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OPINIÓN

Autonomía y la educación de los estudiantes

Ante el retorno, la BUAP destinará recursos para ventilar espacios y no para equipo y tecnología

Guadalupe Grajales

Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.

Martes, Noviembre 9, 2021

Cada vez nos queda más claro que lo único que no le importa a la administración actual de la universidad es la educación de sus estudiantes.

Ahora resulta que para enero del próximo año quizá el 35 o 40 por ciento del estudiantado regresará a clases presenciales.

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Pero la joya es que se destinarán de 50 a 60 millones de pesos para ventilar los espacios y favorecer el flujo de los alumnos. ¿Irán a hacer más huecos en los salones de clase? ¿Irán a pintar flechas para indicar por dónde debe transitar el alumno(a)?

¿Saben a cuánto ascendió el presupuesto universitario para el 2021? 7 mil 507 millones 760 mil 539 pesos (7507 760539). O sea, se va a asignar a este “acondicionamiento” el 0.66 por ciento del presupuesto, ni siquiera el 1 por ciento que equivaldría a 75 millones. Esto es una burla.

El próximo mes de marzo los estudiantes habrán cumplido dos años sin clases presenciales, para algunos de ellos la mitad de su carrera: para los estudiantes del nivel medio superior, el 66 por ciento de sus estudios; el 100 por ciento para los técnicos académicos o los estudiantes de maestría, y el 50 por ciento para los de doctorado. ¿Y les dicen que van a dedicar el 0.66 por ciento del presupuesto universitario a su regreso? Y eso asumiendo que serán parte de ese afortunado 35 o 40 por ciento del alumnado que pueda regresar.

Lo más seguro es que el estudiantado “premiado” sea el de esas unidades académicas en las que en este noviembre habrá “elección” de su autoridad personal, pues ya no habrá peligro de que los estudiantes, docentes y administrativos se organicen para incidir en el nombramiento de su máxima autoridad. Por cierto, en la lista de unidades académicas en ese proceso de sucesión de dirección no aparecen ni la Preparatoria Popular “Emiliano Zapata” ni el Complejo Regional Centro, cuyos directores forman ya parte de la administración universitaria. Es extraño que no se haya emitido la convocatoria correspondiente, pues su ausencia no es temporal como para que los supla el Secretario Académico de la unidad.

Pero volvamos al tema del retorno a clases presenciales. Cualquier persona sensata esperaría una inversión importante en el equipo indispensable para mantener un sistema híbrido. Ya hemos señalado que el regreso debiera ser voluntario y esto implica contar con el equipo y la tecnología necesarios para dictar las clases presenciales y a distancia. Y esto sí requiere una inversión seria.

Ahora resulta que si tu carrera no requiere de prácticas en el laboratorio, puedes permanecer dando clases a distancia. ¿Por qué? Cuando damos clase no interactuamos con la máquina sino con nuestros alumnos(as) y colegas. ¿Por qué creen que se han incrementado de manera notoria los desajustes emocionales entre los universitarios(as)? ¡Por el aislamiento! Somos seres esencialmente sociales y establecemos lazos afectivos, de cooperación, de ayuda, de apoyo, de convivencia con nuestros semejantes.

Incluso la universidad indebidamente ha considerado las clases a distancia como “de segunda”, pues a los promedios más bajos en el examen de admisión se les admitía en esa modalidad. ¿Qué significa que dependiendo de tu carrera vas a tener clases presenciales o no? ¿Que si eres de Ciencias Sociales o Humanidades, o administrativas o gran parte de las ingenierías o de exactas no ameritas tener clases presenciales? Quién sabe qué criterios cientificoides estarán aplicando para hacer semejante declaración.

Yo me pregunto, aparte de la necesaria interacción social que permita a la persona ser parte integrante de la comunidad académica que lo adiestra en las múltiples actividades propias de este sector especial de la sociedad, ¿no piensan en la importancia de acudir a una biblioteca? ¿En la necesidad de tener un espacio adecuado para estudiar y para investigar que no sea el comedor o la recámara de tu casa? El estudio es algo serio y tanto estudiantes como docentes hacen grandes esfuerzos, no compensados ni comprendidos para cumplir con los objetivos programáticos de sus cursos.

Me parece absolutamente claro que la administración universitaria no sólo está esquilmando a los estudiantes con una carrera universitaria disminuida sino que además lo hace sacando el mayor provecho a la inmovilización de los estudiantes, docentes y administrativos con el único fin de controlar sin mayor problema el curso de los acontecimientos políticos internos y externos a la universidad.

¿No les parece a ustedes de la mayor importancia ponerle un alto a este abuso y exigir que dejen de robarles sus derechos a los universitarios con el pretexto de que la universidad es autónoma?

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