El 17 de octubre se conmemora en México el aniversario del voto de la mujer y en 1953 se promulga la iniciativa de ley que modifica el Artículo 34 constitucional que otorga el voto en elecciones federales; pero para hacerlo posible fue una lucha feminista que comienza muchos años antes.
Desde 1923, el voto de la mujer fue reconocido a nivel municipal y estatal sin estar decretado en el Diario Oficial de la Federación. De hecho, fueron electas tres mujeres: Elvira Carrillo, Raquel Dzib y Beatriz Peniche en el Congreso de Yucatán, pero tuvieron que dejar los puestos después de la muerte del gobernador Felipe Carrillo.
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La participación en esos años era incipiente. Fue hasta 1937 durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, quien presionado por la lucha de las mujeres envió la iniciativa para permitirles el voto; sin embargo, no fue aprobada y se quedó en la “congeladora”.
Durante esta etapa de lucha de las mujeres por participar en la vida pública del país, los gobiernos locales se vieron forzados a incluir la participación de las mujeres; sin embargo, esto dependía de las agendas de los gobernadores.
En 1952 más de veinte mil mujeres se reunieron en el Parque 18 de Marzo de la Ciudad de México para exigirle al entonces candidato Adolfo Ruiz Cortines, el derecho a las mexicanas a votar y ser votadas en la Constitución.
Una vez aprobado en 1953, fue hasta las elecciones del 3 de julio de 1955 cuando las mujeres ejercieron su derecho en las urnas.
El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación destacó según el mapa “Mujeres en la política: 2020” de ONU Mujeres y la Unión Interparlamentaria, que México ocupa el quinto lugar a nivel mundial en participación de mujeres en legislaturas y el lugar 34 en la lista de países con mujeres en cargos ministeriales.
La presidenta de la Mesa Directiva del Senado de la República, Olga Sánchez Cordero, señaló que “a 68 años del voto femenino, en México la paridad en el Congreso es una realidad; y por primera vez, la quinta parte del país estará gobernada por mujeres”.
Sin duda, la lucha de las mujeres ha avanzado mucho en lograr estos espacios. Ahora la meta es lograr esta paridad en las gubernaturas y llegar al cargo de Ejecutivo federal que, sin duda, México ya está listo para tener a la primera mujer presidenta de la República.