estos recursos, sólo detrás de la India.
Esto significa que México recibirá 4 de cada 10 de los 126 mil millones de dólares que este año recibirá América Latina.
El Banco Mundial consideró que las razones que explican este incremento es el aumento en el número de migrantes en tránsito, quienes reciben recursos para su viaje y también a los llamados nómadas digitales, personas que trabajan de forma remota. En sus informes no se habla del blanqueamiento de dinero ilícito.
Hasta aquí. Que tenga un feliz fin de semana, y cuídese.